La había embarrado con la hermosa y todo se acababa por ese incidente, se acabó todo sin que tuviéramos un encuentro real, leí un correo en el que me decía cosas que yo no esperaba, voy a empezar este relato con un cruce de correos:
Re: Mi respuesta.
De: negrocarta.
Para: La hermosa.
Hola, leí tu correo, sé que me quieres pero no sabía que tanto como para ser el hombre de tu vida en otras condiciones.
No esperaba ese tipo de mensajes de parte tuya, es más, esperaba que después de mi mensaje, solo disfrutaras, que te sintieras mejor, menos culpable y no me respondieras.
Hey lo que teníamos se terminó, no está bien que nos sigamos diciendo cosas lindas, bueno la verdad es que yo no te he terminado, solo acepte la decisión que tu tomaste y si quieres volver pues te recibo.
La vez pasada te dije que no sería justo que me usaras para vengarte en un caso hipotético, te dije que no quiero ser para ti solo un objeto al que usas y desechas pero eso es mentira tu sabes bien que me encantaría estar contigo así sea que me uses para vengarte, como trapo viejo, como sea con tal de estar contigo, aunque no es lo que más quisiera, sería feliz si usas la venganza como la escusa moral para justificar la materialización de algunos de tus deseos.
Eres divi, me encantaría volverte a besar, no te había dicho algo que quise decirte después de verte en la biblioteca.
Había pensado en encontrarnos en el centro, en un café internet, de todos los que revisé el que más me gustó es ese que en el segundo piso tiene unas cabinas privadas, es pequeño y arriba está solitario, todos en su cabina, la idea es utilizar la cabina para encerrarnos allí y dedicarnos exclusivamente a besarnos, sin hablar, sin hacer ruido. Como las cabinas son tan pequeñas, no sería posible penetrarte así que podrías estar tranquila de que no llegáramos a esa instancia, pero si podría manosearte, besarte en el cuello, chuparte los pezones etc…, también sería posible mostrarte mi verga negra que este año solo la has visto en fotos, ni siquiera la has visto en cam, quería premiarte teniendo la posibilidad de verla en vivo y directo, imagínate, podrías hasta tocarla, masturbarla, morbosearla etc…
Hey si me llamas y me mandas mensajes de tx, correos todos lindos, como puedo yo no mandarte correos como este, chado cuídate, te quiero demasiado.
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Re: Re: Mi respuesta.
De: La Hermosa.
Para: Negrocarta.
Por razones misteriosas es imposible dejar de pensarte, he tratado de no hacerlo y he hecho mi mejor esfuerzo, sintiéndome igual de culpable, igual de miserable.
Esa idea de vernos en ese café en este momento me tiene el corazón a millón.
No puede ser tan imposible la idea. Pero tendría que pensarlo, ese es mi problema, que pienso más de dos veces las cosas y termino haciendo nada. Solo en un arranque de locura como el del aeropuerto sería posible.
Me gustaría verte semidesnudo, tocarte, besarte, volverte a oler, sentir tu cuerpo y tu respiración, mirarte a los ojos, sentirte mío así sea por un instante...
Chuparte esa verga que deseo tanto... en silencio, tratando de que no puedan escucharnos.
Es súper excitante la idea.
Re-leo este correo y no es coherente con mi vida, con lo que soy y con lo que quiero, ¿te alcanzas a imaginar como estoy?
Dude para enviártelo...pero ya puedes ver. Tus ojos lo están leyendo.
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Después de eso, todo se volvió maravilloso, en esa época no tenia PC con cámara pero ella en nuestro encuentro en la biblioteca me regaló una para ver lo que era suyo, tuvimos mucho cibersex, pero a veces ella estaba disponible en horarios en los que no podía por la cantidad de gente en casa, tonces comencé a buscar a cafés internet con cabinas privadas, encontré uno cerca de mi casa que tiene unas cabinas enormes, ese día fue algo genial, maravilloso, pero ese día se me ocurrieron otras cosas para alterar la propuesta original.
Un día de esos en los que la hermosa tenía un arranque de locura, me dijo que ya tenía el tiempo cuadrado para aquello de la cabina, cuadramos una cita, no en el centro sino en el café internet que descubrí, nos encontramos donde habíamos acordado y entramos, primero yo, luego la llamé por cel y le indiqué cual cabina debía pedir, llegó hasta donde yo estaba y luego regresó a la suya que era más grande, la más grande del lugar, pude ver la cara de arrecho del chico que estaba al lado de su cabina, ese tenía la puerta abierta, no lo culpo, con una mujer tan elegante cualquiera. Ingresé a su cabina y nos dimos un beso cargado de emoción y de hambre, controlamos un poco el hambre porque se empezaron a escuchar sonidos de nuestros besos, escuchábamos muchos pasos y voces por el pasillo, al parecer le estaban haciendo mantenimiento a algunos computadores, nosotros seguíamos en lo nuestro, abrazándonos y acariciándonos, ella estaba nerviosa, demasiado pero le toqué los senos, “mis senos”, los desnudé y los chupé con el hambre de un comelón quien no ha almorzado.
Ella me pidió que le mostrara lo suyo, por eso le mostré mi verga, en su rostro se notaba una alegría, parecida a la de un niño en navidad, tímidamente se fue acercando hasta tocarla con sus labios, y llenarla de besos, su chupada era suave, mas llena de emoción y de sentimientos que de técnica y de arrechera, luego me miraba a los ojos y me mostraba su alegría, a veces con su mano la apretaba tan duro que me lastimaba, era la emoción, ella me pidió que me bajara el Jean y me diera la vuelta, me dijo que quería escanear una imagen en 3D, cuando estaba de espaldas me dijo entre susurros: más lento más lento.
En el triangulo de las bermudas un jean ajustado y una mochila entre sus piernas la protegían de muchas de mis pecaminosas intenciones, nos dimos un beso profundo, apasionado, tanto que ella tomó mi cabeza con sus manos para besarme mejor, aproveché ese instante para retirar su mochila y ubicar en su lugar mi mano, ella intentó cerrar las piernas pero solo logró apretar mi mano, nada que hacer, ya mi mano se había apoderado de ese rinconcito de placer y ella entendió que no la iba a retirar, por eso aflojó un poco sus piernas para dejar que me deleitara, el jean estaba tan ajustado que me era difícil meterle los dedos donde yo quería, por eso ella se aflojó el jean y corrió su panty para que la masturbara, luego chupé mis dedos y le dije que quería beber de la fuente, ella se puso de pié, bajó el jean y pude ver esa hermosura, besé su abdomen y fui bajando hasta internarme en la cueva del delirio, mi boca se humedeció con sus fluidos y mi verga ansiaba probar eso que mis dedos y mi lengua ya habían probado, por eso le dije: oyee déjate puntear, yo te meto nada más la puntica, te la restriego y solo te punteo, ella tomó mi verga con su mano, y la puso a dar vueltas alrededor de su vagina, hasta que dejó que la cabeza entrara, ella se emocionó y permitió que entrara un poco más pero luego la retiró indicándome que ya había hecho lo que le pedía.
Mi plan macabro iba por donde era, ya estaba lista, le dije entonces:
- Vámonos para un motel .
-Oyee te dije que no me ibas a comer.
- MMMM, sabes una cosa; te besé, te chupé las tetas, te hice sexo oral, te puse a hacerme sexo oral y aunque punteada, te la metí, eso quiere decir que técnicamente ya estas comida, déjate terminar de comer en otro lugar, ella no quiso moverse de allí entonces comprendí que la vuelta tocaba hacerla allí mismo.
Le fui insistiendo y recordándole que ya estaba comida, de esa manera terminó abriendo un poco más las piernas, me puse el condón y cuando empezaba a penetrarla, sentimos un golpe en la cabina de al lado, ella se asustó y lo más rápido que pudo se levantó el jean, me dijo que al lado un tipo saltó y se asomó, que se sentía reeemal, en ese momento me puse a preparar una retirada digna y que ella no se sintiera mal, pero me dijo que se sentía tan mal que quería irse pronto, no importa que nos vieran salir juntos de esa cabina, ya que con el ruido que habíamos hecho estaba segura que todo el mundo sabía.
Cuando bajamos a pagar el internet, la señora que atendía nos miraba con picardía, ambos estábamos incómodos y nerviosos, ella salió caminando rápido, luego la alcancé y ella me dijo que era el final, que no quería volverme a ver debido a que lo que pasó la hacía sentir mal, que era algo humillante, con una cara de tristeza y de vergüenza, ella se fue y yo también me fui para mi trabajo del cual me había escapado por atender su llamado.
Ese día en la noche al acostarme no pude evitar que salieran lágrimas de tristeza porque las cosas se habían terminado. También me dolía la forma en cómo terminaba algo tan maravilloso, especial y que habíamos cocinado por tanto tiempo, que tal un pastel que horneas con ilusiones por largas horas y que solo pruebes la cremita rica cuando un sapo lo tropieza y lo tira al suelo, no era justo que todo acabara así, no era la manera en como se le daba fin a una historia llena de momentos lindos con mucho signifidado y alto valor para ambos, era mucho lo que habíamos compartido y mucho lo que nos queriamos para que ese fuera el final, me dolía en el alma todo pero tambien dejarle un mal sabor y que nuestro último recuerdo fuera ese feo incidente. A pezar de mi tristeza, no pude evitar imaginarme que el vecino arrecho que dañó todo, había pasado todo el tiempo con el oído pegado a la cabina, también recordé la cara de la señora que atendía el local y entre las lágrimas me tuve que tapar la boca para que a esa hora no se escucharan mis carcajadas “ pasa en American pie, pasa en la vida real”.
Al día siguiente recibí su llamada, me pidió que con sinceridad, le confesara mis planes macabros para ese día y le dije que hasta la punteada todo marchaba bien, que la idea era convencerla de que ya estaba comida así que no habían razones morales para evitar que en un motel cercano, terminara de pasar lo que ya había empezado, ella soltó una carcajada y me dijo que menos mal que no soy mujer, soy todo un coyote, hago el plan perfecto y al final se aparece de sapo el correcaminos para dañarlo todo,( a ella también le cae mal el correcaminos y seriamos felices al ver el capitulo en el que lo rostizan y el coyote saborea su dura carne), lo que más le daba risa era recordarme diciendole con descaro y desespero que ya estaba comida.
Reconoció que yo estaba en lo cierto, que técnicamente ya estaba comida de mí y ese era un hecho en lugar de hacerla sentir mal, la hacía sentir bien, pero no era la manera en la que deseaba recordar nuestra primera vez, ya que no estaba acorde a todo lo que habíamos vivido, por eso me propuso que hiciéramos borrón y cuenta nueva y me buscara un lugar digno porque ella buscaría la manera de que las cosas se dieran.
Nuestra primera vez, la que nosotros consideramos oficial es aquella de: Un beso negro a un negro.







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login EntrarNegrocarta. Y me lo dices a mi... que fui víctima de un sapo de ese tipo...Efectivamente no falta el sapo puntero que echa a perder todo en cualquier situación... Pero ojalá les vaya como a perros en misa!!!! Es todo negrito... suerte