Nuestra historia no había empezado bien, aparte de un par de conversaciones escuetas y saludos esporádicos por el chat no había razón a pensar que algo más sucedería. Sin embargo, su presencia en la ciudad despertó en mí una inmensa curiosidad.
Luego de un intento fallido por concertar una primera cita con ella tuve una segunda oportunidad. Esta sería mi ocasión de tener por fin contacto personal con alguien de Guía. La verdad estabamuy emocionado, sentía adrenalina en mi cuerpo por lo que esa tarde significaba. La situación era la siguiente. Yo, ahora un visitante poco frecuente de Guía ansiaba desde hace tiempos que algo así sucediera, sin embargo no esperaba nada particular de esa tarde o de esa noche – simplemente quería pasarla bien – divertirme con esa nueva persona, conocerla, charlar, tal vez tomarnos algo y… sexo?... no!, era muy prematuro y pretensioso de mi parte además de poco cortés desear que algo así sucediera y se atravesara en mi intención principal.
Ese día obviamente deseaba dejar una buena impresión, así que desde que Salí de mi casa en la mañana me vestí para la ocasión: chaqueta de cuero azul oscura, un poco retro, una camisa blanca que me va bien y mi acompañante favorita para estas ocasiones 212 men de C.H. simplemente es como ambrosía. El día se me pasó deseando que llegara la hora del encuentro y por fin llegó! Después de una espera cercana a media hora (que se me hizo mucho más larga) ella apareció, la famosa … de Guía Cereza estaba aquí. Su imagen me impactó, alta, morena, de ojos expresivos y caderas muy agradables, debo decir que también me gustó su forma de ser: directa, franca, de buen humor e insinuante.
Entramos a uno de esos bares con poca personalidad que abundan en Bogotá donde tocan un merengue de Wilfrido Vargas igual que un rock de Led Zeppelin. Nos pusimos cómodos y Pedimos algo de tomar… soy malo para el aguardiente, pero esa fue su idea y la seguí. Empezamos a tomarnos unos tragos y al calor del licor y nuestras mutuas insinuaciones la noche fue aumentando nuestra temperatura. Empezamos por colocar de vez en cuando nuestras manos sobre las piernas del otro, vino el primer beso…nos empezamos a besar, a sentir nuestros labios y a desearnos cada vez más. Llego el momento en el que estábamos casi tocándonos en un lugar público en sitios donde el público no se supone debe mirar. Así que después de casi dos botellas yo había tomado la decisión de marcharme pues era tarde y al día siguiente debía trabajar, sin embargo, ella salió adelante con una propuesta que no dudé en aceptar. Me dijo “y ahora para dónde vamos”… a lo que respondítomándola de la mano y montándolaa un taxi que nos condujo a un motel cercano al lugar donde habíamos estado.
La noche tomó un rumbo inesperado,entramos y fuimos otros, no demoramos en devorar nuestras bocas con apasionados y húmedos besos, en desnudarnos con caricias que recorrían cada espacio de pielde nuestros trémulos cuerpos llenos de deseo. La desnude con ganas alborotadas, me detuve ante sus senos, eran una maravilla que merecía ser deleitada por mi lengua que los recorría, sus pezones se erizaban de deseo en la medida en la que su respiración se agitaba. Los lamia, los recorría en círculos, los besaba y cada vez que lo hacia mi deseo por ella aumentaba más y eran incontenibles mis ganas de entrar en ella.
Le baje los jeans ajustados que llevaba y desnudé esas caderas que me traían loco desde hace un buen tiempo, que deleite para mi poderlas ver así, sólo para mi empecé a besarla descontroladamente desde su boca bajando lentamente hasta sus senos, los acaricie los lamia nuevamente y seguí mi recorrido hacia su cintura, bajando un poco más hasta llegar a sus caderas y a su irresistible cola, le di una palmada y empecé a besarla a pasar la punta de mi lengua sobre sus nalgas y a dejar que mis besos recorrieran sus piernas, sus muslos… toda.
En este punto yo estaba demasiado excitado baje su tanga y la acosté en la cama donde empecé a lamer su sexo que para este momento estaba delicioso a jugar con mi boca en él, lo lamia, la penetraba con mi lengua y hacia círculos en su clítoris sacaba mi lengua y jugaba con mis dedos un poco dentro de esa delicia. Ella respondió con suaves gemidos y apretando mi cabeza entre sus muslos pegándome más a su sexo. Esto siempre me enciende al máximo y mi pene estaba lleno de placer y quería ser correspondido.
Sin decirle nada, ella bajo al encuentro con mi pene y lo empezó a llenar de gozo lo metió en su boca, lo lamía delicioso, me hacia retorcer de placer. Ella sabía lo que hacía recorría con su lengua desde el tronco de mi pene hasta la cabeza y luego lo metía en su boca para chuparlo, mientras lo hacía acariciaba el resto de mi sexo hasta que me hizo mojar mucho y desear penetrarla.
Así que me dejé llevar por mis instintos y la puse sobre la cama, separe un poco sus piernas mientras nos dimos un beso lleno de sexo muy mojado empujé dentro de su mojado y palpitante sexo todo mi pene… cuando lo hice sentirla me hizo estremecer nuevamente. Sentí como su calor me envolvía completo y empecé a penetrarla con fuerza mientras me movía en círculos al hacerlo. Lo empezamos a hacer como si nunca más nos volviéramos a ver, empezamos a sudar y nuestra piel tomo un lustre muy excitante. Ella cerró los ojos y gemía delicioso empecé a sentir como su sexo se mojaba todo al recibir cada penetración de mi pene. Sentía como se humedecían mis huevos al meterle todo a ella.
Sus gemidos y los míos se hacían cada vez más intensos y yo al escucharla ya estaba a punto de venirme así que le pedí que se colocara en cuatro. Verla así fue delicioso, su sexo todo para mi envuelto en ese culo gozoso el espectáculo que presenciaba fue tal que me masturbe un poco antes de penetrarla de nuevo. Cuando la penetré por segunda vez le di tan rico… la tomé por las caderas con firmeza y le daba duro, mis huevas pegaban contra su sexo produciendo un sonido rítmico delicioso, calmaba mis ansias de tenerla toda, acariciaba su espalda y sus senos mientras la penetraba hasta que sentí cómo llegaba su primer orgasmo, su espalda arqueada, su sexo se contorneaba masajeando deliciosamente mi pene y su boca dejaba escapar sonidos de placer. Un par de minutos más y fue mi turno eyaculando delicioso en ella.
Luego de esto estuvimos una vez más y al despedirnos quedamos en repetirlo, tal vez cuando regrese…







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