Mi Piel Y Sus Memorias
Relato de comunidad Hetero: Primera vezschedule 5 min de lectura calendar_today Noviembre de 2014

Mi Piel Y Sus Memorias

Hace ya un buen tiempo sucedió la primera de las experiencias más deliciosas de mi vida...Recuerdo aquella tarde que llegaba del colegio, casi asfixiándome de calor; entré a la portería y por casualidad, estaba ahí el chico con el que salía. Parecía estar esperando a alguien, y no falló mi....

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Hace ya un buen tiempo sucedió la primera de las experiencias más deliciosas de mi vida...

Recuerdo aquella tarde que llegaba del colegio, casi asfixiándome de calor; entré a la portería y por casualidad, estaba ahí el chico con el que salía. Parecía estar esperando a alguien, y no falló mi impresión era por mi quien esperaba.

Conversamos animadamente mientras llegábamos al edificio, cuando ya me disponía a subir a mi torre soltó aquella pregunta, en principio inocente, ¿hacemos almuerzo en mi apartamento? Ya que no era la primera vez que cocinábamos juntos, acepté gustosa (él cocinaba delicioso por cierto).

Subimos al ascensor, no sé por qué le notaba extraño, como con una cierta ansiedad, más no le di mucha importancia.

Llegamos al apartamento descargué mi morral en la sala y como tenía mucho calor decidí quitarme la falda del uniforme, y quedarme con la camisa y shorts que solía usar debajo de este, cuando él me vio dio un pequeño salto pero hizo como si nada.

Decidimos preparar pasta y sucedió que, muy hábilmente mientras yo lavaba los tomates, con sus mañas de gato pasó rozando mi cuello con sus labios mientras sacaba la pasta de la alacena, sentí como todo mi abdomen se estremecía y sé que él se dio cuenta, porque de ahí en adelante la cocina fue cómplice de su sensualidad para conquistarme y de hacer que poco a poco fuera perdiendo mis miedos.

Almorzamos manteniendo ese ambiente de la cocina, esa habilidad tan suya para seducir, me sentía envuelta en sus palabras, transportada por sus caricias y perdida en lo que podía descubrir en su mirada.

Con esa galantería que poseía me llevó hasta su cuarto, yo ya sentía ese vacío en la panza que me indicaba a la vez miedo a lo desconocido y la ansiedad de envolverme con él, en esa pasión que abrasaba cada parte de mi piel. Aún puedo recordar como besó mi cabello y como soltó la cola que llevaba, besó mis ojos, mis labios fuertemente, luego mi cuello y pude sentir el olor de su piel que tanto me gustaba. Me encantó que supiera lo que hacía y lo que quería, que no tuviera prisa en alcanzarlo y que recorriera cada centímetro con sus besos y su aliento. Pude ver en sus ojos satisfacción por estar alcanzando algo largamente anhelado y ver como esta virgen con su piel y gemidos le mostraba cuanto deliraba con sus tácticas y caricias.

Recuerdo como desabrochó la camisa del colegio y extasiado vio mi sostén de muñequitos, le encantó. Besó mis senos con locura, los libró de su cárcel, primero besos, luego suaves mordiscos, logró despegarme del suelo, sentía como mi respiración agitada daba ritmo a sus caricias y alimentaba el miedo y la ansiedad. Arranqué su camisa y descubrí su pecho fuerte lo que me encendió más.

De un momento a otro sentí como iba bajando su mano y le detuvo mi miedo…me miró para tranquilizarme y volvió a besarme mientras sonreía, esa sonrisa fue lo que necesité y le dí vía libre. Sentí como el desnudaba mi cuerpo, sin afán pero constante besó mi estomago luchando contra mis reflejos; llegó al sur, sentí algo de pena y pero frenó mi impulso de cubrirme con un beso, aun puedo recordar aquella sensación tan agradable, todavía se me eriza la piel pensando en la humedad de sus labios.

Terminó de desvestirse y dejando a mi deleite su cuerpo atlético, su espalda ancha y esa piel morena que ya no tenía un solo espacio sin ser besado, recuerdo que le mordí un hombro con todo el delirio que cupo en mí, lo que le encendió tanto que pude sentir como palpitaba la ansiedad en su cuerpo.

Me sentí tan halagada, atendida, segura, que ya no pude más y le susurre al oído, con algo de miedo, que podía entrar; pero él paciente, me preparó besando mi vértice haciendo que la humedad y mi deseo por él aumentaran. Recuerdo me torturó un poco más, lo que fue delicioso.

Cuando por fin ya no aguanto más, sentí como posó su pene sobre la entrada de mi vagina, vaya tortura, vaya ansiedad.

Entró con tanta suavidad para no lastimarme, mientras me besaba para ayudarme a ignorar el dolor tan fuerte; pasó por mis senos mordiéndolos poco a poco convirtiendo mi dolor en aquel placer inolvidable, entraba y salía con delicadeza y lento, vi como su cara mostraba lo mucho que estaba disfrutando.

Sentí como palpitaban nuestros corazones al mismo ritmo y como se agitaban nuestras respiraciones, cada vez sus caricias eran más decididas y fuertes, sus besos casi ahogaban mi garganta estaba dejando su huella imborrable…

Me dio vuelta y se recostó sobre mi espalda mientras volvía a entrar a mi vagina, recuerdo las contracciones, los espasmos de mi espalda con cada beso suyo, con cada mordisco. Aumentó el ritmo llevándonos a la locura, al delirio de sensaciones, a la desinhibición total… todavía recuerdo los gemidos.

Me encantó como entendió cada necesidad expresada por mi cuerpo, lo rítmico de sus empujes, como no dejó ni una sola sensación por explorar y como luego de este maravilloso baile sensual pudimos compartir el éxtasis, llegar al máximo placer, casi sentir que morimos en ese instante…sentirme tan suya y él tan mío, todavía habitando mis entrañas…

Su dulzura, los besos y caricias suaves con los que nos quedamos dormidos, conmovieron la fibra mas interna.

Solo queda agradecerle a la vida que le puso en mi camino y a la coincidencia que nos reunió y nos permitió compartir esta y las demás experiencias que llenaron de felicidad y sensualidad esa época de nuestras vidas…

PD: Espero poder compartirle este relato algún día si le vuelvo a ver y decirle: “quedó riquísima la pasta, como recuerdo esa sazón, nunca he probado algo igual…”

— diana-sofia-

27 de noviembre de 2014

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diana-sofia-

Escrito por

Soy mujer heterosexual

Comentarios

1 comentario

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  • diegotk18
    diegotk18 · 27 de nov de 2014

    Buen relato, para la proxima por favor aumentale de tamaño a la letra,,,muy pequeñas...me arden los ojos...

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