El Rolito
Relato de comunidad Gayschedule 13 min de lectura calendar_today Junio de 2014

El Rolito

Un día, por medio de una aplicación para conocer personas, recibí el mensaje de un muchacho, que aparecía lejos de mí, por lo que no me animé mucho a hablarle. Sin embargo, él me trataba de hacer conversación, y pues yo seguí hablándole porque me pareció muy agradable. Como quienes me....

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Un día, por medio de una aplicación para conocer personas, recibí el mensaje de un muchacho, que aparecía lejos de mí, por lo que no me animé mucho a hablarle. Sin embargo, él me trataba de hacer conversación, y pues yo seguí hablándole porque me pareció muy agradable. Como quienes me han leído, ya saben mis gustos, saben que yo soy alto y delgado, pero me gustan los hombres un poco más bajitos que yo y gorditos proporcionales, o bueno, a veces no lo han sido tanto pero han sido super sexys. Él tiene 28 años, 1.72 aproximadamente, rellenito, con barbita, y ojos café claros. En serio se veía super lindo. No es porque lo cuente yo, de verdad cuando se reía le brillaban los ojos. Y me encantaba.

Mientras hablábamos, me sorprendió cuando me dijo que venía de Bogotá para Bucaramanga, que en ese preciso momento corría al aeropuerto y yo inevitablemente me emocioné, porque pensé, bueno, tal vez lo vaya a conocer de verdad! Hablamos hasta que aterrizó en Bucaramanga, y eso me pareció curioso, que me quisiera seguir hablando hasta cuando aterrizaba. Llegó el martes, pero sólo nos vimos hasta el jueves.

Yo tenía ganas de verlo, pero por una u otra razón, no podíamos, yo tenía qué hacer cosas, él también, o ya era tarde, en fin. El jueves, habíamos quedado de vernos, pero de nuevo, era tarde, yo me estaba muriendo de sueño mientras esperaba, porque él me dijo que necesitaba esperar a que la amiga donde él se estaba quedando, llegara. Aparte de sueño, me dio hambre como a las 10:30 pm, entonces le dije, mejor lo dejamos para otro día, que me muero de sueño, tengo hambre, entonces voy a pedir domicilio a un lugar cerca y me voy a dormir.

Creí que iba a ser otro día sin vernos, y cuando alguien está de visita en otra ciudad, es muy normal que no esté por muchos días, por lo que llegué a pensar que, después de todo, no lo vería. Pero mientras le decía que lo dejáramos para otro día, él me dijo que cancelara el domicilio, que él me acompañaba a cenar. Yo inmediatamente cancelé el domicilio, dije que iba para allá, y en un momentico me paré de mi cama, me cambié de ropa y salí corriendo a verme con él.

Cuando nos vimos, fue muy normal, un poco incómodo por la novedad, tratando de hacer conversación como si nunca hubiéramos hablado antes. Caminamos hasta el restaurante, donde a pesar de que estaban cerrando, el dueño del restaurante, amigo mío, nos dejó quedarnos a cenar con calma mientras ellos terminaban de cerrar. Hablamos de cosas personales, luego salimos de ahí, y caminamos por el sector. Las calles solas y frias, silenciosas, eran interrumpidas por nuestras voces. Él me dijo que si quería que nos tomáramos algo, entonces caminando por ahí encontramos una licorera, pedimos dos cervezas, y nos sentamos en el andén de una casa cerca. Detesto esos planes, me parecen deprimentes, y super incómodos, especialmente para mi columna y mi cola, pero simplemente se dio y era muy agradable su compañía, como hacía rato no me sentía hablando con otro hombre. Supongo que a eso le podemos llamar, la química funcionando y haciendo su trabajo. Seguimos hablando de los dos, y parecía que fuéramos amigos, no sentía del todo una tensión sexual, pero bueno, ya que para mí es raro encontrar gente realmente agradable, acepté el hecho de que sólo sería una charla agradable. Supuse que al verme, depronto él no se sintió tan atraído como parecía por chat.

Nos despedimos casi a las dos de la mañana. Cuando llegué, vi un mensaje que decía Gracias, y que todo el rato había querido besarme, pero no lo hizo. Lo cual, me aclaró que no era que no le gustara, sino que simplemente los nervios le ganaron para mostrar algo más. Lo cual entiendo, ya que yo también pude ser muy serio y depronto eso hizo que él no tomara la iniciativa por miedo al rechazo.

Le dije que si podíamos volver a salir, y él me dijo que le encantaría, por lo que decidí llevarlo a uno de mis lugares favoritos. Quedamos de vernos el viernes a las 10 pm. Le dije que pasaría a recogerlo, y cuando llegué, él no estaba listo, lo vi llegar de otro lado. Me dijo que si lo acompañaba mientras él se cambiaba, y subimos al apartamento. Era un último piso, no había nadie. El primer pensamiento que uno tiene es, algo va a pasar, entonces uno se siente nervioso por lo que puede pasar pero más nervioso por no saber qué hacer o como aprovechar ese momento para que las cosas se den.

Me ofreció algo de tomar, mientras se iba a bañar, y yo me quedé en el cuarto pensativo, pensado qué hacer, cual sería mi siguiente movimiento para lo que quería que pasara. Él no se quiso cambiar en mi presencia, y creo que no lo hubiera dejado cambiarse, me lo hubiera comido ahí mismo. Cuando salió del baño y entró al cuarto, le dije que se sentara, y me respondió, no aquí no, ven acompáñame. Me cogió de la mano, y me llevó a la terraza del apartamento. Llegamos, y luego me dijo que subiéramos una escalera que daba al techo. En esa parte, había un muro bajito, donde nos sentamos, y me dijo, mira hacia arriba. Y era la luna llena. Se veía completa en el cielo despejado, ya que no había llovido por estos días en Bucaramanga. Los dos estábamos ahí uno al lado del otro, sentados, nos mirábamos, y él me besó por fin. Me dijo que tenía muchas ganas de besarme pero que le parecía bonito haberme llevado ahí para eso.

Nos besamos y nos abrazábamos, yo sentía su aroma fuerte y recorría con mis manos sin miedo su cuerpo, por la espalda, por su pecho y traía hacia mí su cuerpo con mis dos manos en su trasero, que apretaba duro. Él besaba super rico mi cuello, pasaba su lengua por mi oreja, y yo soltaba suspiros de placer, mientras rozaba mi barba con la de él. Él metió sus manos por debajo de mi polo, y apretaba mis tetillas mientras me besaba. Nos quedábamos abrazados por bastante tiempo, dejándonos llevar sin preocupaciones. Pero sentía muchas ganas de él. Y con violencia le bajé los pantalones para agarrarle el culo con mis manos dentro de su boxer. Los apretaba demasiado, y él gemía mientras me besaba. Acercaba mi dedo a su ano, húmedo por el calor de la noche y jugaba con manosearle su verga por encima del bóxer que se sentía muy dura. Mientras yo estaba completamente vestido, a él lo tenía medio desnudo, aprovechándome de él. Tocándolo como se me daba la gana, y él dejándose de mí. Le saqué la verga, completamente mojada y babosa por el líquido preseminal que se untó un poco en mi camisa y eso me puso muy caliente por lo sucio, por pensar que nos estábamos comiendo con la ropa con la que saldríamos en un rato, sin que nadie supiera lo que había pasado minutos antes. Mientras lo masturbaba, él me decía que lo besara. Me tenía a mil y me agaché a chuparle esa verga salada y babosa, le metía mi lengua por el huequito, se la metía duro y sentía como se le habría, mientras saboreaba todo ese líquido preseminal que aún no había salido y me lo tragaba todo.

Luego cambiamos de posición, él sentado y yo parado frente a él, dejé que me bajara el pantalón, dejando descubierto los suspensorios azules y negros de Andrew Christian que llevaba puestos porque esa noche me sentía sexy. Me agarraba mis nalgas velludas mientras con su dedito lleno de su saliva exploraba alrededor de mi ano y jugaba con él pícaramente.

Mientras me la mamaba, yo gemía, y miraba los edificios alrededor, sintiendo que de pronto alguien nos estaba mirando, aunque estábamos completamente ocultos con la oscuridad del cielo, y no lo podía creer. ¡Me la estaban mamando en el techo de un edificio! Jamás lo había hecho, ni siquiera pensado.

Yo le ordené que se volteara de espaldas y se agachara. Y él un poco temeroso, me decía; no acá no. Y yo le dije, no importa, yo quiero, entonces él obediente se agachó y la primera vez que le enterré mi lengua en su culo, decía nervioso; acá no, acá no, pero luego se calló y empezó a disfrutar de cómo le saboreaba ese culo que me dejaba casi sin respiración. Y él quiso luego hacer lo mismo. Me agaché y le saqué bien mi culito y me abrí de piernas para que él no tuviera ningún problema en saborearme. Y luego de darme lengua, me daba besitos en mis nalgas, entonces le dije; muérdamelas duro, si, así, más duro, muérdame más duro, si así qué rico.

Yo estaba tan caliente mientras lo chupaba y me masturbaba, que quería venirme ya, pero él me decía en voz baja; no no te vengas todavía, y yo, si me quiero venir, quiero que te vengas también, y él, no espera, vamos vamos…(Porque todavía teníamos que ir a donde habíamos quedado). Pero qué importaba. Sin embargo, tratamos del calmarnos un poco, de vestirnos de nuevo, pero era imposible dejar de besarnos y tocarnos, mientras él me decía; hacía rato quería besarlo y tenerlo así como ahorita. Y yo le decía que yo también tenía muchas ganas.

Decidimos bajar de nuevo al apartamento. Y ya sin palabras, nos dejamos llevar. Entramos al cuarto, él prendió el ventilador y puso música en su Iphone, apagó la luz. Y me empezó a quitarme la ropa.

Sé que me quedaré corto en relatar todo lo que sentí, que tal vez sea torpe al tratar de trasmitirles lo que sentí anoche, pero hago el intento de contarlo porque vale la pena.

Me quitó la ropa despacio, y yo a él. Se hizo a los pies de la cama, para empezar a chupar los dedos de mis pies mientras iba recorriendo mis piernas con besitos y yo tocaba sus manos apretándolas, entrelazándolas con las mías, dejando salir suspiros de placer, pensando en que era muy afortunado de estar haciendo esto, de poder disfrutarlo con él.

En la luz nocturna, podía ver sus ojos penetrantes mientras él me doblaba, para tener hacia arriba mi culo y poder chuparlo mientras tenía puestos mis suspensorios, que luego salieron volando, para sentirnos los dos ya sin ninguna barrera.

Nos restregábamos delicioso, su verga babosita sobre la mía, mientras nos besábamos fuerte y con nuestras manos tocábamos todo lo que más podíamos como si se nos fuera a escapar algo de ese momento. Nos masturbábamos, y yo le decía; papasito usted me encanta, mientras él me chupaba y me hacía retorcerme de los corrientazos que me producía la alta sensibilidad en la cabeza de mi verga. Y él, no se aguantaba las ganas de besarme cuando se excitaba mucho cuando mientras yo le hacía sexo oral.

Hubo un momento, en el que me sentí realmente conectado a él. Los dos estábamos de frente masturbándonos, mirándonos a los ojos, y entonces el pasó sus piernas alrededor de mi cadera, y quedamos muy cerca el uno del otro. Él cogía mi verga y me hacía gritar de placer cuando la restregaba en su ano, mientras veía su cabeza inclinada hacia atrás con los ojos cerrados, disfrutando de eso. Luego, le pedí que me mirara, sus ojos claros miraban directamente a los míos, y con su sonrisita, me hacía sentir de todo. Tal vez porque él no estaba acostumbrado al clima y a pesar del ventilador, él estaba sudando mucho, y yo sentía gotas pasar por su cuello mientras lo besaba, su pecho estaba húmedo, al igual que su espalda, entonces le dije que me encantaba que sudara, y restregué su sudor en mi cuerpo, y lo abracé suavemente, mientras él pasaba sus manos por mi espalda, alrededor de mis brazos, mientras yo cogía nuestras vergas y las apretaba juntas masturbandolas.

Me dijo que me pusiera de espaldas, y con un poco de crema, pasó sus manos calientes por mi espalda, masajeaba mis hombros hasta llegar a mi culo, y cuando mi piel absorbió la crema, él se recostó encima de mí. Besándome la nuca y la espalda, agarrándome del pelo fuerte y jalando mi cabeza hacia atrás mientras pasaba su verga por mi culo. Yo le decía que jugara, que me metiera la puntica, y escupiendo saliva en mi ano, empezó a introducir la cabeza de su verga, gimiendo de placer. Me dijo que me quería dar dedito, entonces con un poco de crema, empezó a meterme el dedo y mientras lo hacía yo me masturbaba y se sentía delicioso. Le dije que quería chuparle la verga más y que se viniera en mi boca, pero él dijo que mejor no, lo cual acepté, aunque me hubiera encantado recibir su semen en toda mi boca y mi cara, pero entonces sólo seguí chupándolo hambriento, él encima de mí, mientras yo me masturbaba.

Me dijo que le avisara cuando me viniera, que se moría de ganas por verme venir, y eso me puso aún más caliente. Se acostó al lado mío, y nos besamos de una forma muy intensa, como si fuéramos adictos a nuestros labios y no pudiéramos tener suficiente de ellos. Pero ahora que estábamos en ese momento, yo que había tenido muchas ganas de venirme antes sin poder hacerlo porque él me lo pidió, esta vez, tenía muchas ganas de venirme porque él me lo había pedido, pero no podía.

A pesar de que él ponía sus dedos en el lugar preciso, de que se tragaba mis testículos con gusto, sentía que me estaba quedando corto, y mis brazo ya estaba muy cansado. Me dijo que me relajara un poco, que no importaba si no me venía, y yo le decía mientras nos besábamos como locos, que tenía muchas ganas de venirme pero que me esperara, entonces él se rio, y con un poco de crema, empezó de nuevo a meter su dedo en mi culo bien profundo.

Mi verga se puso muy dura, y sentía cosquillas, mientras me retorcía de placer, con los ojos cerrados, sentía el calor de ese hombre tan espectacular que estaba a mi lado, repasé como loco todos esos momentos previos, sus besos en la terraza, el rozar de su barba, las ganas de venirme en la terraza, cuando nos juntamos y recorrí su cuerpo sudoroso, cuando estaba de espaldas y él me tenía bajo su control, pensar en su verga grande y húmeda que yo chupaba con ansias, pensar en ese hombre tan hermoso y en todo lo que estaba a punto de venirme y darle lo que él tanto queria, mientras sentía como metía y sacaba su dedo de mi culo, mi respiración se agitó y empecé a sentir corrientes orgásmicas, gimiendo y diciéndole; me voy a venir papasito, me vengo, ahhjj ahjj me vengo oh sí. Mientras me venía a chorros, veía como él estaba atento a mi venida, entonces cuando ya saqué mi última gota, mi brazo cayó muerto, y él se acostó a mi lado, me pregunto, ¿quieres que me venga? Y yo le dije, si papasito quiero verlo venirse, entonces mientras nos besábamos, le susurraba al oído cosas sucias, que me encantaba su verga, que me encantaba cuando me daba dedito, que me encantaba todo todo y él decía; oh si que rico y vi cómo empezó a sacar leche, y de repente sentí que un chorro cayó en mi pecho y le dije uy papasito me chorreaste que rico y él se reía.

Nos quedamos un momento ahí, los dos abrazados, cansados, sudados, en silencio, recuperando la respiración. Le dije que si nos bañábamos. Entonces nos metimos a la regadera, y jugamos un poco mientras nos bañábamos, riéndonos, felices y satisfechos de lo que había pasado minutos antes.

Nos vestimos, nos besamos antes de salir, y luego llegamos al bar a donde teníamos pensado ir en primer lugar. Tomamos algo, bailamos un rato, y luego salimos de ahí a comer. Nos dábamos besitos de vez en cuando. Hasta que nos despedimos con un abrazo fuerte, distinto, porque ya habíamos estado juntos, ya habíamos conocido lo que éramos capaces, aun cuando no imaginé que pudiera suceder lo que sucedió anoche.

Hoy he estado pensando en todo lo que pasó anoche, con erecciones repentinas al recordarlo, y seguimos hablando los dos de muchas cosas que son privadas jejeje, quien sabe si nos veamos antes del martes, que es cuando se devuelve a su ciudad.

— sgelc

14 de junio de 2014

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