JUGANDO A LA RULETA SEXUAL II
Relato de comunidad Fantasíasschedule 12 min de lectura calendar_today Junio de 2013

JUGANDO A LA RULETA SEXUAL II

Todo fue muy rápido, recién llegue a Medellín y ya me había dejado convencer de las locuras de Gerardo. Me encontraba en una finca por Girardota, a punto de entrar en un juego sexual con unos desconocidos.En medio de la sala sobre el colchón estaban las tres amigas de Gerardo, saltando y....

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Todo fue muy rápido, recién llegue a Medellín y ya me había dejado convencer de las locuras de Gerardo. Me encontraba en una finca por Girardota, a punto de entrar en un juego sexual con unos desconocidos.

En medio de la sala sobre el colchón estaban las tres amigas de Gerardo, saltando y gritando eufóricas, habían sacado un porro enorme de los que les dicen Blunt y lo rotaban entre ellas. Shirley (la mona) estaba en tangas exponiendo su tremendo culo, Marisol la morenita ya estaban desnuda desde hacía rato y cada vez que saltaba las enormes tetas se sacudían arriba y abajo,Jessica la flaquita tardo un poco más en desnudarse dejándose puestas las tangas y las medias de malla negra que usan las chicas góticas, la única que se negó a participar fue Catalina, la menor de todas pero la de mejor cuerpo, se quedo en el sofá acompañando al novio que se había quedado dormido de la borrachera que le metió Gerardo.

— Tonces que papi,¿le comió al peluche? Se burlaba el moreno que ya estaba en solo bóxer exhibiendo su cuerpo musculoso.

— Hágale mijo -le dije aparentando estar sereno, como si para mí fuera de lo más normal.

El hombre de la gran barriga se levanto de la silla y se quito la camisa, sacó un revólver de su cintura y lo coloco sobre la mesa, algo me decía que con estos hombres había que andarse con cuidado.

— ¡ A culiar hijuputas! Gritaba Gerardo que puso a totear el equipo con un Reggaeton que las puso eufóricas.

— Primo venga le digo una cosa – le dije a Gerardo un poco mas retirados de donde estaban todos — somos cuatro hombres y tres mujeres, mejor hágale usted yo miro, no ve que esta peladita Catalina no quiso entrar.

—Tan marica mi amor, hacele vos guebon, ¿te vas a perder estas chimbitas pues?

— Hágale usted primo, es que la verdad no me siento bien con estos manes, usted sabe.

— Venga, venga le digo… –me dice Gerardo pasándome el brazo por encima y diciéndome casi al oído­ —te tocó a vos guebon, yo estoy muy huelenguiado* marica, y este hijueputa ya no se para ni con horqueta. Todo bien papi, hacele hacele que vos estas es conmigo maricón.

Qué diablos… ¡Voy a hacerlo! Uno, por callarle la boca al moreno y por otra parte las tres peladitas estaban bien buenas. Me quite la camisa y el jean quedando solo en bóxer, me fui masajeando la verga poniéndome en ambiente, lo iba a disfrutar qué diablos, que podía perder de todas maneras.

—Oi bajale a la música omme –dijo el moreno que acababa de hablar con el hombre gordo — Bueno mi ñiños vamos a meterle platica al asunto, sí o que. Pa´ hacerlo más entretenido.

— ¡Hágale pues mijo! -dijo Gerardo despreocupado, contestando por mí — Cuanto le echamos ¿cien, doscientos mil?

— Un palo. Por cabeza -dijo el hombre gordo

La picha me quedo floja de una y lancé una rápida mirada a Gerardo que dejó de reírse de inmediato.

— Huuuy marica… ¿un palo? -dijo Shirley sorprendida

—Un palo –repitió el moreno —Somos tres… el último que aguante se lleva los tres millones, apenas pal mecato si o que jajaja

—Venga Gerardo le digo una cosa…--arrastro a mi primo hacia la puerta — Gerardo yo me voy, yo no tengo toda esa plata acá y si la tuviera ni loco la voy apostar así.

—Todo bien marica, por plata no te preocupes omme que yo te la presto, lo que pasa es que ese negro es un culión el hijueputa guebon, pero todo bien papi, hacele, hacele que yo confió en vos

—Que pasó rolo ¿le hiso asi…?

—Hágale pues carechimba -dijo Gerardo otra vez contestando por mí, se quitó el reloj y sacó de su billetera todo lo que tenía poniéndolo sobre la mesa.

—Ahí está pues el case marica, con este reloj son como millón doscientos ¡Hágale pues hijueputa que aquí no comemos es de ni mierda! - y volvió a subirle todo el volumen al equipo, todas pegaron un grito y saltaron otra vez al colchón bailando, saltando y con la botella en la mano.

Los hombres bailábamos alrededor del colchón hacia la derecha, y las mujeres en sentido contrario, gritando y aplaudiendo al ritmo de la música, yo estaba nervioso y asustado, ya no era perder un juego y ya, sino la plata que estaba apostando, Gerardo me dijo clarito: se la presto. Lo único que esperaba era que no me tocara de primera con Shirley. La forma en que esa mona movía ese culo era salvaje, inaguantable. Después de unos minutos Gerardo pauso la canción y yo quede frente a Marisol, el hombre gordo frente a Shirley y al moreno le toco con Jessica.

La morena me bajo el bóxer y tomo mi verga que estaba flácida y se la llevo a la boca como si nada, como veía que estaba difícil pararla, la empapo completamente de saliva y luego la coloco en medio de sus dos tetasas haciéndome una rusa tremenda, fue de una que empezó a quedar dura, luego otra mamada y cuando vio que la tenía lista se dio la vuelta y levanto su gordo culo al aire. Fue una suerte para mí que me haya tocado con Marisol ya que no me era tan atractiva, aunque empujaba ese enorme culo contra mis bolas y obviamente sentía delicioso me concentre en respirar profundo y darle suavecito. El moreno tenía una verga enorme y le estaba dando a Jessica (la flaquita) sin compasión, sin embargo se veía sereno. Al que estaba viendo grave era al hombre gordo que sudaba como un cerdo y se notaba que en cualquier momento iba a caer, y lo comprendía, esa Shirley tenia tremendo culo y se movía como una diabla. Dicho, a los cinco minutos el pobre viejo saco la verga y se le derramó en la espalda a la mona, metió la verga por entre la bragueta (porque ni siquiera se quitó el pantalón) y se fue a sentar en la silla donde estaba antes, llamo a Marisol para que lo acompañara y la cosa quedaba entre el moreno y yo.

Shirley se limpió con pañitos, Gerardo pasó repartiendo trago a pico de botella y volvió al equipo a cambiar la canción, para la segunda ronda, volvimos a bailar alrededor del colchón gritando y aplaudiendo al ritmo de la música, Gerardo pauso la canción quedando yo frente a Jessica y el moreno frente a Shirley, mi primo era una Biblia, pausaba la música a propósito, sabía perfectamente que al que le toque con Shirley llevaba las de perder por algo le decían la perris.

Jessica tomó mi verga que estaba otra vez flácida y se la llevo a la boca, se veía rara con tantos pircing en la cara, pero aun así me la puso dura en unos cuantos minutos, se dio la vuelta y se la introduje suavecito en su coño dándole a mi ritmo. Al contrario de Marisol, Jessica era bien flaquita pero no me excitaba como para hacerme venir, la verdad me excitaba mas viendo como el negro se comía a la mona que gemía como una perra en celo, sin embargo el se veía tranquilo y yo a este ritmo podía soportar el tiempo que quisiera.

Pasó un buen rato y como la cosa seguía pareja el hombre gordo habló desde la silla:

—Bueno pues, rotemos la cosa, que esto no va pá ningún Pereira.

Como era el patrón todo el mundo le hacía caso. Mierda, estaba perdido, adiós la platica. Sabia con el culo de Shirley y sus salvajes envestidas no iba a durar mucho tiempo. En esto, mi primo me llevo a parte y me dijo al oído:

—Oime guebon… pa´ mí que este negro hijuputa esta es rinado*, si no me lo conociera. Oime pues marica nos vamos a jugar la última carta pero eso si tenes que aguantar hijueputa lo que más podas.

En esto Gerardo se sienta con Catalina a hablar, lo veía difícil con esa peladita que se veía tan reservada pero por otro lado Gerardo tenía una lenguita brava para convencer al que sea.

—Listo pues maricas, mire lo que traigo guebon, aquí la reinita también quiere participar -dijo Gerardo trayendo a Catalina que se veía un poco tímida. Increíble… ¡la había convencido!

Bueno tenía otra oportunidad, aunque Catalina era un bombon si me movía suavecito seguro podía aguantar un rato más y esperar que el moreno cayera primero.

Catalina a pesar de que no quiso quitarse ni las tangas ni la blusa se veía riquísima, esto iba a estar difícil. Empezamos nuevamente el baile, la euforia y los gritos alrededor del colchón, esto se definía en esta ronda, todos estaban pendientes. En un momento Gerardo paró la música y quedé justo frente a Shirley. ¿Que había hecho este guebon? ¡Está loco!. Todo estaba perdido, ahora si adiós a la platica.

Al momento Shirley se estaba tragando mi verga completa, la sacaba escurriendo, le daba un escupitajo y se la volvía a tragar, se metía las bolas a la boca y en menos de tres minutos mi verga estaba erecta, gorda y con las venas brotadas.

Se acostó en el colchón alzando su tremendo culo al aire, tomo mi verga con la mano y lo llevo derecho a su coño que escurría en fluidos. Aquí no importaba si me movía suave o no porque era ella quien empujaba ese trasero con fuerza contra mi pelvis, tenía que tenerme duro para que no me echara hacia atrás. Ella se abría las nalgas con la mano y gemía como una perra, yo trataba de mantener mi pensamiento en otra cosa, respiraba profundo, pero era imposible aguantar más, sentía como la penetraba hasta lo más profundo de su ser, sin embargo me di cuenta que el moreno que siempre estuvo tranquilo, hacía caras mientras le clavaba sin compasión la tremenda tranca a la peladita que se agarraba al brazo de Shirley y ponía cara de dolor.

Lo que más me jodía era la cara de enferma que ponía Shirley y sus gemidos quería decirle que se callara. Ya después de un buen rato de salvajes envestidas y cuando estaba a punto de soltar el chorro Gerardo detuvo la cosa.

— ¡Bueno pues hijueputas mucho tiempo, por el culo, por el culo ya acabemos esta mierda de una vez! – dijo Gerardo que estaba ahí justo delante de nosotros con esos ojos que se le salían del morbo y la excitación.

Gerardo estaba loco. Apenas si había podido aguantar el voltaje clavándola por el chocho, no quiero ni imaginarme como seria esa cabalgata anal con doña perris. El hombre gordo estuvo de acuerdo con Gerardo y todos se habían hecho alrededor para mirar como terminaba este asunto.

Shirley volvió a darme la supermamada con chupada de bolas incluida y yo sabía que era cuestión de minutos para estallarle ese chorro dentro de su ano.

El moreno a pesar de que quería disimularlo estaba tenso, lo vi sudando y su mirada estaba poseída por una morbosidad que antes no tenía.

Shirley se introdujo la roja cabeza muy despacito por dentro de su ano, mientras que yo permanecía estático, ella poco a poco movía su trasero clavándose mi caliente palo dentro de ella.

Catalina que bastante había sufrido, le suplicaba al moreno que fuera delicado, este no pronunciaba palabra, le paso los dedos llenos de saliva por el inmaculado arito y emboco su gorda cabeza dentro. Se escuchó un grito tremendo.

Vi como la cara del hombre se retorcía con los gritos de Catalina, la tomó del pelo y se la enterraba toda, despacio pero hasta el fondo, yo por mi parte trataba de concentrarme en otra cosa pero era imposible, sentía mi verga apretada en ese túnel caliente de su ano, sabía que en cualquier momento iba a reventar, pero el moreno también parecía excitarse con el dolor de la pequeña Catalina, lo volvía loco. Así mientras la una gemía de placer y pedía más, la otra lloraba y suplicaba que se detuviera mientras le enterraba las uñas en los brazos al moreno pero ni por esas, los ojos de todos estaban expectantes y en medio de esas frenéticas clavadas de gritos de placer y de dolor, vi como en un momento el moreno se descompuso en una mueca exagerada y en un frenesí de embestidas salvajes soltó un grito que se escucho por encima de los otros:

— AAARRRGGGGGHHH MUCHA PERRA HIJUEPUTA OMME…. se echó hacia atrás sacando la monstruosa verga del ano y le estalló un mar de leche sobre el blanco culito de Catalina que yacía sobre el colchón exhausta, casi que de inmediato sentí explotar en un orgasmo y Shirley como toda una profesional se dio vuelta rápidamente y recibió mi potente chorro en su golosa boca.

Gerardo gritaba y saltaba como loco.

—¡Que hijueputa ome, carechimba hijueputa!- me decía mientras me abrazaba y me besaba la cabeza.

El moreno recogió la ropa y salió furioso tumbando unas sillas a su paso, el resto continuamos la rumba (ya mas tranquilita) tomando y hablando en un pequeño jacuzzi dentro de la piscina. Varias horas después los tragos hicieron su efecto y no supe más de mí hasta el otro día en la tarde que me despertó Gerardo para que arrancáramos para Medellín.

Esa noche en casa de la abuela ya estando todos acostados Gerardo me confesó entre tragos que el Hombre gordo era un ganadero de la región, que tenía plata como un hijueputa y tenía vínculos con un grupo armado, que el moreno era su escolta, un militar retirado del servicio por una investigación en una masacre. También me confesó que para convencer a Catalina le había prometido 500mil pesos y un millón si se dejaba dar por el culito. El sabia que el moreno tenía una fijación con las peladitas les gustaba hacerlas sentir dolor y le dio en su punto flaco. Me contó que al otro día por la madrugada se había llevado a Catalina y a Shirley para un trió en la habitación y que el pelado novio de Catalina se despertó y la estaba buscando y por poco los pilla culiando. Definitivamente Gerardo no cambiaria nunca, así era cuando pequeño y ahora cuando grande era peor, una abeja siempre se salía con la suya, lo supe entonces y lo sé ahora que regreso para mi ciudad y me doy cuenta que me embolato, de aquella apuesta no vi ni un peso, pero no importa, solo espero el día de volver a visitarlos y que mi primo vaya a recogerme al aeropuerto.

Fin

*Huelenguiado: embalado,haber olido mucho perico-coca.

*Rinado: el que se aplica un retardante sexual que se llama Rhino

si quieres leer la primera parte aqui:

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si quieres leer otros relatos de mi autoría aqui:

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— amante-ideal

14 de junio de 2013

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amante-ideal

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • linda-sexy
    linda-sexy · 14 de jun de 2013

    El relago genial, ¡felicidades!  Igual al primero. Me llama la atención que todos son personajes pintorescos, exagerados, caricaturas de telenovela y el único "normal" es el protagonista, lo cual quizás es lo que motiva los comentarios negativos en el relato anterior. Esta parte es graciosa:"sacó un revólver  de su cintura y lo coloco sobre la mesa,  algo me decía que con estos hombres había que andarse con cuidado." ¿¡EN SERIO?! ¡QUÉ TE HIZO PENSAR ESO? Felicidades de todas formas, por favor sigue escribiendo.

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