Princesa es una chica de no más de 23 años. Princesa no es su nombre, obviamente, pero es MI princesa. Nos conocimos hace unos 30 meses y llevamos dos años como novios. Tiempo suficiente para plantear una relación seria y firme. Como muestra de la confianza que nos profesamos, compartí con ella algunas de mis aventuras, incluidas las que ustedes habrán podido conocer de mis relatos anteriores.
Ella no tenía muchas aventuras que contarme, dada su juventud y por supuesto, porque no había salido mucho del guion normal de muchas jóvenes de su edad. Aunque tampoco era inocente del todo. Y la verdad sea dicha, con ese cuerpo, tampoco me lo habría creído si llega a decírmelo. Y es que es el tipo de mujer que todos los hombres desean con solo verla. Su piel de color blanca es bastante suave al tacto, incluso a la vista y siempre me encanta estar con ella tumbado en la cama, pasando mis dedos suavemente por su espalda, dibujando imaginarias líneas, tratando de causarle ese agradable cosquilleo. Cuando tengo su espalda suficientemente dibujada, bajo a sus piernas, gruesas, largas, que tanto deseo me provocaban cuando la conocí y aun lo hacen.
De las piernas generalmente me dirijo a sus senos, que sin ser grandes, resultan poco menos que espectaculares. Medianos, firmes, rosados, quizás sean el mejor par de tetas que he conocido en una mujer. Pero sin duda, su trasero se llevaría el premio mayor, si de una competencia de atributos se tratase. Grande, sin ser exagerado, perfectamente redondeado y firme, hace que tenerla a cuatro patas en una cama sea un espectáculo capaz de volver loco a cualquier hombre.
Princesa es, en cierto modo, protagonista pasiva de este relato. El verdadero motor, como siempre sucede en mi caso, es el deseo de explorar los limites. De llevar el goce que nos produce el sexo a nuevas líneas, nuevos guiones que nos produzcan más y más emoción. Los lectores de mis anteriores relatos lo entenderán. Pero seguramente me equivoco: Estoy seguro que los nuevos lectores también tienen dentro de si la semilla de esa ansia, ese "Espíritu de la perversidad", si se me permite parafrasear a Poe.
De eso nada menos, charlábamos Frank y yo en un bar de la ciudad Cali al que cada cierto tiempo acudíamos. Frank era un viejo amigo de muchas aventuras y mucho licor. Alguien de plena confianza con quien se hablaba sin tapujos. Somos también compañeros de oficina y ese viernes decidimos relajarnos un poco antes de ir a nuestras respectivas casas.
- Lo que verdaderamente me gustaría, es que las mujeres compartieran la forma de pensar de uno - Es finalmente, la idea que Frank logra concretar.
- Explícate - Le sugiero solo por darle cuerda, realmente ya se lo que está pensando
- Pues eso mismo, que nuestras novias no se complicaran tanto y aceptaran hacer todas esas cosas de las que hablamos.
- ¿Pues al menos ya lo has charlado con tu mujer?
- Pues por los laditos, pero siempre que insinuo alguna cosa me hace mala cara y me pega el codazo.
- Pues vale, que ya te he dicho que el truco consiste en ser honestos desde el principio. Si dejas ver esa faceta tuya cuando ya llevan tiempo de relación, es más difícil que ella lo acepte.
- Sí, claro, pero lo que no se ponen a pensar las novias es que al final lo que provocan es que uno se consiga a otra que le cumpla sus fantasías.
- Si, pero ahí si no sé qué decirte. Princesa y yo realmente tenemos una comunicación muy honesta. Y no hemos tenido problemas por comentarnos e incluso cumplir algunas fantasías.
- Vos sos muy de buenas, una novia así de buena y complaciente...... definitivamente todo bobo es de buenas!!!
Pausa para risas y atender a las cervezas. Mientras escribo esto, y sabiendo lo que pasaría después, me pregunto que estaba pensando Frank en ese momento, mientras tomaba su trago. Quizás el muy desgraciado ya estaba pensando en mi novia. Nunca me dijo nada pero yo no era tan ingenuo para no saber que le tenía ganas a mi princesa. Sin embargo su comportamiento fue correcto en todo momento, así que tampoco tenía ninguna queja al respecto.
Al día siguiente, sábado, habíamos planeado una salida de parejas. El mismo bar, nuestro favorito, pero en esta ocasión, conversación moderada, pues nuestras novias presentes constituían un freno para la lengua. Al menos eso esperaba yo, hasta que vi llegar a Frank solo. Mi princesa y yo hace media hora estábamos esperando mientras probábamos algunos cocteles.
- Buenas noches chicos, como están? - Saluda Frank con la voz un poco apagada
- Hola. - El saludo simple de princesa
- Que mas bacan?. Donde dejaste a Estela?. - Pregunto tratando de darle un tono relajado al tema, pues ya me di cuenta que hay problemas.
- No nada, estaba un poco indispuesta y al final decidió quedarse a dormir temprano.
- ¿Y que tiene Estelita? - Pregunta princesa, con tono de preocupación. Formulas sociales, ya saben cómo es eso.......
- Nada, nada, un dolor de cabeza, nada grave. Igual se tomó una milagrosa y se acostó a dormir.
Por "milagrosa" entiéndase acetaminofen o ibuprofeno, según sea el caso.
- Por eso es que tienes esa cara de aburrido!!! - Afirmo yo - Es que este hombre no respira sino es para esa mujer!!! - Añadí dirigiéndome a princesa.
Ambos ríen y Frank se sienta. Vienen las preguntas de rigor sobre la familia, el trabajo, la salud. Dejo casi siempre este protocolo a cargo de princesa, qué es la que recuerda los detalles familiares, cual tía era la que iban a operar y cual prima se fue de vacaciones a no sé qué lugar del mundo. Ellos charlan y limito mis aportes a uno que otro comentario y a reír cuando algo gracioso se dice. Se piden nuevos cocteles y, como es costumbre, le exijo a Frank que "tiene que alcanzarnos" así que durante una hora, bebe a mayor ritmo que nosotros. Luego de pasada la hora, empieza a sonar música salsa, desplazando la balada que ya resultaba algo sosa.
- Y que, este hombre suyo ya la saco a bailar? - Suelta Frank de un momento a otro, ya algo alegre con los traguitos que se ha tomado.
- Nada, vos sabes que a ese no le gusta - Contesta princesa
- Pues señorita, bien pueda aproveche a Frank que ese no le hace mala cara.- Digo yo.
- Si no te molesta...... - Tantea Frank
- Nada, hágale
Pues de un impulso Frank se pone de pie, la toma de la mano y se van a disfrutar de la pista mientras yo me quedo aliviado de verme liberado de ese deber.
Mientras los miro dar vueltas en la pista y hacer una que otra piruetica, reflexiono sobre lo que muchos hombres sufren respecto a ver a su pareja cercana a otro hombre. Esa inquietud que para muchos llega a ser un sentimiento agobiante, para mi constituye un cosquilleo agradable en el estómago. En el transcurso de la siguiente hora, Frank saca un par de veces más a princesa y creo notar, a medida que el licor y la noche avanzan, un mayor entendimiento en sus movimientos, una cercanía más íntima. No me molesta, por supuesto, más bien es una excusa para dejar volar un poco la imaginación. Terminan la pieza y princesa con una sonrisa,me señala la zona de baños y se dirige allá.
- Viejo, vos sos muy de buenas - Me dice Frank al tomar asiento
- Ya sé, pero no es mi culpa - Replico, sabiendo que Frank ya está tomado, pues se dirige a mi como "viejo"
A continuación me pasa el brazo por los hombros.
- Con esa viejota para vos solo, ahora te la llevas a dormir, te la comes, le haces de todo.
- Pues será que vos no haces cosas también.
- Pues sí, hombre, pero mira que desde que estoy con Estela, casi nada.
- ¿Y qué pasa con las otras?
- No, ahora no hay nada.
- Contame, ¿qué es lo más atrevido que has hecho con Estela?
- Viejo, la verdad....nada, todo lo normal, visita al motel cada 8 días. Venírmele en los senos....nada asi fuerte.
- Pues mira que yo con princesa tampoco es que hiciéramos cosas muy raras. Lo que si hemos hecho es hablar mucho, abiertamente pero con lo ocupados que mantenemos.
- Si, ese es el problema. Pero al menos ustedes hablan de esas cosas y en cualquier momento pueden sacar el tiempo para hacer alguna locura.
- Si bueno y lo que pasa también es que ya habiendo uno hecho tantas cosas....ya se está uno más calmado. Va siendo hora de tomar seriedad, no?
- Para nada. Falta mucho por hacer. Y más vos con esa mujersota, si estuviera en tu posición, aprovecharía al máximo para hacer de todo.
- jajajajaj vos crees?
- Claro viejo, si esa mujer esta buenísima! Por mi fuera, me iba con ustedes ahora para ver cómo es que esa mujer lo mueve en la cama!
Vale aclarar que Frank y yo teníamos el nivel de confianza suficiente para, en combinación con los tragos, permitir ese comentario. Princesa va llegando en ese momento.
- Princesita, fíjate que tienes un admirador!!! - Le suelto a mi princesa mientras miro de reojo a Frank para disfrutar su reacción.
Y claro, el pobre Frank se pone colorado, pero debo reconocerle que se repuso rápidamente y sonrió con confianza mientras se llevaba un trago a la boca y lo bebía despacio,seguramente para ganar tiempo.
- Y eso? - Pregunta ella intrigada
- Nada, Frank que se pregunta cómo lo mueves en la cama.
- ¿Verdad Frank??? - Le pregunta ella abriendo los ojos y levantando las cejas, en un gesto gracioso de regaño.
- Uy princesa, es que le decía a tu novio que estas muy linda.
- Que estas buena, era que decía el Frank - Apunté yo, tirando leña al fuego....me encanta. A esta altura yo también tenía ya los tragos en la cabeza. Veo a princesa y sé que ella está un poco peor. Ese deliciosa efecto del licor cuando ya estas mareado pero sin ningún malestar, solo la agradable sensación de flotar. El momento cuando más disfrutamos dejarnos ir. Así que no sabía que dirección tomaría el viento pero decidí dejarme ir.
Frank, controlando la vergüenza, habla de nuevo.
- Es que yo pagaría lo que fuera por estar con una mujer así.
- ¿Y cuanto pagarías por una hora conmigo?.
- mmmm digamos 150 mil.
- No jodas Frank, que mi princesa vale más que eso. - Al tiempo que digo esto, la atraigo hacia mí, de modo que cae sentada en mis piernas y me doy cuenta que la falda se le ha subido un poco, lo cual sin duda Frank notará, ya que esas piernas son imposibles de ignorar. Pero en medio de mi mareo, no me preocupo por el tema.
- Te doy 200 mil YA! - Dice Frank vehementemente mientras saca esa cantidad de su billetera y la pone sobre la mesa de un golpe, como haciendo una apuesta.
Lo miro con curiosidad, escrutando su rostro ante el rumbo que ha tomado el tema. Veo una sonrisa en su rostro, pero no es la sonrisa del que hace una broma. Es más una sonrisa de satisfacción ante una idea. No dejo de notar que Frank ha dicho "TE DOY". Ya no se trata de una frase vaga, futura, impersonal. Lo que comenzó con un "Lo que yo pagaría", ahora se había convertido en un "YO PAGO".
- Amor, te acostarías con Frank por 200 mil? - He lanzado la pelota a princesa, sintiendo el cosquilleo que la situación me proporciona. No puedo evitar una sonrisa al pensar el aprieto en el que la estoy poniendo y me pregunto si lo despachara con una frase despectiva, si lo pondrá en su lugar con una frase enojada o elegirá esquivar el tema con diplomacia para no hacerlo sentir mal. Por lo pronto no ha parado de reír desde que comenzó la conversación.
- Pues 200 creo que es aceptable por un rato, no amor? - Me pregunta a mí, sorprendiéndome pues no calculaba una respuesta así.
En este momento del relato, pido al lector masculino que se ponga en mi posición. Este es el momento límite, mi horizonte de sucesos. La línea desde la cual, de mi depende conducir la conversación por el camino de una simple broma, o darle alas a una locura que terminara con mi novia en la cama con mi amigo. El dinero poco importa. Es decir, no importa en su valor monetario, importa en lo que representa, simbolizando el sentimiento de amor que nos une a princesa y a mí. Sin ese sentimiento, el precio podría ser 10 mil. o ser ninguno. Pero en este juego, tazamos ese amor en 200 mil pesos. Un precio simbólico, pues no la cambiaria ni por todo el oro del mundo.
Han pasado dos segundos y no he respondido a la pregunta de princesa. Debo responder de inmediato si no deseo que piensen que me he dejado afectar. Dos segundos durante los cuales mi pene se ha endurecido en mi pantalón. En el momento de mayor erección, princesa siente mi pene en sus piernas y entonces veo que dirige su mirada a mi pantalón y luego me mira a los ojos, con los suyos abiertos, en una expresión de sorpresa y a la ves de excitación. Entonces lo supe todo. Ella seguía la conversación a modo de broma. Pero ella sabía del nivel de amistad que Frank y yo teníamos y, al ver mi erección entendió por fin que el tema iba en serio. Su mirada iba acompañada de un gesto típico de princesa cuando se excita: Se mordía la comisura izquierda de los labios. Luego miró a Frank y pude notar como hicieron contacto visual. Ya todo estaba dicho.
- Con la condición de que no se quedaran a solas, viejo Frank, yo los acompaño .
- Listo! - Me dice Frank. Ya ninguno de los dos sonríe. - Mesera! - llama, haciendo un gesto con la mano. Por esta ocasión, no intervengo en el pago de la cuenta. Si se va a tirar a mi novia, que se haga cargo de esas pequeñeces.
La mesera llega y Frank le pide la cuenta. Entretanto, princesa se recuesta en mi oído, y con vos temblorosa me dice:
- Amor, estas seguro?
- Ya sabes como soy. Si vamos a hacerlo, hagámoslo.
- Amor, no quiero que tengamos problemas luego.
- Ya sabes que eso no va a pasar. Nenita. Dime si realmente quieres hacerlo y lo hacemos. Dime algo: Frank te gusta?
- No amor, para nada. Es más como.....lo interesante de la situación. Y además no me atrevería si fuéramos solos. Pero tu estarás conmigo todo el tiempo, verdad?
En ese momento, Frank me hace una señal. Es hora de irnos. Princesa se pone de pie y yo la sigo, tomándola de la mano. Tengo el cuidado, eso sí, de tomar los 200 mil pesos de la mesa. Frank Sale adelante, detiene un taxi y hace el intento de subirse adelante, pero le hago un gesto deteniéndolo.
- Déjame adelante, ustedes vayan atrás.
Princesa me mira de nuevo con los ojos muy abiertos. Yo le sonrió y le guiño el ojo. Ella me entiende y sonríe. Se sube al taxi y la sigue Frank.
En el trayecto, voy atento al retrovisor. Princesa le dice algo al oído a Frank y ambos ríen. Luego veo como ella toma la mano de él y la coloca sobre sus piernas. Frank tímidamente se queda quieto al principio, pero luego va acariciando suavemente y con disimulo. Siguen hablándose al oído y cada cierto tiempo princesa me mira por el retrovisor, como pidiendo mi aprobación. Yo le sonrío, animándola. Estoy empezando a divertirme bastante con todo esto.
Al bajar en el motel, puedo ver la cara de excitación de Frank. Princesa tiene las mejillas rosadas, lo que me hace pensar que han venido manoseándose más de lo que me pude dar cuenta por el retrovisor.
- Bueno, y ahora que sigue.- Comenta Frank un poco cortado, cuando ya estamos en la habitación.
- Hagan de cuenta que yo no existo.
- Ven acá !!!.- Princesa lo toma de la mano y lo lleva al cuarto de baño. Yo me acomodo en un sofá desde donde se puede ver el interior del baño. Princesa comienza a desvestirse. Frank no se hace esperar y se meten juntos a la ducha. Yo me pongo a revisar facebook y correo en el celular. Cuando levanto la vista, me quedo gratamente sorprendido: Princesa le está haciendo una mamada a Frank. Inmediatamente me regresa la erección y mi respiración se acelera. Ver a mi princesa haciéndole eso a otro hombre es una de las emociones más fuertes que he sentido. Y además, imagino que Frank la debe estar pasando de maravilla con la increíble lengua de princesa. La veo mover la cabeza rápidamente mientras él se sostiene de las paredes de la ducha. Prosigo concentrado en mi celular, pues no quiero que se preocupen de que yo los esté viendo.
Después de un par de minutos, oigo el agua dejar de correr. Sé que van a salir así que decido no levantar la cabeza para que se sigan sintiendo cómodos. Aparentemente no hay necesidad de tal gesto, pues me doy cuenta de que salen ambos desnudos, lo cual significa que están totalmente relajados en mi presencia. Es ahora Frank quien lleva de la mano a princesa y veo que la atrae hacia la cama y la empuja suavemente. Ella cae sin mirarme e inmediatamente veo como Frank la toma por los tobillos, uno en cada mano para abrirle las piernas. Mientras lo hace, Levanta la vista y mira hacia el sofá. La bombilla que hay sobre mi cabeza permanece apagada, pues no me preocupé de prenderla cuando tomé asiento, pero aun así noto que el maldito de Frank me está mirando. Según me confesaría después, lo que más le emocionaba de todo esto, era saber que iba a penetrar a mi novia frente a mis ojos.
Así que me mira mientras le separa bien las piernas a princesa y luego veo que lleva su mano a la vagina de mi amada. La penetra suavemente con dos dedos. Princesa se estremece y cruza los brazos sobre sus senos, como abrazándose a si misma. Tiene los ojos cerrados. Frank ya le soltó las piernas, pero mi novia las mantiene totalmente abiertas, lo que me indica que esta bastante caliente. Con la otra mano, Frank alcanza el preservativo que esta sobre el nochero y se lo va colocando. A medida que siente los dedos entrar y salir de su vagina, mi nene comienza a mover la cadera en un ritmo sinuoso, lento al principio y que se va acelerando. Después de un rato escucho sus suspiros más fuertes y puedo ver que sus senos suben y bajan más rápido al compás de su respiración que se acelera. Cuando los movimientos de su cadera se vuelven bruscos, siento de nuevo la mirada de Frank dirigiéndose hacia el sofá y, sin advertencias, penetra de un golpe a mi princesa, quien con sus ojos cerrados, no se dio cuenta de lo que iba a pasar.
-arrrrgggg. - La escucho gemir.
Frank arremete con fuerza, moviendo la cama y haciendo que princesa arañe la sabana. Yo he sacado mi pene y comienzo a acariciarlo, sintiendo que no soporto más la excitación. Trato de que no me noten, lo cual no parece muy difícil, pues están bastante concentrados en su propia actividad. Los senos de princesa se mueven al ritmo de las arremetidas de Frank el cual acelera cada vez más la marcha.
Ya llevan más de diez minutos en esta faena y Frank hace una pausa, tiene su pene muy adentro de mi nena. Se queda muy quieto unos segundos, conteniendo el orgasmo, según creo. Entonces sale lentamente y se acuesta en la cama boca arriba. Mi princesa hermosa procede entonces a treparse sobre su miembro y comienza a moverse. Ahora es Frank quien gime y no lo culpo. Cuando mi mujer se hace arriba y comienza a mover la cadera de esa forma fantástica, es como ir al cielo. Desde el sofá puedo ver como se mueve ese culo impresionante de mi bebe, mientras le proporciona a Frank la experiencia sexual de su vida. Al inicio mueve la cadera de forma suave, por momentos hacia adelante y hacia atrás y por momentos en círculos. Frank se agarra de sus senos mientras soporta esa tortura. Al cabo de un rato, en el que los gemidos de ambos han ido aumentando, princesa comienza a subir y bajar sobre el miembro de Frank, levantándose rápido y dejándose caer de golpe, penetrándose de este modo a si misma con violencia, como nos gusta hacer cuando estamos calientes. Sigue brincando sobre Frank y puedo ver el pene de mi amigo totalmente endurecido cuando ella sube y luego lo veo desaparecer entre la vagina de mi novia cuando se deja caer. Comienzo a masturbarme con fuerza, excitado por esta imagen y por los gemidos de ambos. Estoy tan concentrado que, cuando princesa se deja caer una vez más y Frank la detiene tomándola por los brazos, me sobresalto un poco. Mentalmente iba al mismo ritmo de ellos y me ha sorprendido este gesto, pero no es más que una pausa que Frank impone para controlarse. Se ha quedado muy quieto, con los ojos cerrados y apretando los dientes. Yo me rio para mis adentros: Princesa ha estado a punto de hacerlo correr dos veces. Imagino lo que el pobre administrador de empresas está sufriendo para no correrse rápidamente con semejante ejemplar del sexo femenino encima. Mi hermosa se queda quieta, sabiendo que un mínimo movimiento suyo podría arruinarnos la diversión a los tres. Princesa me mira con la cara roja de excitación y una leve sonrisa pícara en sus labios.
Frank finalmente exhala y se relaja. Ha conseguido contenerlo. Veo que el la empuja suavemente a un lado, indicándole de este modo que se baje. Yo supongo que ha decidido tomar un descanso, así que disimuladamente regreso mi miembro al pantalón, cosa que se me complica un poco por la tremenda erección que sufro. Cuando se pone de pie, me doy cuenta que me he equivocado: No se dispone a tomar un descanso. Le tiende la mano a princesa, quien me mira un poco extrañada y yo la animo con un gesto de la cabeza. Así que lo toma de la mano y se levanta, siguiéndolo. Bastante me sorprendo al darme cuenta de que se dirigen hacia mí. Pienso con velocidad, tratando de adivinar cuales son las intenciones de mi amigo y rápidamente descarto cualquier opción. En la dirección que están caminando, solo se encuentra mi sofá. Entonces que me hago a un lado, dejando campo. Cuando llegan frente a mí, Frank pone a princesa delante de él y empujándole un poco por la espalda, la hace inclinarse hacia adelante, con las manos apoyadas en los cojines que están al lado mío y con el culo parado y la vagina totalmente expuesta. Puedo ver nuevamente como ese pene duro desaparece al interior de mi novia. Ambos tienen los ojos cerrados y mi amigo empuja con fuerza, mientras ella apoya una mano en el espaldar tratando de soportar el empuje de Frank. Supongo que no abre los ojos por vergüenza de confrontar mi mirada tan de cerca. Yo sigo sufriendo con mi pene duro en medio del pantalón hasta que, después de un rato, viendo que no abren los ojos para nada, extraigo de nuevo mi pene y comienzo a masturbarme, haciendo pausas en el movimiento ascendente-descendente de mi mano cada pocos segundos, para apretarme con fuerza, sintiendo su dureza y proseguir masturbándome luego.
Los gemidos comienzan a oírse mas fuerte de parte de ambos. Puedo sentir un poco en mi brazo la respiración de princesa, bastante agitada, resoplando en cada penetración. Admiro la hermosa cara de mi nena bella, presa de la excitación, con los labios hinchados, las mejillas sonrosadas y una gota de sudor en la frente, fruto de la intensa actividad física a la que ha estado sometida hace más de cuarenta minutos. A veces, por unos segundos, Frank baja el ritmo para penetrar de un golpe y quedarse quieto, agarrándose a sus caderas para penetrarla profundo, quedarse adentro un rato y entonces realizar otra rápida embestida, saliendo y entrando de golpe, nueva pausa dentro y la siguiente embestida. En cada una de esas bruscas penetraciones, princesa grita y aplasta su rostro contra el espaldar del sofá.
-aaaaaa........aaaaaaaaa........aaaaaaaa . Grita princesa en la primera, segunda y tercera de esas penetraciones espasmódicas. En esta última noto que Frank inhala profundo y sostiene el aire.
Sus dedos se entierran en las redondas nalgas de princesa, sujetándola con fuerza y manteniéndola inmóvil. Cuando finalmente exhala, abre los ojos y se da cuenta que yo estoy al lado masturbándome.
Puedo ver el brillo en sus ojos. En ese momento, toma a princesa por la parte de atrás de su cabeza y la conduce hacia mi pene. Princesa abre los ojos y, al darse cuenta lo que se espera de ella, se lanza con avidez sobre mi miembro, envolviéndolo con la boca. A mí se me escapa un sonido de satisfacción al sentir su lengua recorriendo mi pene y notar el esfuerzo que hace para abrirla lo suficiente para tragárselo todo. Con poca delicadeza, tomo a princesa por los cabellos, acompañando su movimiento de subida y bajada. Frank comienza nuevamente a moverse rápido, entrando y saliendo de mi novia. En cada penetración, siento como empuja a princesa contra mi pene, causando que este se interne en lo profundo de su garganta, y me recorran unos maravillosos estremecimientos.
Desde donde estoy no veo el pene de Frank, pero veo el culo bien formado de princesa apretujado por las manos de mi amigo, que no se suelta un segundo de ese maravilloso cuerpo. Ahora los gemidos de princesa suenan apagados, pues mi pene le llena toda la boca. Ocasionalmente lo saca para tomar rápidamente aire y vuelve a tragárselo apresuradamente, presa de la excitación que nos embarga a los tres. Frank empuja, una y otra vez, causando uno tras otro de los gemidos de ella. Poco a poco empezamos a acompasar el ritmo. Ahora no solo es el empuje de Frank, princesa comienza a moverse en sintonía, empujando su culo contra Frank cuando el retrocede y dejándose caer con fuerza sobre mi pene cuando el penetra. Las caderas de Frank golpean con un excitante sonido las nalgas de princesa y en cada chupada que da a mi miembro se escucha ese sonido húmedo. La habitación se llena de esos ruidos, la respiración agitada de los tres, los gemidos ahogados de mi princesa, el golpe contra sus nalgas y el choque húmedo causado por la saliva de ella en mi pene, que empieza a resbalar humedeciéndolo hasta la base. Llega el momento en que, si proponérnoslo, nuestros movimientos se coordinan, de modo que Frank penetra su vagina, al tiempo que yo me entierro en su boca, ambos de manera violenta y princesa se agarra como puede del sofá, arreglándoselas para gritar aun con mi verga entre sus labios.
-arrrrgg.......arrrggg....arrrrggggg. Los gritos de princesa se deben escuchar en todas las habitaciones cercanas. De pronto levanta la cabeza, agarra mi pene durísimo con sus manos y comienza a masturbarme a una velocidad enloquecida mientras comienza a gritar:
- Me voy a venir........Me voy a venir....mi amor, me voy a venir....!!!!
Frank acelera el ritmo desesperadamente, seguro enloquecido por los gritos de mi amada y a continuación da un último empujón para enterrarse en lo profundo de ella.
- arrrgggggggg . Es el sonido que emite Frank mientras se corre. Tres espasmos largos antes de extraer su pene, sosteniendo el preservativo para evitar que se salga. En ese momento me doy cuenta que princesa se ha llevado la mano a la vagina y se masturba desesperadamente. Frank la ha dejado a punto del orgasmo y ella trata de conseguirlo antes de que se le escape. De modo que me pongo de pie, con mi pene duro y a punto de estallar por el masaje despiadado al que lo tenía sometido princesa y separando sus grandes nalgas se lo entierro hasta la base, como sé que le gusta que lo haga. Lo dejo adentro y ella comienza a mover desesperada su culo arriba y abajo, mientras se masturba y con mi pene tocando el fondo de su vagina, su pared más profunda. Arquea la espalda para conseguir ese movimiento que logra frotar mi miembro contra su pared vaginal, sin salir jamás y sigue masturbándose desesperadamente hasta que un grito liberador acompaña los espasmos que le recorren todo el cuerpo.
Ella queda totalmente tendida en el sofá. Brillante de sudor, relajada. Frank está en el baño, aseándose. Con mi miembro aun dentro de ella, me inclino suavemente sobre su espalda para besarle los hombros y acariciar su cabello. Sé que ha sido una experiencia extrema y quiero que sepa que la quiero, sin importar que tenga la vagina hinchada de recibir el pene de otro hombre.
Aquí podría concluir esta historia. O podría suceder (casi con seguridad) que alguien me pregunte: "cómo es posible que digas que la quieres, si dejas que se acueste con otro hombre?"
La respuesta no es sencilla. Es decir, en realidad es sencilla, lo difícil es aceptarla.
Cuando tenemos una pareja, sentimos la obligación de comprometernos con esa persona. Y comprometernos implica modificar nuestra rutina y renunciar, según nos exige la sociedad, a ciertas cosas que llevamos dentro, que son nuestras. Supuestamente somos fieles. Supuestamente confiamos en nuestra pareja. Supuestamente somos honestos.
Pero la verdad es otra. Al inicio de las relaciones renunciamos a cosas y sacrificamos nuestras libertades e impulsos, pero después de un tiempo necesitaremos todo eso de nuevo. Todo a lo que renunciamos, luego nos hará falta. Hace parte de los hombres desear a las mujeres. Y hace parte de las mujeres, fijarse en ciertos hombres. Eso no cambia al conseguir pareja.
Es mi opinión, que cuando tomamos una pareja, no significa que debamos tomar su individualidad, ni quitarle sus impulsos. Si amamos a alguien, la amamos con toda su humanidad, incluidos sus impulsos y necesidades. El sexo hace parte de ellos. Y cuando se tiene la honestidad suficiente para amar y respetar al ser querido incluyendo su plena sexualidad, compartir estas cosas se convierte en una aventura irremplazable. Hablar de sexo, cumplirse las mutuas fantasías, darse las libertades para satisfacer los impulsos, puede unir a una pareja más que la hipocresía y desconfianza permanente de las parejas comunes.
Para cerrar, debo contar que esta experiencia con Frank se repitió un par de veces a lo largo del año. Pareció quedar establecida una cuota por princesa de entre 100 y 200 mil pesos, que eran ampliamente disfrutados por mi amigo, pues creo haber dicho que princesa tenía un cuerpo maravilloso y era bastante hábil en la cama. Por supuesto que hubiéramos podido hacerlo sin mediar el dinero, pero mi hermosa me reconoció, después de esta primera experiencia, que el hecho de ser tratada como una puta, era lo que más la había calentado. Ver cambiar el dinero de manos....ver que Frank me entregaba esa suma, era lo que la ponía cachonda. Y al día siguiente con un dinero adicional que yo le daba, podía comprarse algunas cosas de esas que matan a las mujeres. Ropa, calzado....ya saben. Y fue curioso para mí saberlo, porque bien tenía aprendido que a ella no le gustaba que la tratara mal verbalmente en la cama....es decir, que la llamara puta o cosas semejantes. Prefiere la delicadeza.
Frank siempre se mostró muy satisfecho. En las siguiente conversaciones, me dejo claro que mi novia era, según sus palabras "el mejor polvo que se había echado". Además de que penetrarla enfrente mío, constituía para él una experiencia emocionantísima. Alguna vez me comento que le gustaría que princesa se acostara con él y su novia, quien no tenía experiencia en este tipo de cosas y que estaría dispuesto a pagar mejor por ese "servicio". "Servicio" fue una palabra que surgió en nuestras conversaciones y que se volvió parte de todo este juego.
Al año siguiente, Frank fue trasladado a la oficina central, en Bogota. Por lo cual tuvimos que dejar nuestro juego. Aunque solo lo hicimos 3 veces, meses de por medio, la verdad es algo que habíamos disfrutado princesa y yo y lamentamos que terminara. Aun charlamos a veces por teléfono él y yo, pues realmente parte del acuerdo que teníamos implicaba que él no se comunicaría con princesa, todo lo arreglaba conmigo.
Hace ya unos meses que mi amigo se fue y princesa y yo aún recordamos estas cosas mientras tenemos sexo. Es una lástima que no tuviéramos otra persona de confianza que quisiera repetir con nosotros esta locura ocasionalmente. Pero por fortuna, si de aventuras se trata, tenemos una larga lista para entretenernos.
Estaré encantado de leer y contestar los comentarios que dejen aquí o en mi correo: 📧
Si deseas conocer alguno de mis otros relatos, aqui estan los enlaces:
- 1.Perversiones I :
2.Hacerle sexo oral a una mujer:
3.Delirium:








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar