Hola cerezas y cerezos, en esta ocasión quiero compartirles una nueva experiencia que descubrí en la soledad de mi casa.
Recién llegué del trabajo y viendo que no había nadie más en la casa me dispuse a tomar una ducha y consentirme un poco... bueno, esa era la idea, pero fue casi 1 hora de placer.
Luego de bañarme rasuré mi pene, al verlo así, peladito, aseado y coqueto me antojé de una masturbación de esas que solo uno conoce. Le hice pequeñas caricias y unos ligeros roses con mis dedos, mientras veía como iba a aumentando su tamaño con el ingreso de sangre. Cuando ya estaba totalmente erecto escupí sobre él, dejando que la saliva se deslizara por todo mi tronco hasta llegar a los testículos y caer al piso.
Sobaba y jalaba aquel cabezón lleno de deliciosos nervios que me hacían soltar preseminal, el cual restregaba por todo mi glande para lograr un efecto más resbaloso y por tanto más rico.
En medio de la excitación empecé a imaginar que me llevaba un grueso pene a la boca, aunque en realidad solo eran mis tres dedos centrales de la mano. Chupaba, succionaba y acariciaba con mi lengua mientras con la otra mano seguía masturbando mi miembro.
La calentura llegó hasta tal punto que imaginé que hacía una garganta profunda y llevé mis dedos tan al fondo como la mano me lo permitía y sentí unas pequeñas arcadas, pero nada que no pudiera controlar. Seguí haciendo esto hasta que sentí que tenía la boca lleva de saliva, así que aproveché y la escupí sobre mi verga bastante endurecida y ¡OH SORPRESA!... No podía creerlo, era una saliva diferente, muy cálida, abundante y en especial muy resbalosa.
Su viscosidad permitía que mi mano deslizara mucho mejor, duraba más tiempo y se podía jugar con ella. Era delicioso, agradable, excitante y sensual, podía sentir como mi pene respondía a esta nueva experiencia.
Seguí masturbándome y repitiendo lo de la garganta profunda; cuando sentía que me iba a correr soltaba mi miembro y me concentraba solo en chupar mis dedos imaginando una gruesa verga que atravesaba mi boca hasta el fondo. Esperaba que se volviera a llenar de saliva y me escupía de nuevo en el glande, el tronco, lo restregaba en mis testículos y acariciaba mi ano... mejor dicho, toda mi zona genital y anal estaban siendo estimuladas con mi saliva.
Así estuve por bastante tiempo hasta que la excitación, la calentura y tanto estímulo no dejó que aguantara más y me recosté hacía atrás apoyando mi espalda sobre la pared de la ducha quedando en un angulo de unos 45º y el primer chorro de semen salió expulsado tan fuerte que cayó en mi cara, llegando a mi frente, el segundo aterrizó en mis labios, y el tercero y cuarto sobre mi mejilla derecha. Las siguientes expulsiones cayeron sobre mi pecho e ingle. La verdad quedé sorprendido porque nunca en mi vida había eyaculado con tanta fuerza y a tanta distancia.
Mientras mi semen escurría sobre mi rostro dejé salir un largo suspiro y no sobra decir que una gran alegría por toda la nueva experiencia recién vivida. Volví a abrir la llave de la ducha para un segundo baño y procedí a vestirme e inmediatamente prender el computador para escribirles lo recién ocurrido.
Espero lo hayan disfrutado y poder volver a tener más experiencias en solitario, pareja o grupal para contarles.
Gracias por leerme... Bye.







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