Bueno vamos por mi segundo relato, este sí es un poco más tierno, ya entenderán por qué…
Como lo comento en mi anterior relato, por mi trabajo debo de viajar a muchos lugares del país, y la historia que les voy a contar en este momento se radica en un municipio del Tolima, donde llegué hacedos años por trabajo a uno de los hoteles del pueblo, y al llegar en la recepción nos atendieron dos señoras y un jovencito, este último en mochos, sin camisa y descalzo, yo lo miré sin ninguna pretensión, admiré lo tierno que se le veía el mocho y ya.
El hotel tiene piscina, cosa que personalmente me gusta mucho, es de mis deportes favoritos, y donde hay piscina o charco me meto. Llegué me acomodé en mi habitación, me cambié y me bajé para la piscina, estaba solo, me gusta utilizar pantaloneta de baño pequeña, no narizona, pero sí por el estilo, me metí, chapuceé un rato, hasta que de nuevo apareció este jovencito en escena, me hacía compañía en la piscina, al principio fue serio y distante, pero con el pasar del tiempo me puso conversa, me dijo que de dónde era que hablaba tan chévere, a lo que le respondí que de Medellín, intercambiamos par de palabras, y eso fue todo por esa noche.
A los días siguientes, cada vez que yo bajaba a la piscina él también lo hacía, el caso era que siempre nos encontrábamos en ella, ya él fue cogiendo más confianza, ya yo jugaba con él, me decía que abriera las piernas para él pasarse por debajo de ellas, yo le seguí el juego, pero nunca le vi malicia de nada, la cosa siguió así por un par de días.
Un día antes de retirarme del hotel, al amanecer cayó un aguacero muy duro, hecho que rebosó la piscina y la ensució, de esto me enteré cuando salí a trabajar en la mañana. Ya en la tarde cuando llegué, ni me fijé si la piscina ya estaba lista, sino que me encerré en mi cuarto a ver televisión, tengo la costumbre de llegar empelotarme, ducharme y quedarme desnudo si es tierra caliente, y eso era lo que hacía en el momento que me tocaron la puerta, pregunté quién era, a lo que me contestaron: “yo, ya organizaron la piscina”, supe que había sido este jovencito que a partir de este momento se llamará Juan, me puse la toalla en la cintura, abrí la puerta y no vi a nadie, cerré de nuevo la puerta y me acosté, inmediatamente me tocaron la puerta de nuevo, me levanté abrí y era Juan, le dije: “enserio ya la piscina esta lista”, me dijo: “no mentiras, lo engañé. Qué hace”, le conté, y me dijo que por qué no lo dejaba pasar, que no habláramos en la puerta, yo acepté, le terminé de abrir la puerta para que entrara, hasta ese momento no le vi nada de malo, y me acosté de nuevo en la cama, obvio con la toalla puesta en la cintura, Juan también se acostó a un lado, nos pusimos a hablar bobadas, hasta que noté sus ojos maliciosos… vi como intentaba ver debajo de mi toalla, fue en ese momento en que entendí para dónde iba la cosa, me llené de nervios, no sabía qué hacer, y como siempre me dejé llevar por el momento, ya Juan había comenzado a acariciar mis piernas, reaccioné de una con una erección notoria, que hasta él me dijo;”ayyy, qué le pasó?”, yo le dije, usted me está tocando esa es mi reacción, me respondió, “eso quiere decir que le gusta”, yo se lo afirmé, dejé que comenzara a explorar, y que descubriera lo que hasta ese momento era nuevo para él…
Me aflojó la toalla, miró mi verga erecta con extrañeza, y después de algunos segundo se atrevió a tocarla, ufff, sentí un corrientazo el hpta, nadie me había cogido la verga con esa inocencia y delicadeza, yo me relajé y cerré los ojos, esperando el paso siguiente… que nunca llegó, me imaginé que me la mamaría, pero no lo hizo, se lo pedí y me respondió: “nunca lo he hecho y me da fastidio”… ufff, eso me hizo entrar en razón sin salirme de la escena, y entendí que lo que este bebé de XX años quería, su primera experiencia homosexual conmigo, me sentí alagado, lo que me dio fuerzas para hacer de esto el momento más placentero para él, no para mí. Y me acordé de un mito urbano, comerse un virgito son siete años de buen sexo.
Lo cogí y lo besé, me besó como ternero recién nacido pegado de la teta de su madre, me babeaba por todos lados, y medio gemía, le fui quitando la ropita, hasta dejarlo en su bóxer, quise ser respetuoso y que él lo hiciera, en lo que no tardó mucho, él mismo se lo quitó acelerado, y dejó ver ante mis ojos la verga más linda y tierna que he visto en mi vida, pulcra, sana, nueva, cero kilómetros, con algunos pocos vellitos aun lanuditos, pero con un tamaño enorme, ufff, se me hace agua la boca de acordarme, tenía esa cabecita toda lubricadita, cosa que me encanta de un hombre, que su verga me sepa a verga. Me le pegué y se lo mamé con dulzura, delicadeza y despacio, él se retorcía y gemía suavemente, como para no lo escucharan, a mí se me olvidó el resto del mundo, solo quería que Juan pasara su primer vez de una forma inolvidable, le ofrecí mi cuerpo para que jugara, tocara y explorara, sabía que yo no podía exigirle nada, porque lo lastimaría, fue después de algunos minutos que me dijo que estaba muy excitado, que se quería venir, a lo que yo le respondí que aguantara, que la función apenas comenzaba, me bajé y comencé a lamerle el culito, ufff, se lo sentí durito, estrechito, delicioso, le voleé lengua mientras él se retorcía en la cama y su verga seguía lubricando, que escena tan excitante, de recordarlo se me para y me lubrica la verga.
De nuevo me insistió que se quería venir, yo le dije que listo, pero que se tenía que venir donde yo le dijera, y me dijo: “en la cara?”, obvio, yo le dije que no, que quería que me penetrara, mostró cara de asombro y me dijo; “hágale”. Me lubriqué el culo con saliva, me puse en pollo asado, y lo acomodé de tal forma que me cogiera a su antojo, con mi mano derecha cogí su vergota y la direccioné a mi hueco, sentí su cabeza dura, tensa y muy caliente, y me dejé llevar, él sabía que tenía que empujar, le pedí que lo hiciera con despacio a lo cual me obedeció, hasta que sentí que me la tragaba toda, quise gritar de la excitación pero sabía que no podía, cerré los ojos y le dije:”hágale que este culo es suyo”, a lo que Juan me respondió con clavabas más fuertes e intensas (no puedo contar esto sin masturbarme, lo hago en este preciso momento), uffff, que dolor tan placentero sentía, me deje clavar de ese bebé hermoso, con una verga deliciosa, no aguantamos mucho, nos vinimos juntos, me llenó el culo de su leche espesa y caliente, sentí sus contracciones, y su respiración agitada… me lo sacó con cuidado, dejando que parte de su leche se derramara por mi nalga y manchara la cama, sentí un vacío y un placer el hpta, aun tenía esa verga parada, firme, como queriendo una segunda faena. Se paró de la cama, me miró el culo y se sonrió, se metió a la ducha, yo quedé rendido y exhausto en la cama, con un placer en el culo inmenso, complacido y satisfecho.
Juan salió del baño y me dijo:”mira, me está saliendo sangre del pene”, lo miré y vi que su prepucio se había rasgado del glande, y le dije: “bienvenido, ya no sos virgen, eso es normal, es tu primer vez, y eso pasa”, él me miró con inocencia y se sonrió, se puso su ropita y se despidió, antes de que lo buscaran y no lo encontraran.
Juan regresó a las dos horas, y se repitió la faena...
Hacía un año también intentó buscarle el lado a un compañero pero éste no le paró bolas.
Juan no ha podido superar la experiencia, hasta hace poco me llamaba al celular y me decía que cuándo la repetíamos.
A Juan lo pillaron morboseando con otro niño y lo cambiaron de ciudad.







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login Entrarque relato tan chimba parcero, así es como deben ser