Fue un día sábado normal en que no podía conciliar el sueño, desperté demasiado temprano y me asomé por la cortina que daba vista hacia el edificio del frente, mi sorpresa fue que mi vecina tenía una cortina que dejaba ver todo hacia el interior y no pude dejar de ver.
Su rutina comenzó con un desnudo natural en su cotidianidad normal, luego de bañarse, quitó la toalla que guardaba en su interior un estilizado cuerpo de grandes caderas y senos pequeños y lentamentamente fue vistiéndose para su día. Ella jamás se percató que yo estaba allí presente con mi mirada.







Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrarpercero sube foticos debes poder eso serti aexelente