Me encontraba de vacaciones con la mala fortuna de no viajar como es normal en esas fechas, por el contrario me quede solo cuidando la casa de mi hermana y sin una chica para disfrutarla por esos días, entonces el único plan era internet todo el día y hasta altas horas de la noche, navegando en Face, Hotmail y cuanta red social había, pero el mejor era el chat de Terra en donde conseguí a mi pareja más estable hasta el momento con la q’ vivimos muchas experiencias pero eso es otra historia. Casando cuanta chica aparecía en Terra, logre agregar a Hotmail una nena interesante, conversamos mucho tiempo esa noche intercambiamos fotos y me gustaron mucho pero no confié hasta verla en persona era algo así: no muy alta, cabello largo y castaño oscuro, cara bonita y mirada tierna con cierta picardía, senos medianos (el tamaño no es tan importante para mí) pero lo q’ más me gusto fueron sus piernas gruesas y cola voluptuosa muy sexy debido a q’ le gustaba patinar. Seguimos conversando y no aguante en tocar temas sexuales, haciendo preguntas como q’ poses le gustaban, cuál era su fantasía sexual, si le gustaba dar o recibir sexo oral o si practicaba sexo anal y cosas por el estilo. Tuve q’ detenerme o perdería la poca confianza ganada hasta el momento, continuamos hablando y la verdad no sé como hice, pero conseguí su número de cel., le marque de una, escuche una voz suave y dulce para nada se oía como una nena 5 años mayor q’ yo, al igual me dijo q’ mi voz le encanto y no parecía el tipo con las preguntas morbosas de hace un rato, y además sería interesante conocernos.
Pasaron los días y semanas pero sin perder comunicación por Hotmail y cel., las ganas de conocernos se hacían más intensas. Cierto día, un martes recuerdo q’me llamo temprano y sin pensar acordamos una cita en la estación de Marly a las 2 de la tarde, me arregle muy bien quería dar la mejor impresión pero ella fue la q’ me dejo sin palabras, la vi y de una no pude disimular mirar su escote profundo pero aun mejor como se le marcaban los pezones en su blusa blanca, su jean descaderado permitía admirar su vientre plano y su cola levantada y firme, parecía q’ su ropa me hablara, la blusa decía “quieres tocarme” y su pantalón le respondía “ven inténtalo”. Nos saludamos con un beso de esos meneados cerca a su boca pero yo no me conformaría solo con eso en esa tarde. Caminamos hasta llegar a un parque cerca de allí y seguía disimulando cada vez q’ me miraba. Nos sentamos en un banco y hablamos un buen rato indagando sobre su vida si estudiaba o trabajaba todo lo q’ no se sabe hablando por celular, la conversación fue muy amena se sentía la química entre los dos y con un apetito desenfrenado por probar sus labios cuando me contaba q era enfermera, utilizaba minifaldas y blusas apretadas, seguro lo hacía para q’ mi imaginación volara y no se imaginan todas las cosas q’ se me pasaban por la cabeza. Sin tantas vueltas agui nos besamos asta q’ las cosas se estaban poniendo calientes, tuve la idea de irnos a un lugar un poco mas privado y el parque de los enamorados fue perfecto, buscamos un pastal cómodo y vacio en donde nos sintieras clandestinos pero con el erotismo de ser un lugar público.
Las palabras iban y los besos venían, la acerque hacia mí y besando su boca, suavemente me deslizaba por su mejilla hasta llegar al oído en donde mi respiración la hacía temblar y mi lengua hacia q‘toda su piel se erizara.
Después de tantos besos mis manos inquietas empezaron a tocarla, sin restricciones por toda su piel suave y acalorada, besando su cuello sintiendo su erótico aroma, bajando cuidadosamente hasta sus senos pero sin dudar, saque uno de ellos, no fue difícil por su amplio escote q’ me facilito hacerlo, lo tome suavemente y con delicadeza lamia su pezón rosado, sintiendo como se endurecía después de un momento.
Sin perder tiempo la otra mano bajaba por su abdomen, y con cierta destreza desabotone el pantalón, mis dedos rozaban su entrepierna mojada, la respiración fuerte y profunda, mostraban el placer q’ ella sentía. Seguimos no queríamos parar, mis dedos entraban y salían, sus caderas se movían hacia adelante y atrás, haciéndome entender q’ no era suficiente y quería sentirlos cada vez más profundo y al mismo tiempo rosar su clítoris. Fue un momento de lujuria todo su cuerpo enteramente embargado por un éxtasis total como un vicio consistente de apetito voraz por los deleites carnales.
Pero como nada es perfecto olvide q’ era un sitio público, no estábamos acobijados por la privacidad q’ requeríamos y lo entendimos cuando en ese momento se acerco uno de esos vendedores de manillas q’ pasaba desapercibido por ahí, con cierto morbo nos miraba asta q’ yo lo espante con una actitud tosca mientras ella se abotonaba el pantalón y acomodaba su blusa.
Ya era tarde, más o menos las 6 y empezaba a oscurecer, buscamos a un café cerca de agui, mi nena necesitaba un baño, tomamos un capuchino y hablamos de lo q’ había pasado esa tarde pero yo quería pasar la noche con ella, tener el placer de hacerla mía y desahogar estas ganas por sentir su piel desnuda y su cuerpo contorsionista debido a las mejores poses del Kamasutra , pero vaya mi sorpresa, tenía un hijo q’ la esperaba en casa y un esposo militar q’ se encontraba en el área y no volvía asta en 2 o 3 meses. Me conto todo esto por q’ quería dejar las cosas claras entre los dos sin ilusiones ni sentimientos, simplemente un amorío pasajero. Pero para ella se volvería algo más y eso quedaría claro en el fin de semana próximo, y ahí es donde diría “esta historia continuara…”
Espero les allá gustado espero comentarios buenos o malos para mejorar, les prometo continuar con el relato y contar una de mis mejores experiencias.






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