Cada mañana o cada tarde en la que oia sonar la ducha de la casa de la hermosa chica llamada Martha, se me alborotaban las ancias por verla, por mirar que tanto hacia en la ducha o cuando se estuviera vistiendo, entonces yo salia corriendo como un perro arrecho y como todo adolescente tenia muy alborotado todo en encuanto a la belleza de las damas.
me habia conseguido un espejo de aquellos que utilazan los odontologos para mirar en la cavidad oral, en este caso yo lo usaba para ingresar en la cavidad de su alcoba y poder ver la entrada a su cavidad vaginal, fuera la hora que fuera, siempre estaba listo y atento para correr y posicionarme entre el techo y el cielo falso de una de las habiataciones de mi casa, y asi era, estuviera haciendo calor o frio, estuviera acompañado por mis hermanos, como fuera yo tenia que verla, y asi fue, una y otra vez, metia el pequeño espejo por entre las tejas y la veia, despues de cada baño, sentia algo que me agitaba y me hacia sentir muy excitado, mi miembro se paraba al verla, aquellas tetas ricas y frescas, por aquellos dias aun se usaba el afro, pero igual era fantastico verla desnuda y poder imaginar la fragancia de su rica vagina despues de la ducha, era claro; el nivel de exitacion era tal que era necesario darle un masaje a mi miembro para que se relajara, y lo lograba, era cosa de pocos minutos, pero era fantastico mirarla y llegar pensando en todo lo que le haria, esa era una buena razon, ademas que ha quedado como un muy buen recuerdo de mi adolescencia...







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