Relaciones vecinales.
Hace poco vivo en una torre de apartamentos, 3 apartamentos por piso; en mi piso vive una pareja joven y una anciana con dos nietos ya en universidad, lo sé porque mi vida social es la del edificio; bueno, resulta que en una fiesta del edificio, el cumpleaños del niño de la pareja, termine hablando con el muchacho; se llama Fernando y resulto ser también de 25 años, su esposa es de 23 y al niño estaba cumpliendo 6, en fin; los diferentes vecinos terminamos hablando unos con otros y yo con Fernando; al principio fue una conversación típica, pero la cosa empezó a calentarse un poco cuando llegamos al tema de lo sexual, no sé si era el trago, pero Fernando me empezó a parecer atractivo y comencé a mirarle los labios, él se excito un poco pero trato de disimularlo en la fiesta, me dijo que no se imaginaba culiandose a otro man; yo le respondí que yo era pasivo y que sentir a un hombre entrando y saliendo de tu cuerpo, sentir toda esa potencia y fogosidad era lo mejor que había vivido; él me miro seriamente y se alejo, yo me apene un poco y me retire de la fiesta, no cruzamos palabra durante 2 semanas; tras las cuales apenas nos saludábamos; realmente pensé que me había sobrepasado con mi comentario en la fiesta.
Al mes, un domingo de descanso me levanta normal y fui a la tienda por leche para el desayuno; cuando regresé vi que Fernando se despedía de su esposa e hijo deseándoles feliz día; para mi sorpresa me miro y me invito a ver al partido, yo acepte; fui y desayune, me coloque la camisa de mi equipo y fui.
Fernando me abrió, me saludo normalmente; entre y vi que tenía el televisor en un canal de películas, estaba en pantaloneta y, note que estaba depilado las piernas y las axilas, me convido a un par de cervezas mientras cerraba la puerta, yo empecé a tomar mientras miraba la tele; él se sentó a mi lado, todo me pareció normal hasta que apagó el televisor mientras terminaba su segunda cerveza y me dijo: -Juan, sucede que aún estoy pensando en la conversación de la fiesta-; le iba a responder cuando él siguió hablando; - y la verdad yo si quiero tener sexo con un hombre, es más; quiero hacerlo con vos-, yo me quede estupefacto un instante, solo mirándolo, más o menos alto, trigueño de cabello corto, músculos poco marcados y algo delgado, el se levanto y cerro un poco las cortinas, note que la tenía parada y me saboreé, Fernando me miro sensualmente al darse cuenta, se volvió a sentar a mi lado: -¿entonces qué?- ; me le abalance metiéndole mi lengua en su boca y masajeándole el chimbo con mi mano derecha, él respondió con su mano izquierda en el mío, pero por encima de la ropa; yo ya quería meterme ese miembro en la boca para sentir su sabor; de pronto Fernando se levanto diciendo: -espérate Juan- ; -¿qué, me tenes a mil, te la quiero mamar, quiero que me metas el chimbo en el culo-, - no; espérate aquí, tengo algo preparado en el cuarto, cuando te llame vas- dijo dirigiéndose al cuarto mientras me robaba otro beso y pasaba cómodamente su miembro entre mis manos.
Pasaron cerca de 5 minutos que para mi fueron como 5 horas, miraba hacia la puerta pensando que la esposa entraría en cualquier momento; ese peligro me hacia dar más ganas de culiar con Fernando, me empelote del desespero, me tocaba el pene, las nalgas, hasta que oí las palabras mágica: -Juan ven-.
El cuarto tenia unas cortinas oscuras que protegían nuestra intimidad, olía agradable y Fernando estaba allí, recostado sobre la cama mirándome fijamente, tenía labial rojo en los labios, una minifalda roja semitransparente, sin ropa interior más que unas medias veladas que le llegaban por encima de la rodilla y un sombrero rojo con de brujita en la cabeza, en la cama había petalos de rosa y sobre la mesa de noche, lubricantes, unas esposas y un pequeño carrito deportivo, me dijo: -Juan, por hoy me llamo Fernanda y soy tu perra, quiero tu leche en mi boca, en mi culo, en mi pelo, en todo mi cuerpo; se que eres pasivo, pero yo nunca he estado con un hombre, soy virgen de culo y si me lo abres hoy con tu chimbo, yo te abriré el tuyo después, en tu casa con el mío-.
Me acerque, inmediatamente tome su cara y le introduje mi pene en su boca, él comenzó a chupar. – Eso es Fernanda, chupa, lamelo, eres toda una chupona- le decía mientras él me miraba y chupaba, de pronto sentí que me iba a venir, me preocupe un instante, pero me dije que minimo le iba a echar dos polvos hoy, así que le ordene: -Te voy a llenar la boca de semen perra chupona; trágatelo o te lo echo en la cara-; él empezó a chupar más rápido y con desespero, coloco su mano derecha en mis bolas mientras yo le sujete con fuerza la cabeza; - me boto Fernanda, ¡Tragatelo!-, él empezó a tragárselo enseguida y cuando estaba terminando de venirme retiro la cabeza y un último chorro le alcanzo la cumbamba y el cuello; -que rico sabe tu leche Juan, la siento calientita-, dijo esparciéndose mi semen por todo el cuello y pecho, yo; para mi sorpresa aún lo tenia parado, así que me subi a la cama, tome las esposas; -haber Fernanda, aquí no se acaba, préstame los brazos perra golosa-, él me obedeció diciendo: -espósame, he sido mala y no me tome toda tu leche-; así que con sus dos brazos esposados sobre su espalda, tome lubricante y le embadurne las nalgas,-ahora le toca el turno a tu culo maldita golosa- él se recostó boca abajo con los brazos esposados hacia arriba de su cabeza y yo abriendo sus nalgas con mi mano derecha vi su rasurado y estrecho ano esperando por mi pene, así que en medio del desespero se lo metí de una; él gimió y si, fue algo doloroso, era verdad que nunca lo habían penetrado; pero yo estaba tan caliente que empecé a culiarmelo inmediatamente, mientras él me decía: -seguí, Juan, dale, ahí, me duele parce, pero me gusta, que chimba, huy dale, no pares, sos un malparido, culiame Juan, culiame, hay, pero cuando te culee, me duele, me gusta-; estaba super estrecho, lo cual me encantaba y me impulsaba a embestir cada vez más y más fuerte mientras entre embestida y embestida le decía: -huy, que estrecha estas, que culo, eres mia Fernanda, mia y mia, estrecho-; me levante sin dejar de culiarlo, tome sus nalgas con mis manos para poder penetrarlo mejor y más profundo, su espalda y sus manos esposadas lo hacían ver increíblemente sexy, el sombrero yacía ya en el suelo y ahí fue cuando me vine por segunda vez, derramándole todo mi semen en su estrecho culo, - ahí tienes mi leche en tu culo, te lo partí Fernanda, te lo abrí en dos malparida-, -hay Juan, que rico; me gusta ser tu perra, que chimba tener el culo abierto-, me deje caer hacia un lado y luego le quite las esposas, él me miro juagado en sudor, también se había venido, se sentó en la cama recogiendo el sombrero del suelo y volviéndoselo a colocar, tenía el labial corrido hacia la parte izquierda de la cara.
-Juan, me excito mucho chuparte el chimbo parce; aunque me dolió cuando me empezaste a culiar, peri si que fue lo más chimba que he sentido-, - si, Fernanda, hoy te voy a volver a culiar; pero déjame yo me recupero y empezamos otra vez-. Él me miro contento, me abrazo y tomando el carrito empezó a pasármelo por el cuerpo mientras hablaba cosas sucias, ese día me lo culie repetidas veces hasta algo entrada la noche, puedo decir que le cubri todo el cuerpo con mi semen; y desde allí espero su visita a mi casa; cuando vaya allí a vengarse, a culiarme.







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