Aquelsábado en la tarde caminaba con Liliana por el parque simón bolívar, charlando un poco, haciéndola sonreír y aprendiendo inmensamente de ella, de mi profesora de sociales.
Liliana había llegado para el segundo bimestre de mi colegiatura, morena, de estatura baja con 23 años de edad cursaba último semestre de licenciatura en ciencias sociales, la escuela la había contratado para reemplazar temporalmente a nuestra profesora habitual. Desde el comienzo tuvimos afinidad, yo me encontraba en el pasillo en aquel intermedio de clases, ella miraba perdidamente cada salón, le pregunte si le podía ayudar en algo, a lo cual ella aprobó con un leve – “si por fa” – buscaba el salón d 306 , un salón al lado del mío, la acompañe, comentándole que era fácil ubicarse y como lo podría hacer, y luego procedí a preguntar su nombre, ella respondió, - Liliana Rodríguez - , pregunte si podía saber a qué venía, a lo que ella me comento que iba a dictar la asignatura de ciencias sociales, encontramos el salón y ella entro. Camine hasta el mío, me recosté sobre el muro del balcón, y luego llego el docente de química que continuaba, apenas termino de salir, me quede sentado, revisando unas notas nunca me fue bien en aquella materia, cuando menos lo espere vi a todo el mundo tomando asiento y levante la mirada el docente siguiente había llegado, LILIANA, no me había acordado que continuaba esa clase, ella se presento, me sonrió al verme, y continuo con su explicación, charlando sobre la revolución de octubre, del 1917, apasionadamente explico cómo era un cambio en la mentalidad de conformismo y estructuras de pensamiento para el contexto ruso, su pasión se enfriaba con el frio entorno de mis compañeros, exceptuando el de Cristian. al finalizar la clase todos salieron, exceptuando Cristian, que se acerco rápidamente y comenzó por presentarse afanadamente a decir que sí, que deberíamos iniciar una revolución un cambio social en ese salón , a lo cual Liliana lo miraba como – “ok, ah que viene el comentario”, interrumpí su emocionante intervención diciéndole-“Cristian si usted logra concientizar a toda esta gente, yo le prometo mi lealtad como general de las masas” , Liliana sonrió aquel chiste pseudo psicológico a que era muy difícil compartir una sola idea en esta generación actual. Allí se inicio una gran amistad con Liliana, conversaciones en MSN, descansos juntos en la cafetería, hasta que había pasado un mes… decidí invitarla a tomar algo, un sábado a medio día, caminamos un rato, y conversábamos o más bien la escuchaba yo a ella, debo confesar que era algo difícil seguirle el ritmo, yo con 17 años con experiencia en Ong´s y organizaciones sociales, no ariscaba a 6 años de ventajas en lecturas, pero aun así, trataba de hacer mis propios análisis y comentárselos, me pregunto qué tan cerca vivía y yo le comente que a 5 cuadras, caminamos , llegamos a mi casa, se la presente, le pregunte si quería ver alguna película, me pregunto si tenía cine alternativo, cine que pensé yo, -“no respondí” , pero ya te viste rápido y furioso reto Tokio… a Liliana parecía no interesarle la película, porque continuo conversando, en algún momento termino un argumento bastante complejo a lo cual le dije, definitivamente eres única, sonrió, - “porque lo dices?” me pregunto, me dio oportunidad para describirla como la mujer más interesante de toda mi vida,y la más bella, ella sonrió, se recostó sobre mi hombro y yo consentí su mejilla, no dijo nada, estaba en mi costado izquierdo, yo procedí a con aquella mano abrasarla a mi cuerpo, y con mi mano derecha consentir su mentón que había quedado casi al lado mío, seguimos llenándonos el uno al otro de elogios, hasta que yo le dije que me mirara, nos quedamos callados y nos besamos, tiernamente se unieron nuestros labios para luego abrirlos poco a poco y pasar nuestros labios por la boca el uno del otro, mi lengua salió tímida un poco la de ella, toco la mía suavemente, y luego succiono la mía con su boca, me dolió un poco, ella había quedado sentada de medio lado y yo igual, nuestros besos continuaban y quise probar mi suerte… mi mano derecha subió a su cuello, la cogí de la nuca, la masaje mientras la besaba, mis dedos acariciaban su nuca y mi nao izquierda procedió a inclinarle un poco el mentón hacia arriba para poder hundir mi boca sobre su hermoso cuello, y luego su cuello escapulario, me abalancé sobre ella, el brazo del sofá nos recibió su espalda y yo devoraba su cuello a besos abiertos, y mi mano derecha acariciaba su espalda para meterse ir hasta su cintura y por allí meterse por debajo, acariciar su abdomen y subir hasta el bordado de su brasier, mientras mi cintura presionaba su entrepierna , y mi mano izquierda ahora se abalanzaba por dentro de su pantalón, no tarde en llegar encima de su ropa interior bastante húmeda y me separe de su cuello para contemplarla allí, con mi mano derecha en su espalda, y sus manos en mis hombros,– “Andrés vamos a tu cuarto” – me dijo , me separe, estire mis dos manos para gentilmente para que se apoyara y camine con ella atrás mío aferrándose a mi mano izquierda hasta mi cuarto, nos besamos aun mas apasionadamente, ella me quito la camisa, yo su blusa, luego nos besábamos , ella me quito mi camisilla, yo desabroche su brasier, y allí estaban esos dos hermosos pezones, esperando, deje de besarla para inclinarme sobre ellos, pase mi lengua lamiéndolos lentamente y mirándola, ella apretó mi nuca y mi cara contra su pecho, y yo los bese apasionadamente, estirando yo mi mano derecha a su espalda para pegarla aun mas a mi cuerpo, y ella bajo mi pantalón, yo el suyo, y la acosté sobre la cama, me movía en círculos encima de ella, aun teníamos ropa interior, sus pies subieron a mi cintura y me bajaron aquel bóxer, y yo respondí bajando el suyo, y la mire, ella sintió mi mirada en la oscuridad y pregunto me dijo – “Andrés tienes condones”, abrí el cajón de mi mesita de noche, tenia uno, me lo coloque, me puse de nuevo frente a ella, y puse mi cadera cerca de ella, lo trate de meter pero no podía, ella bajo su mano izquierda, la derecha se aferraba a mi espalda y lo ubico en la entrada, empuje, y sentí un calor inmenso invadir aquella parte de mi cuerpo, me moví lentamente, en círculos de nuevo, sus uñas se aferraron a mi espalda y yo me movía mas, empujando lentamente, y acelerando poco a poco, mi mano derecha seguía en su espalda y mi mano izquierda y en su costado, ella apretaba con su otra mano mi cabello y yo, respiraba agitadamente, respire aceleradamente, me detuve, un segundo, ella continuo moviéndose, quería salir de ahí, me iba a venir, y ella me abrazo la cintura con sus piernas, y se movía, trataba de zafarme de ahí, no pude, la apreté fuertemente, y suspire hasta el fondo… – “Andrés te viniste?- me pregunto, - si… - uff respire hondo, me quite, retire el condón y lo amarre, ella se puso de pie, beso mi cuello con pasión, me recostó contra el cabezal de la cama, y me dijo, hasta en la mitad, bajo su boca y sentí su lengua húmeda besando mi pene, para luego meterlo en su boca, me pregunto si tenía otro condón… no lo tenía, por que los había regalado?, ah,,… – “está bien”, dijo ella, puso sus rodillas a cada lado de mi cintura y su entre pierna encima de la mía y me miro y me dijo – “puedes controlarte verdad” yo asenté con la cabeza, ella me beso debajo de la boca y con su mano izquierda entro mi pene que ingresaba por primera vez a una vagina sin condón… presionaba su cadera contra la mía, se movía en círculos lentamente pero con bastante ritmo, presionaba hacia la izquierda un poco atrás y cogía impulso hacia adelante, yo controlaba mi respiración, mi boca estaba entre su pecho, y por mi cabeza pasaba la idea de lo afortunado que era… Liliana movió sus caderas aun mas presionaba aun mas fuerte mi cintura, yo intentaba acariciar sus dos senos, ella así sentada se inclino un poco para sentarse y los pude coger, ella movió su cintura y luego me abrazo…suspiro fuertemente, sentí como cuando frotaba semen de mi pene, pero menos grueso, mas como agua desde la punta de mi pene hasta mis testículos, yo no me había venido, ella me susurro al oído que había sido delicioso, me beso, la bese, se levanto, se puso su ropa interior, y me pregunto asustada la hora, yo incline , eran ya las 6 pm, ella tenía que irse, su esposo la esperaba…se me había olvidado, vivía ya con una persona, así que nos vestimos y la acompañe a la parada del bus, donde se despidió de un beso de medio lado, me dijo que había sido delicioso y que hacía tiempo no se venía así… igualmente pronto repetiríamos mas ocasiones. Para después confesarle a ella, que era la segunda vez en mi vida que tenia sexo…








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login Entrarme gusto mucho, por la parte romantica me devolvio a mi juventud, donde tuve algunos encuentros de ese tipo mas inocentes y romanticos que lo que ahora vivimos...