Manuel era un hombre argentino de 34 años, casado y con hijos, que por trabajo viaja por todo Suramérica a quien encontré en una de tantas páginas de perfiles gay. Hablamos por varias semanas, mientras le resultaba un viaje para Colombia, y coincidió con la fecha de acción de gracias en mi trabajo, el busco hosp3daje cerca a mi trabajo, en otro hotel de tanto en la avenida 70, varias veces nos habíamos visto por cámara y habíamos hablado por teléfono.
Cuando llego a su hotel, me llamo… y así salí de mi trabajo (antes de comenzar turno, ya que trabajaba en las horas de la noche), me encontré con el cerca a una licorera y me encontré con este argentino que media unos 1.80, grande en todo su cuerpo, proporcionado y con algo de panza, barbado, rapado, de cabello negro, piel blanca, labios casi que rojos, y unos ojos negros que me miraban con lujuria, pero en especial, ese detalle que me enloquecía… ese acento cantadito de los argentinos; caminamos un poco hasta que fue momento de regresar a mi lugar de trabajo, para comenzar mi turno.
La cena transcurrió lenta, entre pasabocas, ensaladas, pavo… postres! Todo el tiempo mantuve la erección que me causo ver aquel argentino, ya sentía como la lubricación había empapado mi ropa interior, después de 4 horas finalmente la cena termino, y entre la llenura de los huéspedes y un par de cigarros, sus ánimos de seguir festejando fueron reemplazados con enormes deseos de irse a la cama, lo cual yo estaba esperando como si mi vida dependiera de ello.
Era casi media noche, cuando recibí su llamada preguntándome si ya podía ir a mi trabajo, le dije que si, y me dispuse a esperar que llegara para abrir la puerta. Cuando entro, percibí su olor a recién bañado, y cuando cerré la puerta, me abrazo por la espalda y comenzó a besarme, y sentí su verga dura y palpitando contra mi nalga, entonces agarre sus manos (no había notado hasta ese momento lo grandes y velludas que eran), y las puse sobre el bulto que formaba mi erección, y entre mordidas y lamidas me dijo al oído “che ya estas mojado”, con algo de vergüenza mire para abajo, solo para notar que el liquido ya no solo había empapado mi ropa interior, sino también mi jean.
Caminamos abrazados para la sala de televisión, y allá lo tire sobre el sofá y me recosté sobre él, olía delicioso, y por el calor y la excitación comenzó a sudar, comencé a desabrochar los botones de su camisa, y a bajar el cierre de su pantalón, en pocos minutos ya estábamos en ropa interior, nuestras vergas jugueteaban durar y mojadas entre ellas, queriendo salir de su prisión de tela, y este argentino como sabiendo que era lo que me arrecha, lucia unos briefs blancos, que marcaban su verga para un lado (ya con su cabeza por fuera del borde del pantaloncillo) y para abajo un bulto grande y redondo que serian sus huevos, además de tener un pecho grande y masculino bastante velludo.
Moría de ganas de tener su pene en mi boca, su piel sabia deliciosa y cada vez que lo besaba su respiración se agitaba, aunque soy versátil, esa noche solo quería ser su perrita colombiana, cuando ya la excitación era demasiada para distinguir que tan duros eran los gemidos decidimos renunciar a la excitación por el peligro a ser sorprendidos por algún huésped del hotel, en plena sala de televisión, y movernos a la habitación que usábamos como bodega, estando allá me volvió a abrazar por detrás, estando los dos solo en ropa interior, sentía las ganas de esa hambrienta verga por comerme, y él me agarraba de la cintura y me apretaba con fuerza para que sitiera su verga en mi nalga.
Después de algunos minutos de juguetear, me dijo que no tenia condones, debo admitir que una parte de mi quería su leche llenando mis adentros, pero dándole más valor a la razón, le dije con algo de desanimo que entonces siguiéramos con el oral y no hiciéramos mas.
Le di un último beso en sus deliciosos labios, y quise tener tanta de su saliva en mi boca como pude, y comencé a besar su cuello, sus tetillas y su pecho forrado en vello, di vueltas con mi lengua alrededor de su ombligo y una vez en su paquete, saboreé toda su lubricación desde afuera, lamí sus piernas y quise volverlo loco e ansiedad antes de bajarle su ropa interior, y al ver como su verga se devolvió con impulso para apuntar hacia arriba me quede atónito y sin decir nada no hice más que chuparle sus huevos, eran grandes y también tenía vello, esto me excito demasiado y cuando sus huevos estuvieron completamente cubiertos en mi saliva, agarre su pene, y lo introduje lento a mi boca, media unos 18 cm y era grueso, y bastante cabezón, chupe su glande como si fuera lo más delicioso que haya puesto en mi boca, succionaba tratando de limpiar toda su lubricación y tragármela (nunca había hablado como ese día, durante nuestros muchos pajazos por cam, gemía como loco y me preguntaba si me gustaba su chorizo argentino), trato de poner sus manos sobre mi cabeza, pero se las quite y con una mordida suave en uno de los costados de su verga, le hice saber que su perrita, era quien mandaba, y lo haría a mi ritmo.
Cuando pasaron algunos minutos de hacerle oral, desesperado me dijo, que quería cogerme, mi punto de excitación era tanta, que la razón no importaba tanto y estaba dispuesto a dejar que lo hiciera sin condón, entonces me dijo que lo esperara, se vistió de nuevo y salió del hotel, mientras esperaba decidí hacer un cambuche en el suelo, así que tome todos los cojines y almohadas que guardábamos en la bodega y los ordene en el suelo, tratando de ponerlos en forma de colchón, cuando escuche el timbre, era el y entro conuna sonrisa sosteniendo una caja de condones y lubricante.
Tan pronto entro a la bodega, se desvistió de nuevo y con tono juguetón me dijo “ahhhh se bajo” señalando su verga, tan pronto se recostó en mi cambuche improvisado hicimos un 69, mientras yo le daba la mejor mamada que podía, tragándome toda su verga, el lamia mi ano, tratando de ir tan profundo como podía con su lengua y dedos, los movía sobre mi próstata y yo debía contenerme para no gritar, el solo decía que no me sacara su verga de la boca.
Tan pronto saco sus dedos de mi culo, tomo un condón, se lo puso y lleno su verga de lubricante, y también mi ano que se gano unos cuantos minutos más de placer de cuenta de esos juguetones dedos, cuando volvió a liberarme, sin decir palabra alguna me puse en cuatro, apoyando mi cabeza en una almohada y usando mis manos para abrir mis nalgas tanto como pudiera y ofrecerle mi culo, entro sin dolor alguno, despacio y forme hasta el fondo, lo saco de nuevo y lo metió varias veces, y luego me tomo por la cintura y me mostro como era que me iba a coger con su chorizo argentino.
La habitación estaba llena de ruido, no solo gemidos, si no de gritos ahogados y quejidos, de el rebote de sus huevos contra mi culo con cada embestida, me agarro del pecho y me trajo hacia él, abrazándome por detrás, y besándome mientras me penetraba tan duro como podía, y de nuevo mostrándole que era yo quien mandaba, con el impulso que tenia lo hice caer de espalda y yo quede acostado sobre el, moviendo mi cintura en círculos lentos y rápidos, volviéndolo loco mientras usaba sus manos para masturbarme.
Con su fuerza y siempre sin sacarme el pene del culo, me volteo, de nuevo quede boca abajo, quede a su merced, y él lo aprovecho para seguir con nuestra pequeña guerra por el mando, y me taladro, tan duro y rápido como podía, yo solo articulaba palabras para pedirle que me diera mas, unos minutos en esta posición, otros cuantos en la siguiente…
Lo tire boca arriba, y me senté sobre él, lo cabalgue, saltando de arriba abajo, sintiendo ese delicioso sonido por el rebote contra sus piernas, mi verga rebotaba contra su ombligo cuando el no la tenía apretada entre su mano que me pajeaba y aprovechaba mi lubricación para metérsela a la boca antes de besarme y para frotarme las tetillas y el pecho con sus manos llenas de mi liquido.
Fue así que me propuse hacerlo venir, si no sentiría su leche dentro de mi, por lo menos sentiría sus últimas envestidas, entonces apresure el ritmo, y el agarrándome de la cintura me atraía con fuerza hacia él, tenía tantas ganas de venirse como yo de que lo hiciera, pero antes fue por un premio mas, y sacudió su mano con mi verga en ella, tan rápido y apretado que en pocas sacudidas mis chorros de semen llenaron gran parte de su abdomen y parte de su pecho, luego de eso satisfecho por mi venida se vino dentro de mi (con condón)apretando su boca y abrazándome mientras se venía para no gritar.
Después de varias hora (cuando vimos el reloj faltaba poco para las5 am), por primera vez retiro su pene de mi culo, me sentí vacio, ame la sensación de mi culo abierto y dilatado a la horma de su verga, se quito el condón y con voz llena de lujuria me pregunto cómo se limpiaba, y sin pensarlo, lamí cada gota de mi semen de su pecho y su abdomen, y “limpiando” su verga resulte mamándoselo hasta que me lleno la boca de su leche, sabia delicioso; el solo decía “mira como te gusta mi chorizo argentino!
Nos quedamos recostados un rato mas, besándonos, nos vestimos y se fue… pero nunca mas volví a saber de ese macho con su delicioso chorizo argentino que aun esta en mi mente cuando me masturbo.








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login Entrarel argentino aprovecho mucho como venia de visita entonces era la oportunidad