Fin De Semana En Un Hotel Rural (2ª Parte)
Relato de comunidad Voyerismoschedule 17 min de lectura calendar_today Julio de 2014

Fin De Semana En Un Hotel Rural (2ª Parte)

Continuación del relato "Fin de semana en un hotel rural (1ª parte)" https://www.guiacereza.com/relatos/Fin-de-semana-en-un-hotel-rural-1-parte-_id13078.html Llegamos al hotelito rural y nos registramos. El hotel por así llamarlo de algún modo, era una casa rural al pie de la montaña donde....

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Continuación del relato "Fin de semana en un hotel rural (1ª parte)" 🔗

Llegamos al hotelito rural y nos registramos.

El hotel por así llamarlo de algún modo, era una casa rural al pie de la montaña donde empezaba el valle. El matrimonio que la gestiona nos explicó que la casa se componía de dos alturas, en la planta superior había cuatro habitaciones con baño completo, y en la parte inferior la recepción, un aseo, la cocina y un salón-comedor-sala de estar. También nos explicaron que el horario de atención al público era de 8 de la mañana a 11 de la noche, fuera de ese horario ellos no estaban puesto que no vivían en la casa. Nos comentaron que nos darían una llave por si nos gustaba salir y llegar más tarde de las 11 y que si lo deseábamos, previo pago, podían dejar cargada la nevera del bar que tenía el salón, por si queríamos quedarnos en la casa festejando por la noche. Además ese fin de semana tenían alquiladas otras dos habitaciones a otros dos matrimonios que venían juntos. Con un "os esperamos a la hora de la cena, a las 9, pasenlo bueno" se despidieron y subimos a nuestra habitación a deshacer las maletas.

Después de colocar la ropa en el armario, mi mujer se metió a darse una ducha, yo me dedique a observar el paisaje desde el balcón. al rato llegó un coche por el camino que aparcó frente a la casa junto al nuestro, se bajaron dos matrimonios más o menos de nuestra edad. Parecían alegres y bromeaban entre ellos, "por lo menos no vamos a desentonar y será una oportunidad de conocer gente", pensé. Recogieron varias bolsas de supermercado y entraron a la casa.

En eso mi mujer salió de la ducha, envuelta en una mini-toalla que le cubría justo por encima de los pechos y tapaba lo justo por debajo. Se la veía hermosa, con un brillo en la cara que denotaba lo segura de si misma que estaba, sobretodo después del atrevimiento de la gasolinera. Me acerqué a ella y la dí un beso húmedo, apasionado. Ella me abrazó y la toalla se deslizó por su cuerpo cayendo al suelo. Mis manos acariciaron su espalda mientras la besaba en el cuello y los hombros.Mi mujer se vuelve loca cuando lo hago y hasta se le pone la piel de gallina, es un de sus puntos débiles. Metió sus manos bajo mi camiseta, levantándola para quitarla. Me besó el pecho y con su lengua acarició los pezones. Los mordió haciendo que estos reaccionaran de placer. Sus manos desabrocharon mi pantalón y cayó por su propio peso hasta mis tobillos. Continuó besándome mientras comenzaba a bajar por mi pecho. Tiró de mis calzoncillos descubriendo mi miembro. Jugó con el capullo dándole besos y la engullo. Acariciaba con su lengua el glande. Con ritmo lento comenzó la mamada, turnándose para lamerla a lo largo. Con una de sus manos me acariciaba los huevos. Después de un rato realizó el camino inverso y volvimos a fundirnos en otro apasionado beso. La levanté en brazos para dejarla tumbada en la cama, la besé los pechos jugando con la lengua en su redondez mientras se los acariciaba, ella gimió. Hice el camino hasta su cueva entre besos y caricias. Una vez estaba con su sexo a la altura de mi boca, exhale sobre él antes de comenzar a lamerlo, desde abajo hasta llegar a su clítoris. Un escalofrío recorrió su cuerpo y volvió a gemir. Comencé a lamer y sorber sus jugos hasta que entre convulsiones, retorciéndose, intentando huir del placer de mi boca se corrió. Tiro de mi pelo para atraerme hacia ella, darnos otro apasionado beso y rogandome al oído me solicitó que la penetrara, que me necesitaba dentro de ella. Apoye la punta de mi polla a la entrada de su coño y me deje ir, gracias a sus jugos entro de una vez llegando hasta el fondo. Primero despacio, empecé a hacerle el amor, ella me rodeo con sus piernas, empujándome contra ella para disfrutar de otro orgasmo. Me pidió que la diera mas fuerte, que la tratara con dureza, que la follara. La abrí mas las piernas y erguiéndome empecé a bombear con fuerza. Sus tetas se movían al compás de mis embestidas, ella gemía a cada empujón y se agarraba con fuerza a las sabanas de la cama. Empezó a gemir mas fuerte, casi a gritar y tuvo su tercer orgasmo al tiempo que yo me corría con furia en su interior entre gruñidos. Caímos rendidos abrazados hasta la hora de la cena.

Al despertarme, mi mujer se estaba duchando otra vez, me levante y entré a ducharme con ella. Después nos vestimos para bajar a cenar. Yo me puse unos pantalones ibicencos y una camisa a juego. Ella no sabia que ponerse, me pidió consejo entre un top negro de manga corta o una blusa hippie. Yo después de ver a los otros huéspedes no quería perder la ocasión de que mi mujer siguiera despertando sus nuevas dotes de calienta machos. La propuse un vestido negro elástico muy cortito con falda de vuelo, por delante formado por dos triángulos que cubren los pechos haciendo un escote hasta el ombligo y se atan por detrás del cuello. Llevaba toda la espalda al aire, dejando claro que no llevaba sujetador. El vestido y unas sandalias atadas al tobillo eran su único atuendo. Se pintó y perfumó para bajar a cenar.

Cuando llegamos al salón, los otros huéspedes ya estaban sentados a la mesa. Los saludamos e iniciamos las presentaciones. Ellos se llamaban Carlos y su mujer Natalia, y Javier y su mujer Sonia. Nos sentamos con ellos, dado que en el salón solo había una gran mesa para todos los huéspedes. Mientras dábamos cuenta de los platos que nos servían, estuvimos conversando de temas variados y nos enteramos que habían venido a celebrar el cumpleaños de Carlos.

Javier- Nos dijeron que estaríamos solos, que no había mas huéspedes alojados en todo el fin de semana.

Yo- Es lógico, nosotros llamamos ayer, pues hemos preparado el viaje de manera imprevista , ya que por el trabajo nos es difícil coincidir los dos un fin de semana.

Natalia- Esperamos no molestaros mucho, porque teníamos pensado poner música, bailar y tomarnos algo cuando los dueños se retiren mañana por la noche.

Sonia- Ya conocíamos la casa de otra veces y por eso vinimos a celebrarlo aquí. Si no hay más invitados, tenemos la casa para nosotros solos.

Mi mujer- A nosotros no nos molestáis. No queremos cortaros el rollo.

Carlos- Gracias, de todas formas espero os unáis a la fiesta de cumpleaños que haremos mañana, estais invitados.

Mi mujer y yo intercambiamos las miradas y aceptamos.

Mi mujer- Pero nos retiraremos pronto, no queremos molestar.

Carlos- Una chica tan guapa como tu nunca molesta.

Durante la cena, Carlos no había dejado de tirarle miradas a mi mujer. Se notaba que le había gustado.

Javier- Bueno pues no se hable más, mañana después de la cena, cuando se vayan los dueños, la montamos. Jajaja

Nos reímos todos y terminamos la cena charlando animadamente.

Una vez acabada nos pasamos al otro extremo del salón donde había tres sofás colocados a modo de U. Javier y yo en el primer sofá, Sonia y Carlos en el siguiente, y mi mujer y Natalia en el restante, quedando pues las mujeres a un lado y los hombres a otro, estando Sonia y Carlos en el centro. Las mujeres pronto hicieron corrillo para hablar de sus cosas y nosotros igual para hablar de las nuestras.

Después de un rato, al mirar hacia donde estaba mi mujer, vi que estaba de lado, hablando con Natalia, debido a que tenía cruzadas las piernas, se le veía todo el muslo gracias a lo corto y suelto del vestido. Javier no perdía ojo intentando ver algo mas. Se le adivinaba el principio del cachete. El cuerpo de mi mujer empezaba a dejar huella en Javier. Le hice una señal a mi mujer disimuladamente para que se diera cuenta de lo interesado que estaba Javier en su cuerpo. Ella rápidamente se colocó el vestido para taparse, a lo que yo le hice una mueca de desaprobación y con otra señal le insinué que se dejara llevar. Mi mujer lo entendió a la perfección pues empezó a moverse para que la minifalda descubriera más carne acada movimiento. Ya casi se le veía medio cachete. Al mismo tiempo jugaba con su dedo en el escote permitiendo ver medio pecho desde la posición de Javier y la mía. Todo lo hacía con disimulo, como si tuviera calor. Javier sudaba intentando que nadie nos diéramos cuenta de lo que sus ojos no podían dejar de observar. Mi mujer descruzo las piernas y se sentó con ellas juntas en dirección a Javier. En un momento dado, que observó que Javier miraba, abrió de manera descuidada las piernas para dejarle ver su coño depilado y volver a cruzar las piernas despues. La cara de Javier era un poema, se le caía la baba, y Carlos hablando y riendo conmigo sin enterarse de nada. El proceso lo repitió unas cuantas veces más, a la vez que seguía jugando con su escote. Hizo saber a Javier que le había descubierto abriéndose otra vez de piernas, y mientras Javier le miraba el coño, mirarle a su vez a los ojos y cerrar rápidamente las piernas. Cuando Javier levantó la vista se encontraron con la mirada y mi mujer lejos de hacerse la sorprendida, le guiño un ojo.

El juego continuo durante al menos media hora, nos habíamos terminado las copas y todos nos retiramos, además, nosotros, teníamos pensado levantarnos pronto e ir a hacer senderismo, una de nuestras aficiones.

Una vez en la habitación, estuvimos comentando lo ocurrido.

-Vaya con Javier, no te quitaba ojo. - Le comenté a mi mujer

-Pues seguro que se ha llevado un buen calentón solo había que ver el bulto de su pantalón - Respondió ella riéndose.

-¿Te gusta Javier? parece que no te importaba que te viera el coño.

- No esta mal pero me gusta mas Carlos, el del cumpleaños, tiene un culito muy rico, jajaja.

- Parece que se te esta pasando la vergüenza esa que tenías antes de venir.

- Ya te dije que en este viaje haría todo lo que me pidieses ¿no?. Y la verdad es que me esta gustando, estoy salida perdida. La verdad no pensaba que me fuera a divertir tanto siendo tan zorra.

- Pues a mi me gusta que seas tan zorra incluso no me importaría que fueras un poco más lejos si tu quieres..

- Pues decidido, este fin de semana seré tu puta preferida. Ya lo verás.

- Se me esta ocurriendo una idea.... pero ya te la contaré mañana, cariño.

Nos desnudamos, nos acostamos y volvimos a hacer el amor. Después cansados, nos dormimos hasta el día siguiente.

Me desperté pronto, a las primeras luces de la mañana. La verdad es que no pude dormir a gusto durante la noche. No se si de excitación por lo ocurrido, o por remordimientos y mezcla de celos. Mi mujer nunca había sido tan lanzada y ahora la veía tan deshinibida que me producía una sensación rara, como un nudo en el estómago. La veía a mi lado tan dulce durmiendo, con su carita relajada , tan inocente. ¿No se nos estaba escapando el juego de las manos?.

Por fin despertó y al abrir los ojos me descubrió a su lado mirándola, una sonrisa y un beso fueron sus buenos días. Nos vestimos para desayunar e ir a hacer un poco de senderismo por esos parajes tan hermosos de alrededor. Cuando llegamos al salón los encargados ya tenían preparado el desayuno y tras degustarlo, subimos a cambiarnos. Yo me puse unos vaqueros tipo bermudas y una camiseta, ella un top verde de tirantes y unos pantalones de montaña tan cortos y ceñidos que se le empezaban a ver los cachetes del culo (lógicamente sin ropa interior pues estaba prohibido segun las reglas del fin de semana). Una vez vestidos cargamos una mochila con algo que picar y agua, y nos sfuimos dirección al campo.

Cuando nos internamos por el bosquecillo nos topamos con un pequeño río que serpenteaba montaña arriba. Pese a ser pequeño corría bastante agua y decidimos seguir paralelo a el, pues el ruido del agua resultaba agradable. Subíamos hablando como pocas veces teníamos ocasión de hacer, y como no podía ser de otra manera, salio el tema de lo ocurrido en lo que llevábamos de fin de semana.

Mi mujer- Bueno cariño, imagino que mi exhibicionismo era una de las fantasías que querías cumplir este fin de semana, porque en un día me han visto las tetas y el coño mas tíos que cualquier otro en mi vida adulta.

Yo- Esta claro que sí, siempre he querido ver que se siente al saber que otro tío te esta viendo desnuda y lo cachondo que puede llegar a ponerse al verte así, como también quería que tu te sintieras una mujer deseada y vieras que tu cuerpo es realmente deseable no solo para mi.

Ella- ¿Y que has sentido?

Yo- Pues una mezcla de excitación y celos.

Ella- ¿Celos? pues eso lo podías haber pensado antes, no he hecho nada que tu no provocaras...

Yo- Por supuesto, y no me arrepiento pues realmente me sentido más excitado que celoso.

Ella- No tienes porque estar celoso, si lo he hecho a sido por ti y no es más que un juego.

Yo- Me vas ha decir que tu no lo has disfrutado.

Ella- En la gasolinera la verdad, lo vi como una travesura muy sexy, todo fue muy rápido, al fin y al cabo no volveré a ver al chaval. Pero en la casona la verdad me estuve divirtiendo viendo lo mal que lo estaba pasando Javier, intentando mirarme y que nadie se diera cuenta.

Yo- Hasta que le has pillado..

Ella- JAJAJAJAJA, que habrá pensado de mi...

Yo- Pues que estás para follarte, JAJAJAJAJAJA.

Ella- Pues no digo que no le deje hacerlo...

Yo- ¿Como? ¿Serias capaz de...?

Ella- Hombre, Si tu me lo pides... aunque me gusta mas Carlos- Me dijo con una mirada de niña buena, a la vez de picara.

Yo- ¿Yo? Me parece que la que quieres eres tu y encima quieres que parezca que es cosa mía, golosona.

Ella- Ya sabes, alguna vez hemos fantaseado con que era otro el que me estaba follando cuando hacíamos el amor y no ha estado tan mal.

Yo- Si pero una cosa es fantasear y otra realizar.

Ella- ¿No es este el viaje de cumplir lo que siempre hemos fantaseado? Al fin y al cabo eso no cambiaría nada entre nosotros, yo solo te quiero a ti.

Yo- Entonces si eso deseas, tus deseos son ordenes para mi. Pero con una condición, que yo lo vea.

Ella- Ya veremos, una cosa es decidirse y otra hacerlo.

Seguimos hablando de como podíamos provocar la situación y la verdad solo con imaginarlo ya lo estábamos disfrutando. Quedamos en que veríamos como se iba desarrollando la noche y si se daba la oportunidad...

El día era caluroso, pese a que caminábamos protegidos por la sombra de los pinos los dos íbamos sudando. Siguiendo el río corriente arriba llegamos a una especie de presa, hecha por alguien, en la que se embalsaba el agua y tenía una pequeña cascada natural producida por un desnivel en el terreno. Lo suficientemente grande como para bañarse y nadar. A mi mujer le encanta el agua, yo siempre le digo que en una vida anterior debía de haber sido sirena. Allí donde ve un charco se mete, pero claro, no traía bañador y tampoco ropa interior. Si se bañaba tenía que ser desnuda.

Ella- Tiene que estar buenísima y encima con este calor, más.

Yo- Pues date un baño...

Ella- Si claro, sin bañador, si al menos tuviera la ropa interior...

Yo- Pero si estamos solos, además en las 2 horas que llevamos caminando no hemos visto un alma.

Ella- Pues la presa no se ha hecho sola, seguro que la utilizan para algo, podría venir alguien.

Yo- Pues la utilizarán para dar de beber a los animales o para algún cultivo cercano.

Ella- Me refresco y me lo pienso mientras descanso un poco.

Yo- Vale, pues mientras te lo piensas voy a subir río arriba a ver si hay algo más en la parte de arriba. Ahora vuelvo.

La di un beso y me encamine río arriba a ver si había algún pueblo o casa al pasar el desnivel que hacia el terreno. No había nada,más río y árboles. Continué subiendo y un poco más arriba un sendero de tierra bajaba paralelo al río y lo cruzaba perdiéndose entre los pinos. Al salir de un recodo que hacía el río y el sendero, me crucé con dos chavales que bajaban hablando y riendo despreocupadamente. No había andado 50 metros cuando recordé a mi mujer y caí en la cuenta de que los chicos cargaban toallas de baño. Ahora ya conocía para que se utilizada la presa, para bañarse. Tan pronto los perdí de vista en el recodo del camino, me di la vuelta y escondiéndome en el pinar para que no me vieran, me dirigí a la presa.

Cuando alcancé el claro de la presa con la vista, me quede paralizado, mi mujer estaba nadando en el agua y su ropa estaba en la orilla, donde la había dejado doblada.

Los chavales, que no pasarías de los 18 años, llegaron al borde del agua, plantaron sus toallas y se preparaban para meterse en el agua sin darse cuenta de la desnudez de mi mujer al estar metida en el agua.

Mi mujer a su vez, con cara sorprendida, les miraba desde el otro lado, con el agua por el cuello, imagino que pensando en como salir sin mostrarse tal y como vino al mundo.

Los chavales se pusieron a jugar en el agua a la pelota sin prestar mucha atención a mi mujer.

Yo me acerque a donde había dejado la ropa y me senté junto a ella en la arena. Mi mujer me miraba como pidiéndome una solución y lo único que pude contestar era un encogido de hombros y una sonrisa burlona. No tenía toalla, ni otra cosa con la que taparla, así que poco podía hacer. Ella me devolvió una mueca como diciendo "con que esas tenemos..." y se dirigió nadando hacia la cascada. Ni corta ni perezosa, hizo pie, y emergió de las aguas como una diosa, despacio, deleitándose en sus movimientos como si se encontrara sola en el lugar. Se metió debajo del torrente de agua y se dió la vuelta hacia nosotros, el agua le caia en la cabeza, escurría por su cuerpo y acentuaba el efecto. Sus pechos se notaban duros y los pezones desafiantes a causa del frío del agua. Echándose los brazos a la cabeza, enrolló su pelo negro en una coleta, lo retorció escurriéndose el agua. Sus movimientos eran lentos y sensuales, permitiendo que pudiéramos admirar la belleza de sus curvas. Cuando consideró que ya la habían visto con suficiente claridad, volvió al agua y se dirigió hacia donde yo estaba, y con un suave contoneo de sus caderas continuó saliendo del agua, estaba impresionante, la escena era sobretodo erótica. Mire hacia donde se encontraban los chavales y miraban hipnotizados por el bello cuerpo que salía del agua. Mi mujer sabiéndose observada, se agacho sin doblar las rodillas a echarse agua en los brazos, con lo que les regaló una visión perfecta de su culo y la raja de su coño depilado. Se incorporó y continuó su salida hasta que llegó a mi lado y se sentó al sol, satisfecha de lo que había hecho. Seguro que como a mi, les debió dejar con una erección de narices.

Yo- Guau! Eso si es una salida triunfal, si señor.

Ella- No me ha quedado otra opción. tenía que salir del agua tarde o temprano.

Yo- Seguro, pero hay formas y formas. Has dado un espectáculo a los chavales de aupa.

Ella- Si hay que hacer las cosas, mejor hacerlas bien ¿no?

Yo- Mejor imposible, te quiero.

Los chavales seguían en el agua asimilando lo que acababan de ver. Nos miraban disimuladamente (a mi mujer que no a mi) e cambiaban comentarios y risas. Al rato, cuando les bajo la inflamación, salieron y se sentaron en las toallas a fumarse un cigarrillo.

Yo- ¿No te vistes?

Ella- Ya da igual, ya me han visto desnuda y la verdad, no se si les habrá gustado tanto a ellos como a mi.

Yo- ¿Te ha gustado?

Ella- Me ha encantado, al final va a resultar que soy una calientapollas.

Yo- A eso no le llamaría ser una calientapollas -le dije para quitarle importancia. Pero mi mujer se lo debió de tomar como un reto pues se levantó y se fue directa hacia donde estaban los dos chicos.

Ella- Hola majos, ¿podéis darme un cigarro?.

Con los ojos como platos, ambos sacaron un cigarro y se lo ofrecieron. Ella se agacho a coger uno, en cuclillas con las piernas abiertas. Los dos se quedaron mirando su coño expuesto a escasamente un metro.

Ella- ¿Tenéis fuego?

La ofrecieron fuego, ella aspiro y de manera sensual echó el humo hacia ellos.

Ella- Gracias, sois muy amables.

Se levantó y volvió a mi lado. Estaba orgullosa de ella misma, es como si se hubiera liberado.

Ella- ¿Y ahora?

Yo- Vas ganando puntos...

Ella- Ah ¿si?, estoy muy caliente, démonos un baño pero tú también y en pelotas, me lo debes...

No podía decir que no, era lo pactado. Me quite la ropa y cogidos de la mano nos metimos al agua. Estuvimos nadando, dándonos el lote y metiéndonos mano bajo del agua. Después de un rato jugando, salimos, nos vestimos y despidiéndonos de nuestros vecinitos, que nos nos quitaban ojo, nos encaminamos de vuelta a la casa rural.

Mi mujer antes de irnos se volvió y les lanzo un beso a lo que ellos respondieron con silbidos de aprobación.

Continuará... si así lo desean.

Se agradecen comentarios.

— pisalapiz

21 de julio de 2014

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pisalapiz

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • andresambu
    andresambu · 21 de jul de 2014

    Tu relato esta super espero sigas contando esta muy bien contado y lo transporta a uno a ese lugar .chao besos

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