Aquella Primera Vez
Relato de comunidad Hetero: Primera vezschedule 8 min de lectura calendar_today Noviembre de 2011

Aquella Primera Vez

Quiero contarles de manera sencilla esa primera vez, afortunadamente muy placentera y con alguien especial para disfrutar ese momento inolvidable.En aquella época (finales de los 90s) el contacto con sexo se basaba en revistas porno de los compañeros de clase, el canal porno no codificado donde....

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Quiero contarles de manera sencilla esa primera vez, afortunadamente muy placentera y con alguien especial para disfrutar ese momento inolvidable.

En aquella época (finales de los 90s) el contacto con sexo se basaba en revistas porno de los compañeros de clase, el canal porno no codificado donde se veía una que otra cosilla esforzando los ojos, las películas de la parabólica con escenas de sexo y los comentarios de los amigos que tenían información sobre ese acto. Seguía aun con la cachucha como se le dice a los hombre vírgenes, tena una noviecilla que aun no se atrevía a pasar mas allá de un beso, así que estaba estancado respecto a algunos de mis compañeros que ya habían probado las mieles del sexo.

Fue durante el verano de esa época que llego una tía lejana para pasar unas vacaciones a la casa, tía a la cual no conocía aunque había escuchado hablar de ella. Una mujer acuerpada de unos treinta y cinco años, separada con dos hijos los cuales había dejado con el padre de estos, una trigueña muy espontanea y alegre, de caderas amplias, piernas gruesas, senos voluptuosos, cola normal para su contextura, una mujer conservada y atractiva físicamente y sobre todo lo que mas me gusto es esa forma espontanea de tratar a la gente y a mi en particular, me dio mucha confianza desde el primer día que nos conocimos.

Se quedo en mi casa durante esos dos meses que estuvo (y los únicos, porque no volvió), como soy el mayor de tres hermanos tenia mi propio cuarto, fue entonces que a mis padres que se les ocurrió armar otra cama en mi cuarto para que ella durmiera a lo que no le vimos problema los dos. Mientras terminaba las clases de ese ultimo año al llegar a la casa me encontraba en ocasiones con ella, me servía el almuerzo y me acompañaba mientras me hacia charla, recuerdo que muchas veces me decía que tenia una sonrisa muy linda y que era muy chusco (como ella decía) que me llevaría a su pequeña ciudad para presentarme a las vecinas de sus hijos, eso me hacia sonrojar y sonreír.

En los últimos días de su visita hubo una pequeña reunión en la casa con algunos familiares cercanos, se compartió una comida y luego fue charla, finalmente se acabo todo y nos acostamos para al otro día irnos de paseo al rio como habían acordado casi todos los presentes. Llegue a mi cuarto encendí el televisor para buscar alguna película antes de quedarme dormido, estaba viendo una película de acción cuando ella entro. –Pensé que estabas durmiendo, Te acompaño hazme un espacio-. Fue así como inicio esa noche de primera vez. Se acomodo a mi lado muy pegada a mi, mientras me preguntaba sobre mis estudios, mi futuro y cosas así hasta que llegamos al tema de la novia. –Ya lo has hecho con ella- me pregunto con su forma espontanea de decir las cosas, en medio de la luz del televisor ella noto como los colores se me subieron a la cara y mi sonrisa nerviosa ante esa pregunta directa. Ella solo atino a sonreír mucho mas y decirme –Eso es normal, tu ya eres un hombrecito y esas cosas pasan- En medio de esa timidez solo pude decir –no, aun no-, a lo que ella abrió sus ojos y con expresión de sorpresa y sonrió, para aumentar mas mi pena.

-Tranquilo no te pongas rojito, eso es normal, un día experimentaras eso y volaras cachucha- y volvió a soltar una carcajada-

-Eso quiere decir que tu por ahora solo con la mano jugando parques- y siguió burlándose de mi (y es que esa era la verdad, para el jovencillo de esa época).

Fue entonces cuando mando sin previo aviso la mano a mi falo y lo masajeo suavemente por encima de la pantaloneta,

-Eso es falta de confianza y pedir ayuda, déjame enseñarte como es-. Esa serian las palabras que marcarían ese acto por vez primera.

Sin mas espera mi pájaro se endureció con el tacto de su mano y como estaba sin camiseta ella también aprovecho para acariciarme el pecho, eso me erizo, estaba muy excitado, luego bajo su mano deslizo sus dedos debajo de mi pantaloneta y mis calzoncillos para llegar hasta mi pájaro erecto, que sensación tan deliciosa, una mano diferente a la mía tocaba mi pene, -Que rico, esta durito- sus palabras en mi oído acrecentaban esa nueva y deliciosa emoción para mi.

Fueron directas sus acciones, se levanto para quitarme la pantaloneta y dejar ante sus ojos mi pájaro y todo ese cuerpo de adolescente, mientras esa sensación de pena y placer me envolvían, se quito la ropa completamente ante mis ojos, permitiéndome ver ese cuerpo con las marcas propias de su edad y de su condición de madre, se acerco a mi nuevamente y me cubrio con su cuerpo.

-Tranquilo, quiero que disfrutemos esto-.

Me sentía atrapado e inmóvil ante esa sensación tan poderosa que experimentaba, con su experiencia me fue llevando poco a poco. Me beso e instintivamente le correspondí, dirigió sus besos hacia el cuello, el pecho, las tetillas (un sitio muy erógeno, me hizo temblar), el domen y cuando en mi mente se dibujaba la proximidad de que seguiría hacia mi pájaro sentía entrecortada la respiración, se detuvo lo agarro firmemente con una mano y con la otra masajeo mi glande con ese liquido transparente que ya aparecía de lo excitante de ese momento, eso fue fabuloso lo hizo por un rato (si hubiera seguido no habría resistido) y luego se acostó a mi lado.

-Tócame- Y tomo mi mano para llevarla hacia sus senos.

Eran suaves, delicados y grandes, tocar unos senos reales en mis manos por primera vez, mis manos temblaban, me dirigió con su mano hacia ellos para besarlos, lo hice muy obediente, que sensación tan deliciosa sentir un pezón en los labios, en la boca, en la cara por vez primera, mientras tanto ella me acariciaba el cabello y me dirigía hacia su otro seno, estaba embelesado como niño chiquito con ese par de senos, tomo mi mano y la llevo poco a poco a través de su vientre, luego mas abajo y empecé a sentir unos pelos largos (era de esas mujeres que se dejan el famosos monte de Venus), luego esos pelos se sentían mojados y unos pliegues de piel húmeda los acompañaban,

-Así es como debe ser, mojadita- Algo que no entendí esa primera vez que lo escuche.

Agarro con firmeza mi mano y llevo los dedos hacia toda su vagina de arriba hacia abajo, sentir esa zona intima de una mujer en mi mano era indescriptible, sentía que todo el cuerpo me temblaba y mi pájaro quería estallar, miraba en medio de la luz que me daba el televisor como mi mano se deslizaba con esos labios grandes, esos pliegues húmedos y esos pelos sexuales, ella aprisionaba mis dedos del medio para hacerle mas presión a su raja húmeda aumentado el movimiento cada vez mas, luego de un rato se detuvo me tomo de la cintura para llevarme encima de ella, me tomo de la cara y me beso profundamente, separo mas su pierna para permitirme acomodarme entre ellas, bajo su mano y tomo mi pene para direccionarlo hacia la entrada de su vagina, lo deslizo de arriba hacia abajo unas cuantas veces y luego lo dejo en el lugar exacto para que a partir de allí la virginidad o la cachucha de mi pene se perdiera, como llevado por ese instinto empuje hacia ella, hacia sus entrañas húmedas y amplias, hacia la sensación de saber que es penetrar una vagina, consumar un acto sexual y convertirme en hombre como dicen los padres.

Empujaba lento y en cada embestida se incrementaba mas esa sensación nueva, poderosa y adictiva, sentía que el corazón se me quería salir por el pene, que una energía que me tenia capturado se había acumulado en el vientre y quería salirse muy rápido por ese pene erecto que entraba y salía de esas entrañas. Ella me tomo de las nalgas y cada vez que empujaba ella me ayudaba empujándome hacia ella, también se aferraba con sus manos a mi espalda y me envolvía con sus piernas, mientras me besaba las mejillas y escuchaba en mis oídos su respiración y sus palabras –Sigue así, así, mas rápido-.

Siendo sincero todo fue muy rápido (no como ella lo pedía, creo yo) porque finalmente después de unos minutos explote dentro de ella, fue esa primera eyaculación en la entrañas de una mujer, esa memorable primera venida. Las ultimas contracciones acompañaron el desvanecimiento de la dureza de mi pájaro, había terminado y me sentía raro, aun temblaba y recobraba la conciencia de lo que había hecho.

Ella se quedo inmóvil acariciando mis cabellos, luego me dio un beso en la mejilla y me dijo –Levántate- Algo que yo no quería hacer, porque no sabia como mirarla a la cara después de eso (un chico muy intimido en ese entonces).

Me levante de ella y me acosté al lado no sin antes buscar mi poca ropa y ponérmela rápidamente, ella en su basta experiencia se preocupo primero por limpiar la mancha de las sabanas, luego se vistió y finalmente se sentó a mi lado y me dijo: Eres un hombrecito muy especial, ojala te halla gustado y quiero que esto quede entre nosotros, no le vayas a contar a nadie. Un si nervioso fue mi respuesta esa vez y ahora puedo decir: Si, me gusto muchísimo y fue memorable por ser la primera vez, solo te puedo decir MUCHAS GRACIAS por iniciarme en el sexo y no le he contado a nadie (hasta ahora).

Se despidió de mi con un beso y una caricia esa noche, me costo mucho conciliar el sueño, al siguiente día me trato igual, como si nada hubiera pasado y antes de irse hubo una segunda y ultima vez pero esa es otra historia.

— tiago-hades

9 de noviembre de 2011

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tiago-hades

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • iniesta
    iniesta · 10 de nov de 2011

    Que buen relato, muy buena manera de redactar aquel momento tan espectacular que creemos que es irreal, pero la verdad es algo que maravillados nos a de dejar, me gusto bastante saludos..

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