Vamos a tomar una cerveza, le dije a este nuevo amigo que recién había conocido a través de guía.
En el norte, por la sexta con 29 nos reunimos, pedimos un par de cervezas y comenzamos una charla sin rumbo, que poco a poco, al calor de unos tragos más fuertes (ron), concluimos que podíamos aprovechar mejor el tiempo y sin mediar palabras, nos dirigimos a un motel que no recuerdo su nombre, queda por menga y nunca tienes contacto con persona alguna a la entrada (me gustó esa discreción).
Tomemos una ducha le dije; una vez allí, nuestros cuerpos desnudos en la penumbra se enlazaron en un delicioso abrazo bajo la caída de esa agua caliente, el color trigueño de su piel contrastaba con el blanco de la mía, por turnos mamábamos nuestras vergas, nos acariciábamos mutuamente, tocábamos todos nuestros rincones, incrementando cada vez más nuestra excitación. Me abrazó fuertemente por la espalda y sentí como su pene erecto presionaba mis nalgas y rosaba la entrada de ni culo, queriendo entrar sin más rodeos, solo pude decirle "colócate un preservativo"..., poco a poco fundidos en ese abrazo, su dura verga comenzó a entrar, dolía un poco, pero no importaba, sus movimientos, su cadera golpeando suavemente mi nalgas, el agua caliente cayendo entre los dos y la penumbra de ese lugar, hacía de ese momento algo inolvidable, excitante y relajante, no sé cuánto tiempo pasó.., y así con nuestros cuerpos mojados, fuimos a la cama, donde acostado boca abajo, recibí su cuerpo y pude sentir mejor como su enorme verga me penetraba una y otra vez, cambiamos a varias posiciones, hasta que a punto de venirse, se arrodilló frente a mi cara y descargó todo su semen caliente en mi boca y mejillas.
Pero no todo terminaba allí, yo seguía con mi excitación intacta, y fue cuando le propuse cambiar de rol pero él me dijo que no le gustaba ser penetrado, cosa que yo no estaba dispuesto a negociar y seguí insistiendo, de forma disimulada me coloqué un preservativo y aprovechando que estaba boca abajo en la cama, comencé a masajearle el ano con mis dedos y para mi sorpresa no se opuso, me coloqué sobre su espalda inmovilizandole suavemente, acerqué mi verga totalmente erecta a su ano y comencé a masajearlo, me decía que lo hiciera muy suavemente, comencé a introducirla poco a poco en su culito, deteniendome cada vez que lo pedía, hasta lograr introducirla en su totalidad, nos quedamos allí tendidos con mi verga en su interior, esperando que se acostumbrara a ternerla adentro, sus gemidos solo me causaban mas excitación, más deseaba dejarla allí, toda adentro, comencé a moverme poco a poco, cada vez que entraba y salía de él, sentía como sus músculos se tensaban , me pedía que lo hiciera muy suave, que me detuviera, pero esa sensación de tenerlo dominado hacia que mis caderas se movieran con más fuerza cada vez, mi verga se deleitaba con su culito, poco a poco se fue acostumbrando para dar paso a esa deliciosa mezcla de placer y dolor, con mi brazo derecho rodeba su pecho y aferraba mi mano izquierda a su humeda verga, masajeandosela, buscando placer en todos sus lados, al cabo de un buen rato y a punto de venirme, se la saque , retiré el preservativo y la coloqué en su cara para que recibiera todo mi semen, nos quedamos largo rato allí tendidos.
Él quería continuar, volver a penetrarme, pero no se atrevió una vez más ese día, porque sabía lo que le esperaba si lo hacía, además no disponíamos de mucho tiempo más, ambos teníamos compromisos que atender.
Amigos, espero les guste, pues son estos escasos e inolvidables momentos son los que han hecho muchas diferencias.
Mis otros relatos:
Un delicioso recuerdo de aquella primera vez
Un segundo encuentro y una despedida.
El voyeur que hay en todos nosotros
Dejame saber si te gustaron...







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1 comentario
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login EntrarSi la situación no es consentida, no me parece agradable, pero bueno, cada quién vive el momento según su criterio. De todas maneras es un buen relato hasta ese momento.