El Ingeniero (segunda Parte)
Relato de comunidad Gayschedule 7 min de lectura calendar_today Mayo de 2014

El Ingeniero (segunda Parte)

Luego de esa noche, prometimos seguirnos hablando...Y así fue, salimos en varias ocasiones, hablábamos y nos veíamos casi todos los días. Una noche, quedamos de vernos, y él dijo que quería ver una película, en su casa. Sí, también estoy pensando lo mismo que ustedes, la clásica excusa....

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Luego de esa noche, prometimos seguirnos hablando...Y así fue, salimos en varias ocasiones, hablábamos y nos veíamos casi todos los días.

Una noche, quedamos de vernos, y él dijo que quería ver una película, en su casa.

Sí, también estoy pensando lo mismo que ustedes, la clásica excusa de la película en la casa que siempre se queda a medias porque uno termina entrepiernado haciendo otras cosas completamente opuestas a pararle bolas a la película.

Conocí su casa por primera vez, lo cual me pareció un gesto muy bonito, el que me diera la confianza para ir a su casa. El plan cambió un poquito, pedimos domicilio, que desencadenó en una pequeña discusión que fue un poco incómoda y en vez de la película, jugamos videojuegos, cosa de la que él es aficionado aún a su edad, mientras que yo soy muy malo para los videojuegos. Llegó un momento en el que yo no me podía concentrar, porque mientras yo jugaba, el me tocaba, me bajó el pantalón y mis bóxers, y me la chupaba, me masturbaba con su mano pesada, y yo no me aguanté más.

Puse el control a un lado, y empecé a prestarle atención a lo que él hacía. Me gustaba su forma tan dada a disfrutar de mi pene, que realmente me lo chupaba con gusto, que lo sacudía y a mí me pasaban corrientazos de placer.

Él tenía una pantaloneta azul cortica, que dejaba ver esas piernotas gruesas y velludas, el bulto apretado, y tenía una camiseta blanca esqueleto, por donde se le salía todo el vello del pecho, de sus axilas.

Yo quise que apagáramos la luz del cuarto. Sólo la luz que entraba por la ventana dejaba ver muestras siluetas. Él me quitó el pantalón y los boxers, y yo le quité su pantaloneta y sus bóxers negros, sintiendo todo el morbo del asunto, y sólo nos dejamos puestas las camisetas. Y así, yo encima de él, nos restregábamos rico mientras nos besábamos. Terminamos quitándonos las camisetas que volaron lejos, y así ya no había barreras entre nuestros cuerpos. Él me manoseaba y yo también.

Dejé que se acostara encima de mí y así sentir la presión de su cuerpo pesado mientras me besaba, me acariciaba, me volteó y quedé de espaldas. Me sorprendió cuando empezó a besarme los tobillos y luego empezó a besarme hacia arriba. Le dije que me mordiera las nalgas, porque me pone a mil, y él las mordía como duraznos mientras me las apretaba con esas manos grandes. Cuando empezó a pasar su lengua por mi culo, aunque me gustaba, la verdad no quería llegar más lejos, y le dije que esa noche no quería penetración. Entonces él se sentó en la cama y suspiró, dijo que por qué le decía eso, que no se le había pasado por la cabeza, pero que la verdad eso lo había desanimado. Yo me volteé, y lo puse entre mis piernas, mientras le cogía la cara, y le decía que no parara, que sólo decía, pero él se separó y se recostó a mi lado...aburrido...yo creo que él quería penetrarme, pero yo la verdad no quería llegar más lejos...simplemente no quería. Yo no iba a dejar que eso acabara ahí, entonces, me le recosté cerquita, y me le acerqué al oído, le decía, que no se pusiera así, mientras yo le masajeaba el pene. Con pequeños besos, lo empecé a reanimar. Entonces le empecé a decir cosas. Le decía "me encanta esa verga mojadita" y "quiero chupar esa verga gorda tan rica" y él me decía, " si quieres" y yo "si claro" y así empezó de nuevo a subir el ritmo.

Los dos nos acostamos de medio lado y yo bajaba para alcanzar su pene, mientras le ponía el mío en su cara, y sentía como él empezaba a chupármelo. Yo estaba muy sensible, y me daba de todo sentir sus labios en la cabeza de mi pene, y mientras yo se lo chupaba a él, y él a mí, yo dejaba salir unos gemidos de placer, y le apretaba las piernas, mientras con más fuerza le trabajaba el pene.

Le pedí que se arrodillara en la cama, y me diera de mamar, entonces se hizo a mi lado y yo se lo chupé como si estuviera hambriento, jugaba con él, me lo restregaba por la cara, y luego él me lo metía y sacaba con fuerza, luego se sentó encima de mí y mientras se lo mamaba, él me miraba y decía “papito es que me gusta mirar”, con unas ganas y yo más me excitaba y con más fuerza me masturbaba.

Mientras sostenía su barriga peluda, lo miraba y veía la cara de excitación, y yo me sentía como una puta chupando como loco, y escucharlo gemir y verlo como se movía me ponía a mil. Me daba de todo, entonces él se paró al lado mío mientras yo seguía acostado, listo para recibir su leche, y sentía un ahogo de placer cuando se inclinaba hacia adelante y me dejaba casi sin respiración entre chupársela y sostener su cuerpo grande encima de mi cara.

Yo me sentía ya muy cerca del orgasmo, y en mi mente la imagen de él metiéndomelo por la boca me hacía dar unos corrientazos deliciosos, que ponían mi verga más tiesa y más roja, y él se aceleraba más, sintiendo también como los corrientazos en su cuerpo le gritaban que se iba a venir. Entonces le dije que quería que se viniera y él me decía, “si quieres que me venga” y yo ahogado y excitado le decía “siii, vengase en mi boca” y él gemía con mis palabras, de seguro la idea lo ponía más acelerado.

Sentía el cosquilleo en mi pene a punto de venirse, y yo saboreaba esos últimos segundos en mi mente, y gemía como loco “ay me voy a venir, mírame, mírame” y él veía como me chorreaba y segundos después, él gimió durísimo y empezó a venirse a chorros en mi cuello y en mi pecho, y con mi boca terminé saboreándole la leche.

Cuando nos tranquilizamos, nos paramos, y nos metimos al baño los dos. Yo con mi verga hinchada aún, me la tocaba con ganas, y lo miraba a él, mientras me restregaba todo el semen que había caído encima de mí y él se reía y decía “uff”.

Nos bañamos, nos enjabonamos juntos, él a mí y yo a él, mientras nos dábamos besos debajo del chorro de la ducha. Nos vestimos de nuevo, él con su pantalonetica y yo con mi ropa. Le pregunté si le había gustado y me dijo “acaso no viste todo lo que me vine” y yo me reí, porque sabía que era una pregunta tonta, claro que le había gustado.

Me acompañó a la puerta, y nos dimos un abrazo fuerte. Tomé el taxi, cuando ya eran las 11:30 de la noche. Y me fui agotado de placer, callado, repasando en mi mente lo que había pasado minutos antes…

Como les conté en la primera parte, él solía hablar mucho conmigo, pero el día siguiente a nuestro encuentro, él no me habló. Yo decidí entonces mandarle un saludo, y él respondió de forma muy común y corriente, como si nada hubiera pasado, como si nada hubiera cambiado.

Pero si sentí que cambió su actitud. Si me pongo a pensar en el por qué, pueden ser muchas cosas, y la verdad no quiero matarme la cabeza.

Ya van dos días en que casi no hablamos, apenas un saludo y no más. Lo que me molesta, es esa actitud de la mayoría de tipos, que se acuestan con uno y al otro día lo tratan a uno con sequedad, frialdad o indiferencia ¿Qué carajos quieren probar con esa actitud de mierda? ¿A qué llegan con esa actitud? ¿Cuál es la necesidad de comportarse como un hp después de que uno la pasa tan bien la noche anterior?

Creo que es una cuestión de ética sexual. Uno entiende que si a alguien no le gustó, primero, eso se nota, y segundo, no viene como sorpresa el hecho de que a uno no le vuelvan a hablar. Pero si le gustó, si lo disfrutó, y si se vino a chorros encima de mí, no sea tan hp y no cambie de actitud de la noche a la mañana tan abruptamente, y menos cuando supuestamente querían conocerlo a uno más allá del sexo.

Como contaba…ya van dos días que a duras penas el saludo...pero se siente como un saludo tonto…No sé qué falló, pero me aburren esas actitudes de los tipos, especialmente en personas a las que uno les ve potencial de ser algo realmente especial en la vida de uno.

Lo más seguro es que la cosa se enfríe y terminemos por dejarnos de hablar…Porque la verdad, no sé de qué podamos hablar…qué haya qué aclarar…No le veo el sentido a todo eso…Las cosas son o no son…Igual puedo decir que se disfrutó, que hice lo que pude y ya…Si para el otro no fue suficiente…pues ni modo…Uno tampoco puede matarse, cuando para el otro, sin importar lo que uno haga, siempre va a terminar quedándose corto.

— sgelc

18 de mayo de 2014

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Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • sebastian221
    sebastian221 · 22 de may de 2014

    Me tomé la molestia de leer las dos partes del relato y me pareció bastante agradable. Lastima que tu historia haya terminado de esa manera, pero esa es la triste realidad de la vida homosexual. No digos que todos sean así, pero desafortunamente en su gran mayoría buscan solo saciar su deseo sexual. He escuchado decir, de varias personas, que no acostumbran a comer dos veces del mismo plato. Muchos utilizan esa artimaña para manipular a las personas y lograr su cometido; dicen querer algo serio contigo, pero en realidad solo buscan llevarte a la cama y después hacerten a un lado. 

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