Aventuras En La Piscina, Parte 2
Relato de comunidad Voyerismoschedule 3 min de lectura calendar_today Junio de 2012

Aventuras En La Piscina, Parte 2

Subimos al segundo piso y nos ubicamos en los muebles del fondo. A todo el frente de nosotros, estaba la pareja que el veterano había visto: una mona y un tipo pelinegro.Ella estaba contra la pared del balcón con las piernas abiertas mientras él la masturbaba y ella gemía de esa forma en que....

ana18

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Subimos al segundo piso y nos ubicamos en los muebles del fondo. A todo el frente de nosotros, estaba la pareja que el veterano había visto: una mona y un tipo pelinegro.

Ella estaba contra la pared del balcón con las piernas abiertas mientras él la masturbaba y ella gemía de esa forma en que sabes que está disfrutando lo que le están haciendo.
Nosotros nos tomamos un trago más y decidimos ver que podíamos hacer en la silla de cirujano que había. Me dijo que me acostara en ella, me acomodé boca arriba con las piernas abiertas y él se sentó para dedicarse a hacerme uno de esos orales que me ponen de cero a cien en un segundo.
Lo que más me calienta siempre, es que antes de hacer alguna cosa conmigo, me abre las piernas, juega con mi ropa interior si la tengo puesta todavía, corre el panty... Y si no, como era este caso, empieza a jugar con los dedos, a mojarla con la boca, a quedarse viendo y decirme: que chimba de chimba! Y ver como de la nada me voy poniendo húmeda diciéndole que me encanta.
Yo desde mi posición ahí acostada, podía ver a la otra pareja a la derecha y a otros hombres que habían subido también a ver qué era lo que iba a pasar en ese segundo piso. Empezó paisanito a chuparla, lamerla, besarla, envolver mi clítoris en su boca, meter su lengua, masturbarme con los dedos, dar lengüetazos largos desde mi culito hasta el clítoris... Y yo ahí super caliente escuchando a la otra vieja gemir y de ver a 3 hombres que estaban de espectadores de lo que nosotros estábamos haciendo. Fue ahí que descubrí que me encanta que me vean. Y se empezaron a escuchar combinados los gemidos de ella y yo. Ya no había ni cinco de pena ni de pudor. Estábamos ahí y teníamos que hacer que esa noche valiera la pena.
Él no aguantó más y decidió que ya era tiempo para mí de tenerlo adentro. De que esa verga dura y goteante me penetrara y me volviera nada. Se paró, me agarró de las piernas y me llevó hacia él y sentí como entraba perfectamente, como estaba de dura, de grande, y cómo me encantaba esa forma de darme lenta y pausada dejándome sentirlo todo... Luego me miró a los ojos y me dijo: vos querés es que yo te culee flaka. Y empezó a darme rápido, duro, sin descanso. Mis gritos se hicieron más fuertes, mi respiración también, ya era yo la que solita le abría las piernas para que tuviera un mejor acceso y miraba por encima de su hombro para saber que no se habían ido y que seguían ahí viéndonos. Y fue ahí cuando ya no pude más y le regalé el primer orgasmo de la noche. Uno lento y delicioso que me dejaba con ganas de mas. De que no parara.

— ana18

26 de junio de 2012

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