Un trió no planeado
Esto me paso hace ya algún tiempo, pero aun me excita mucho recordarlo. Con motivo de proteger la identidad de mis amigos he cambiado los nombres.
Fue una noche de octubre, mi amigo Juan me llamo para que nos encontráramos con nuestro amigo en común Andrés, y luego irnos a la casa de nuestra amiga Lucy a escuchar música y a hablar y molestar un rato.
Cuando se hizo de noche me dirigí al lugar de encuentro, a una cuadra de la casa de Lucy, Juan y Andrés ya me estaban esperando, camino a casa de Lucy compramos unas cuantas cajas de vino Moscatel; y al llegar quien atendió la puerta fue la hija de Lucy, diciéndonos que su madre no estaba, pero que llegaría pronto así que podríamos esperarla adentro (éramos amigos desde hacía varios años, y su hija también era nuestra amiga, era una muchacha ya de 23 años, por lo que no ha de extrañar que no le tomara por sorpresa nuestra llegada); ella estaba en la habitación con su novia, por lo que nos dijo que esperáramos a Lucy en el segundo piso y ella no nos acompañó.
Cuando entramos a la habitación de Lucy encendimos el computador, pusimos música, y destapamos una de las cajas de Moscatel, Juan prendió un cigarro, mientras Andrés y yo poníamos en orden una lista de reproducción.
Pasaron 20 minutos y la segunda caja había sido abierta, comenzamos a bromear cuando Juan dijo a manera de broma que mientras esperábamos debíamos violar a Andrés para matar el tiempo, a lo que Andrés respondió acercándosele a Juan, agarrándolo de las manos y tirándolo en la cama en la que yo estaba sentado observándolos, (ya con el morbo de la conversación en la cabeza), luego Andrés le dijo a Juan que a él seria quien serviría como sacrificio para matar el tiempo, me llamo para que lo ayudara y comenzó a besarlo mientras le agarraba las manos con fuerza; así que yo me encargue de controlar sus piernas para que no pateara. (Aclaro, que hasta ese momento nunca se había pasado por la cabeza algo así).
Cuando estuve sobre Juan, quede atrapado entre sus piernas mientras este apretaba lo que más podía para tratar que no me acercara mucho, y comencé a darle besos en el abdomen, mientras lo besábamos, sentía como su pene se ponía duro contra mi pecho, y como en ocasiones el forcejeo no era para detenerme, sino para apretarme más contra su verga, me deje llevar y sin darme cuenta y en cuanto sentí que dejo de apretarme con sus piernas pro un minuto, comencé a desabrochar su pantalón, estaba usando un bóxer rojo, que se veía especialmente bien con su piel que era muy blanca, y se notaba su erección con un parche húmedo en donde debía estar su glande.
Tuve otro arranque y baje su ropa interior, se notaba que hacía mucho tiempo no se depilaba ya que el vello estaba bastante crecido, lo cual por alguna razón que aun no entiendo bien siempre me a excitado bastante. Sin pensarlo introduje su pene, duro, palpitante y húmedo en mi boca, y cuando Juan lo sintió, apretó mi cabeza con sus piernas y comenzó a forcejear de nuevo y a decir que no, pero su voz, se volvió un gemido y sus piernas se aflojaban con cada respiración profunda que tomaba, su pene liberaba liquido en mi boca, mientras Andrés lo besaba.
Al cabo de un rato mas de hacerle oral, solo e escuchaban sus gemidos ahogados en los labios de Andrés, Cuando nos pidió con su voz entre cortada que le permitiéramos moverse, se puso de pie, he hizo justamente lo contrario a lo que pensé que haría; se desnudo por completo, y entonces pude ver su cuerpo completo, tenía una piel muy blanca (como ya lo había dicho) era de espalda ancha y triangular, de brazos gruesos y manos grandes, sus tetillas rosadas estaban duras, piernas grandes y masculinas, y una nalga que hipnotizaba, pidiéndole a la gente que por favor la saboreara, era redonda y del tamaño perfecto, en su cuerpo no se marcaba ni un solo musculo, pero me parecía completamente hermoso.
Juan me miro, justo cuando veía como su dura verga goteaba liquito pre-seminal, y dijo con la voz más picara que le he escuchado “ya es el turno de Andrés”, y acto seguido ambos nos abalanzamos sobre él, de nuevo asumí mi posición entre las piernas, ya que disfruto bastante de hacer sexo oral, Andrés no puso ningún tipo de resistencia, en pocos segundos solo quedaba su ropa interior, mientras yo trataba de no dejar ningún centímetro de piel sin besar, mordisquear, lamer, saborear… Su piel era morena, y era un poco más delgado que Juan, tenía un sabor entre acido y dulce, y cuando baje su ropa interior, descubrí su miembro bien erecto y bañado en liquido de sabor agradable, su verga era de buen tamaño, pero no tan grande como la de Juan, aun que si más gruesa y mas húmeda, Andrés también tenía el vello crecido, y después de detallarlo bien, me dispuse de nuevo a mamar como si no hubiera mejor cosa que hacer en el mundo.
Juan y yo cambiamos posiciones después de un rato y el chupo la verga de Andrés mientras yo lo besaba y lamia su cuello y tetillas, su cuerpo se estremecía con cada uno de mis lengüetazos y a Juan esto le encantaba por lo que decidió recostarse y gozar de la vista, Andrés estaba recostado sobre mí, mientras yo lo pajeaba y besaba, el gemía y se estremecía cada vez mas y yo llenaba su pecho de su propia lubricación para luego besarlo y devorarlo todo, como si nunca en mi vida hubiese probado una sola gota de aquel liquido.
No sé cuánto tiempo paso antes de que Juan se parara de nuevo y gateara hasta nosotros y nos besara a ambos, y entonces susurro al oído de Andrés “hay uno de nosotros con mucha ropa”, tan pronto lo escuche me pare y camine a la puerta, pero no había dado tres pasos cuando ambos estaban a mis lados jalándome, sentía sus vergas duras en mis piernas y sus labios, dientes y lengua en mi cuello.
De nuevo me deje llevar, y en un abrir y cerrar de ojos estaba desnudo, ambas bocas saboreaban hambrientas todo mi cuerpo, cada hendidura, cada curvatura, no hubo dedo sin besar, ni gota de liquido pre-seminal sin ser bebida, gemí como loco, con sus alientos calientes en mi piel.
Siempre pensé en Juan con su voz y cuerpos masculinos, como un macho activo, pero ahí estaba yo, viendo como estaba sobre Andrés besándolo y apretando juntas sus vergas, mientras ofrecía su hermosa y provocativa nalga bien abierta para que se viera su ano, mi lengua trato de llegar tan profundo como fuera posible, mientras sus piernas temblaban, la devolvía a mi boca, solo para llenarla lo más posible de saliva y comenzar de nuevo a excavar en ese delicioso culo que se contraía con cada lamida.
Con mis manos apretaba sus glúteos, mientras besaba su culo, y entonces entre sus gemidos se las arreglo para decir “parce cómeme”, y como una mascota obediente, sin pensar en condones ni enfermedades, ni nada introduje mi pene, no fue difícil, pues su culo estaba bien ensalivado y mi verga estaba tan mojada como nunca, pensé en hacerlo despacio ya que lo sentía bastante apretado, pero tan pronto lo tuve adentro, como una perra Juan comenzó a pedir más, así que lo agarre de la cintura y así lo halaba hacía mi mientras yo empujaba tan duro como podía hacía el.
Agradecí que Andrés atenuara sus gemidos, ya que eran duros como los de toda una zorra, estaba a punto de sacarlo y dejar de Andrés probara aquel delicioso culo, cuando Juan en un momento de calentura se las arreglo para tomar en sus manos la verga de Andrés y ponerla en las puertas de su ano, y nunca me imagine que pudiera sentirse más apretado, sentía como la verga de Andrés rosaba la mía dentro de Juan, y los casi gritos de este, que temblaba con cada embestida, estábamos sudando mucho. Pasaron los minutos y seguíamos ahí los tres, Juan en medio de los dos siendo comido, su culo sabroso ya no oponía resistencia alguna a la entrada de nuestras vergas, entonces comenzó a arquear la espalda y justo a tiempo Andrés le tapo la boca con sus manos, pues Juan más que gemir, estaba gritando mientras eyaculaba en el abdomen de Andrés; con la excitación de este momento acelere mis movimientos, y fue como si Andrés y yo nos hubiésemos sincronizado, pues los dos nos vinimos dentro de ese culo, dejándolo lleno de leche.
Nos separamos, y Juan se paro mientras la leche comenzaba a escurrirse por sus piernas, y yo miraba con hambre su nalga, con su lengua limpio el semen en el abdomen de Andrés y con el en su boca nos besamos todos al tiempo.
Tuvimos tiempo, para relajarnos y vestirnos lento y jugueteando antes de que llegara Lucy, quisimos repetirlo luego, pero al poco tiempo dejamos de saber de Andrés… hubo algunos roces mas entre Juan y yo, pero de eso les contare después.








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