Es excitante vestirse de mujer. Sentir unas suaves y veladas medias, sufrir una tanga ( 1 cm de encaje, intruso entre tus nalgas y un triángulo de tela apretando tu masculinidad), un Brassier que haga juego de color y estilo con su pareja pélvica (No importa que sostenga una ilusión, fantasía o un par de medias enrolladas), un lindo vestido ajustado o una falda, ni muy Pagana, ni muy Cristiana, una camisetica "Coqueta" y unos tacones que estilicen piernas, levanten culo y definan bien los gemelos.
El cómo las Travestis de Clóset obtenemos nuestra indumentaria femenina, es una historia de acción, adrenalina y emoción.
Yo prefiero robar la que será mi ropa, te lo confieso ya, en caso de obtener las rebajas de pena que están tan de moda, o poder incrementar dosis de pene, cuando me lleven a la cárcel.
¿Cómo robo? Selectivamente, arriesgadamente y absolutamente demente.
SELECTIVAMENTE: Prefiero robar a mujeres hermosas y sensuales. Me excita saber que esa tanga en el bolsillo de mi pantalón tuvo un roce social interesante con mi amiga, la envidiada vagina; el Brassier escondido en mi chaqueta, sostuvo un par de lindos senos; las medias que me puse en el baño durante mi visita, sintieron en el pasado el calor de unos bellos y tersos muslos y la faldita que hace juego con las medias en el baño, inspiró miles de miradas lascivas.
ARRIESGADAMENTE: Robo en las narices de las futuras ex dueñas, me escabullo en su ducha, en sus cajones, escojo lo que más me gusta, lo huelo y lo visualizo vistiendo mi cuerpo, todo en segundos.
ABSOLUTAMENTE DEMENTE: Me enloquece pensar que tan pronto llegue a mi casa, seré ellas a través de su ropa.
¿Cuándo me invitas a tu casa?







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