Hace poco tuve una cita con una mujer que se describía como inexperimentada. Era joven y bonita aunque igual, a veces esas cosas se confunden, al menos para mí. El hecho es que ponía inexperimentada en su perfil y yo con poca esperanza le escribí… poca gente responde un mensaje, mucho menos con las diferencias de edad. Sin embargo, pensé que quizá quisiera aprender algo que yo pudiera enseñar. Todo terminó al revés, fui el que aprendió algo.
Como cosa extraña me contestó y me dio un teléfono. Era excitante tener su número pero complicado decidir si llamar. No tenía idea de quien era y decidí no decir mucho de mí mismo como precaución. La llamé y era tranquila, el que no sabía bien qué decir era yo. En fin, cualquier par de preguntas me ayudaron a decidir que no quería pedirme plata y que le daba era como curiosidad y yo tuve la suerte de que al escoger cualquier mensaje me gané la lotería y lo contesto. Lucky me.
Le propuse un motel barato por la Universidad de Antioquia y aceptó; yo llegué en metro, dejé hasta la tarjeta del banco en la casa de puro desconfiado… no me arrepiento, creo que hay que ser precavidos. Nos encontramos en una esquina cerca y llegamos a pie, el tipo de la puerta nos miró como a profesor y estudiante que entran a cuadrar una nota, aunque nada que ver.
En el cuarto, más bien pequeño, me dijo que tenía la fantasía de que uno le cubriera los ojos al otro, yo ya estaba como tranquilo y de una la dejé vendarme. Me senté en la parte de arriba de la cama y me puso una pañoleta que llevaba. La sentí que se desnudaba por el movimiento de cremallera y esas cosas, a ciegas me relajé y me quedé quieto. La sentí cerca cuando se subió a la cama y caminó hacia mí no sabía que esperar. Sin mediar más diálogo me puso su clítoris en mi boca y me lo pegó tan duro como pudo. Me ordenó, “mamalo bien duro”. Se me puso dura la verga de inmediato y empecé a chuparla como si fuera el elixir de la juventud. La iba a coger con las manos y sentí como paraba y me decía “quieto”. Bajé los brazos y entendí, me quería dominar ligeramente. Era estupendo. Su chochito se puso líquido de una, empezó a untarme de jugos toda la cara… me la paso mojada por todos los lados, el olor era intoxicante. De vez en cuando me la ponía en la boca y repetía “chupa” y yo sacaba la lengua prestamente y empezaba a chupar su clítoris que ya estaba duro y mojado, me ordenaba meterle la lengua y yo hacía lo que podía por metérsela toda y moverla bien enterrada en su interio. Se agachó y sentí sus tetas en mi boca y no tuvo que decirme que me las comiera. Solo me dijo,” muerde duro”; la hice brincar pero las siguió teniendo en mi boca, sentía como se acariciaba con una mano.
Luego se puso de pie y se dio vuelta. Me puso su culito en la cara y me ordeno que lo acariciara con la lengua “dame lengua” fue lo que dijo. Cumplí la orden como si de eso dependiera la vida, se lo chupé con gusto, estaba limpiecito y se sentía suave y relajado y me excitaba sentir lo mucho que le gustaba. Se volvió voltear.
Rápido me hizo desnudar, tenía mi miembro a reventar. Seguí sentado y pude sentir como empezaba a pasarme su cuquita caliente y mojada por todas partes, me embadurnó de líquidos la piel. Se deleitó un rato en un hombro, se sobaba y frotaba contra él y se abría su chochito derretido mientras me agarraba la cabeza. No me movía, estaba prohibido. Casi se viene acariciándose contra mi cuello.
Me puso de espaldas y boca abajo. Por un segundo pensé que haría alguna cosa que no me iba a gustar mucho porque me hizo poner en cuatro, aun así lo hice. Se puso detrás de mí y tuve una mamada deliciosa con ella desde atrás, me sacaba la verga hacia atrás y me la chupaba, no sé si por la posición o qué pero que la moviera para atrás me la hacía poner más dura y cada mamada era una delicia. Con mi culo no se metió, pero me jalaba la verga como si estuviera ordeñando. Era rico. Me hizo acostar boca arriba otra vez pero esta vez se subió encima y se clavó ella misma mi pene que era debía estar como morado de lo duro que lo tenía. Me puso sus tetas en la boca nuevamente. “Tócame el culo”, me dijo jadeando, terminamos casi juntos y fue estupendo.
Ya estaba pensando en qué haríamos a continuación. Pensaba también vendarla y atarla (estaba pensando con qué pues no llevaba mucho para eso) y ya estaba sintiendo que pronto tendría otra erección muy pronto. La escuché que me dijo suave al oído,” todavía no te quites la venda, espera que voy y te muestro algo de sorpresa, quédate en silencio y espera”. Me relajé y la dejé. Sentí como entró al baño y otros ruidos pequeños. Pensé que estaba poniéndose un disfraz o algo así y ya me imaginaba su culo perfecto vestido como de enfermera o en un fishnet o algo así. Seguí, esperando un momento, dos. Me di cuenta que se había ido. No se llevó nada, solo dejó la cuenta que pagué con gusto. Me quedé con la venda y un contacto que nunca volvió a contestar.








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login EntrarEXCELENTE RELATO