JUGANDO A LA RULETA SEXUAL I
Relato de comunidad Fantasíasschedule 8 min de lectura calendar_today Junio de 2013

JUGANDO A LA RULETA SEXUAL I

Aquel día en que llegue a Medellín después de tantos años de no ver a mis tíos y a mis primos, me sentía feliz de volver a visitarlos.Me imaginaba verlos a todos reunidos en casa de la abuela, disfrutando una deliciosa cena reunidos en familia.Al primero que llamé fue a mi primo Gerardo,....

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Aquel día en que llegue a Medellín después de tantos años de no ver a mis tíos y a mis primos, me sentía feliz de volver a visitarlos.Me imaginaba verlos a todos reunidos en casa de la abuela, disfrutando una deliciosa cena reunidos en familia.

Al primero que llamé fue a mi primo Gerardo, estudiamos juntos en el bachillerato. Éramos uña y mugre y yo siempre terminaba metido en problemas por dejarme arrastrar de sus locuras.

— ¡Alo!

—Hola primo. Hablas con Jorge Mario

—Que hubooo guevon ¡¡Que contas pues carichimba! ¿Comiendo gringa no malparido? A ver cuándo es que me invitas por allá a ver si internacionalizamos el pipi jajaja

—Si primo cuando quieras, he lo que pasa es que en este momento estoy en el aeropuerto.

—¡Como así! ¿En cuál aeropuerto guebón?

—Pues aquí, en Medellín

—¿Que que? ¡No jodas! Como así que en Medellín? porque no avisates marica…

—Pues primo por quería darles una sorpresa.

— Huuy que sorpresa tan hijueputa omme, todo bien primo, tomate alguito y esperáme pues, voy por la camioneta y te recojo en un momentico.

En menos de una hora estaba con Gerardo que me recibió con un abrazo que casi me rompe los huesos, metió las maletas en el baúl y arrancamos para Medellín.

En el trayecto hablamos de todo lo que había pasado, le conté de mi trabajo en Londres y que hacía una semana estaba en Bogotá. Hablamos de todo un poco y estacionamos en unas sombrillas a tomarnos unas cervezas.

Después de llevar ya unas cuantas cervezas y varias llamadas después, me dice Gerardo entusiasmado:

—Bueno marica… te cuento… vas a tener una bienvenida ni la hijueputa guebon. Hable con un socio mío que tiene una finquita en Girardota y me dijo que le cayéramos de una, pero antes toca recoger a unas amiguitas. ¿Ha? ¡Cómo te parece el plan marica! ¿Maluco sí o no?

—Huy no primo pero y mis tíos y la abuelita…

—Naaaa este maaarica… siempre pensando en la familia, ¡Por eso es que te quiero Hijueputa!. Vea papi tranquilo que ni mi papa ni mis tíos se van a ir de la ciudad y a la abuelita no la invitamos porque de pronto se nos muere de un infarto la cuchita, más bien vea tómese esto y camine le presento una chimbitas bien ricas hijueputa para que pase ese sabor de gringa desabrida.

Subimos a la camioneta y a la primera que recogimos fue a Shirley (la perris) y a Marisol (la negra). La subida al barrio no fue sencilla, tuvimos que recogerlas a diez cuadras de la casa, para curarnos en salud, además si el novio la ve subiéndose a una camioneta la cosa se puede poner fea, el pelado es dedicaliente como decía la misma Shirley.

—Vea mi amor le presento a mi primo Jorge, vino de Gringolandia solo pa conocerla a usted. Primo ella es Shirley pero le puede decir la perris jajaja

—Hay está muy lindo su primo. Mucho gusto Shirley.

Era mona y tenía un cuerpazo tremendo, su culo era delicioso y la cintura delgadita, sus pechos eran pequeños y según mi primo se estaba levantando la plata para hacerse las tetas, tenía una carita de diabla tremenda y sus ojos verdes tenían una mirada insinuante. A Shirley solo le importaba la plata y la rumba. Era la que convencía a las demás, la líder. Tenía un poder de convencimiento tenaz, si ella decía vámonos las otras la seguían, mi primo lo sabía muy bien y por eso le complacía cualquier capricho que ella pedía. La amiguita de ella era Marisol pero todos le decían la negra, una morenita de cabello negro y la más gordita del grupo, tenía unas tetas grandes y un culo enorme, la cara era redonda y agraciada pero eso si tenía una boquita bien sucia, de tres palabras que decía dos eran groserías. Era vecina de Shirley y para la negra plan no era plan si no había marihuana de por medio, a cada nada andaba preguntando:

—Y qué. ¿No vamos a pegar el otro pues carechimbas?

Salimos de ese barrio que ya me estaba poniendo nervioso y fuimos a recoger a Jessica y a Catalina las más pollas y supuestamente las más “juiciosas”. Jessica era la más flaquita, llevaba el cabello alborotado con mechones morados y rojos, tenía un pircing en el ombligo, dos más en los labios y otros en las cejas, tenía los ojos delineados de negro y usaba solo ropa oscura pero aun así no dejaba de verse atractiva, vivía pegada al celular casi no hablaba y hacia caso de todo lo que le dijera Shirley. Convencer a la mama de Jessica fue fácil para Shirley, quien la tenía en el mejor concepto, el problema fue con Catalina, no por la familia sino por el novio, un pelado del barrio que no se le separaban por nada, tanto así que tocó llevarlo si queríamos que fuera la mamasota de Catalina, la menor de todas, la de carita más tierna y con un culo perfecto, senos bien formados y de piel blanca, una muñequita en todo el sentido de la palabra. Con el cupo completo arrancamos para la finca del amigo de Gerardo no sin antes pasar por una buena dotación de trago, comida y los juguetes como les decía mi primo que toco recogerlos por el lado del centro.

Llegamos como a eso de las doce y media de la noche en medio de una recocha tremenda, la música a todo volumen y ya todos veníamos entonados, bueno todos menos Gerardo que venía soplando todo el camino.

—¡Bueno hijueputas llego el que era pues! ¡Vean lo que les trajo el niño Dios par de maricas! - gritaba Gerardo por la ventana de la camioneta y pitando como un loco.

Los amigos de Gerado saludaron a Shirley y a Marisol con la confianza que les daba el conocerse desde de antes.

—Vea marica le presento a mi primo guevon, el hombre viene de Bogotá y estudia en Londres, es un genio el hijueputa, no trabaja en la nasa porque no quiere jajaja, este guebon es como mi hermano, estudiamos juntos y todo, si o que Mario.

Se veía que llevaban tomando desde temprano, el uno era un hombre alto y moreno, de unos 37 años parecía militar por su corte de cabello y su saludo fue más bien cortante. El otro tendría unos 45-50 años y con una barriga inmensa, eso sí llevaba una gruesa cadena de oro y anillos de oro en las dos manos.

Después de las presentaciones, se formó la rumba más bestial, el trago pasaba de mano en mano y ellas gritaban y bailaban moviéndose de manera sensual, ya todos estábamos sin zapatos y entre ellas se botaban agua y trago por encima lo que les marcaba los pezones por debajo de las camisetas.

Gerardo desde que salimos de Medellín no hizo otra cosa que embutirle trago al novio de Catalina, que ya se veía bastante borracho.

Al cabo de un rato el hombre gordo tenía a Marisol sentada en las piernas y la besaba a la vez que le cogía las enormes tetas por debajo de la blusa. Mi primo, el moreno y yo tomábamos whisky mirando como Shirley bailaba para nosotros, se quitaba el brasier y mostraba los senos de forma erótica, cada vez que se sentaba en mis piernas mi verga se endurecia dando fuertes sacudidas, Catalina y el novio estaban sentados en un sofá, ella intentaba levantarlo para que saliera a bailar pero era inútil, estaba completamente borracho, y Jessica como siempre pegada al celular.

Gerardo se perdió por un rato y yo me quede con el hombre moreno, que se la paso diciendo cosas como

¿y es que los rolos si toman whisky? ¿o que a los rolos si se les para? que rolas que eran esto y aquello, me tenía mamado, pero no le quise contestarle nada, estaba borracho y se notaba que nunca había salido del país, si fuera así sabría que en el exterior no importa si somos costeños, rolos, paisas o vallunos, todos somos Colombianos y para ellos somos la misma mierda.

—¡Bueno hijueputas! Dijo Gerardo que llegaba con un enorme colchón inflable - ¡Ahora si malparidos a lo que vinimos pues!

—¡Hay marica! Venga negra que le trajeron lo que le gusta- decía Shirley mientras saltaba encima del colchón azul.

—¡Bueno pues maricas! ¡En pelotas todos pues hijueputas que vamos es a culiar marica! ¡la ruleta hijueputa! - gritaba Gerardo mientras se llevaba la botella a la boca bebiendo como un loco.

Yo quede frío. No sabía lo que era la ruleta pero lo imagine al ver a Shirley y a Marisol que ya estaban en tangas encima del colchón pellizcándose las tetas y jugando. Un sudor frío recorrió mi espalda y mi verga empezó a bombear furiosa.

—¿Qué le pasa rolo, es que no le gusta la arepa?, porque si quiere se puede acostar en el colchón que por eso no hay problema, -decía riéndose el moreno a la vez que se bajaba el pantalón y se masajeaba la verga por encima del calzoncillo.

Nunca lo había hecho, nunca había estado en una orgia y tampoco se me había ocurrido, pero fueron esas palabras de ese hombre que me llenaronde ira y de orgullo y si me estaba retando, iba a demostrarle de lo que era capaz.

—¡Bueno, hágale pues, juguemos!

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— amante-ideal

7 de junio de 2013

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amante-ideal

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • oscarswinger
    oscarswinger · 7 de jun de 2013

    Lean la segunda parte del relato aqui (copiar y pegar) 🔗

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