Fue realmente un éxtasis, como haber probado el dulce manjar del cual todavía saboreo entre mis labios.
Aun no puedo creerlo, me pregunto una y mil veces por si acaso imaginé todo lo que pasó.
Recuerdo aquella noche en donde el aire se tornaba con una tímida fragancia, como un susurro del viento que inundo por completo aquel recinto de ventanas abiertas y que a su vez se ilumino con la luz tenue de luna llena... ¡uff! recuerdo…
Mi corazón palpitaba como nunca antes lo había hecho, mis manos sudorosas, mi respiración se agitaba, todo en mi se estremecía.
Me dirijo al sofá, esa luz dibujaba con tal delicadeza la sombra de tu figura recostada en el, como si de un lienzo mas fino se tratara...
…Lentamente te acercaste a mí y yo con timidez me acerque a tus labios de fuego, hasta sentir tu aliento y fundirlo con el mío.
Y así, mientras cerrábamos los ojos, solo sentiríamos con vigor potente el néctar humedo de nuestra pasión, solo sentiríamos el recorrer de nuestras bocas, el jugo volcánico de nuestra atracción… no se cuanto duraron esos besos que nos lograron enmudecer...
Solo cuando nos dimos cuenta... estábamos unidos en un solo cuerpo, entrelazados, empapados de sudor disfrutando cada vez que penetro en ti y tu sucumbiendo entre piernas abiertas a todas mis ganas...
... Para que describir lo que hicimos esa noche, solo puedo decir que con el ultimo aliento que provoco tus gemidos hizo que bañara con fluidos blancos y espesos parte de tu torso y un poco mas arriba tu rostro y entre sonrisas y una grata satisfaccion quedamos acostados a la espera de volver a empezar todo lo que nuestras mentes y cuerpos tienen guardado...
... Recuérdame…







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