Suelo salir a la calle, algunas veces muy temprano, otras en la noche, aprovechando la clandestinidad del horario, la poca luz y la escasa posibilidad de encontrarme con muchas personas.
Soy una Crossdresser, o Travesti de Clóset, y dentro de la fantasía de ser mujer por un momento, está el lograr que personas desconocidas, vean por un momento mi faceta de mujer.
Esa noche, salí como otras muchas lo he hecho, pero decidí ir más lejos de lo acostumbrado.
Disfruto viendo cómo los hombres me miran, deseosos algunos, curiosos otros, y también veo cómo a pesar de llevar un hombre bajo toda esa ropa femenina, puedo ser más delicada y sensual que muchas de las mujeres que encuentro a mi paso.
Caminé más de lo habitual, y en un semáforo tuve que detenerme, cuando, ¡Oh sorpresa!, siento una mano, la palma de una mano, que toca mi nalga derecha, su redondez y firmeza.
Volteo a mirar, y veo que es un hombre el que lo ha hecho, y se queda mirándome desafiante, altivo, y tal vez esperando un grito, un golpe, o una denuncia penal que lo lleve a la cárcel por 4 años.
Esperé que el semáforo cambiara, y caminé más rápido, porque mi acariciador amigo, ahora me seguía, y lo hizo durante 5 ó 6 cuadras, antes que lo perdiera para siempre.
Fue un segundo tal vez, pero ese eterno momento lo viví durante horas aunque su mano sólo estuvo el tiempo que él quiso sentirme.
Una tocada de nalga de un desconocido, es el mejor piropo del mundo, te están diciendo que le gustas, que te desea y que a veces no es necesario hablar mucho, cuando sus manos pueden hacer todo el trabajo.







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login EntrarVaya, tan corto pero tan agradable y erótico