El Final De Nuestra Relación De Casados Y Los Nuevos Alcances De Amigos
Relato de comunidad Voyerismoschedule 8 min de lectura calendar_today Enero de 2015

El Final De Nuestra Relación De Casados Y Los Nuevos Alcances De Amigos

Esa noche la invité a salir, el plan incluía cenar y luego ir a tomar algo. Ella, Lucía, mi ex, durante mucho tiempo quiso rehacer nuestra relación pero no había nada que hacer, las cosas ya estaban decididas. Pero eso no quería decir que no hubiera una buena relación entre los dos, al fin y....

manchon48

Soy hombre heterosexual

menu_book Más relatos
18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Esa noche la invité a salir, el plan incluía cenar y luego ir a tomar algo. Ella, Lucía, mi ex, durante mucho tiempo quiso rehacer nuestra relación pero no había nada que hacer, las cosas ya estaban decididas. Pero eso no quería decir que no hubiera una buena relación entre los dos, al fin y al cabo, nuestra separación buscaba corregir errores y no castigar ni dañarnos mutuamente.

Para esa noche ella veía la oportunidad de marcar el inicio de un nuevo camino en nuestras vidas, así fuera como amigos, pero quería, deseaba algo nuevo, por eso puso especial cuidado en su arreglo personal, a sus 51 años sus piernas conservaban esa forma, firmeza y sensualidad que siempre tuvieron, vestía una falda corta, pegada, con media velada oscura, una blusa transparente que dejaba ver claramente su sostén de encaje e igualmente transparente, sus senos 32B lucían espléndidos, completaba su atuendo unas zapatillas altas, aretes, pulsera y un suave perfume a flor de piel.

Pasé a recogerla hacia las 8, tomamos un taxi y nos dirigimos a un muy buen restaurante donde iniciamos la noche tomando unos whiskies como aperitivo a la cena, esos tragos nos ayudaron a entrar en calor y a establecer esa química necesaria para que todo fluya naturalmente.

Durante la cena recordamos la despedida de soltero que mis compañeros de oficina organizaron y evento al que tuvieron la gran idea de invitarla. Fue en el apartamento de uno de ellos, esa noche tomamos mucho trago y como era de esperar me regalaron una hermosa modelo prepago envuelta en una enorme caja; claro, ellos se quedaron con Lucía, quien para esos momentos ya estaba pasada de tragos y no tuvo inconveniente en dejarse alzar y manosear ya que vestía una minifalda ajustada que le favorecía inmensamente.

Yo disfruté de la chica y luego algunos de mis compañeros también lo hicieron, a medida que avanzó esa noche, se fueron retirando uno a uno ya sea por exceso de tragos o por cansancio hasta que quedamos el dueño de casa, su novia y nosotros dos, en ese momento le pedí prestada una habitación y nos retiramos a calmar la lujuria que se había recargado durante toda la noche, al terminar ella me propuso buscar algo de tomar y no tuvo inconveniente en salir tan solo cubierta por su tanga y brasier a recorrer el apartamento.

Para ese momento ya la novia de mi amigo se había ido y quedamos los tres, nos encontramos en la sala, con mi amigo nos sentamos en el sofá y le pedimos a ella que nos sirviera bebidas, adicionalmente le pedí que nos desfilara mostrando su cuerpo escasamente cubierto. Ella lo tomó tranquilamente y siguió el juego, cuando nos llevó las bebidas le pedimos que se sentara en nuestras piernas para entregarnos el vaso y así lo hizo con cada uno. Luego se sentó en medio de nosotros, la abracé y empecé a besar, al lado de ella estaba mi amigo y yo sabía que se agradaban así que …. Empecé a acariciarla, desde sus hombros descendí a sus senos, le solté el brasier y ella rompió el beso que unía nuestras bocas para mirarme sorprendida, entonces miré a mi amigo y le pregunté:

-Como te parecen?

-El respondió: hermosas

-Quieres tocarlas?

-Claro, y de inmediato extendió sus manos y empezó a acariciar los senos de ella

Sin darle tiempo a decir palabra, tomé su cara y nuevamente la besé mientras mi amigo acariciaba sus senos y oh sorpresa, ella se recostó en el sofá, se relajó y abrió sus piernas invitándonos a explorarla ….

Al traer al presente todos estos recuerdos le pregunté si ahora disfrutaba el sexo con varios hombres al tiempo, me dijo que aquella vez había sido muy especial y única y que ahora le daba mucho miedo intentarlo pues no se sentía protegida. Debo decir que Lucía siempre fue una mujer muy sensual y sexual, sabía seducir y a la hora de la relación sabía disfrutar y lo manifestaba con movimientos de su cuerpo y con fuertes gritos de placer.

Con toda esta charla ya estábamos excitados, lo noté en su respiración y sus movimientos, decidí pedir la cuenta y salir rápidamente del restaurante, en la calle paramos un taxi, me acerqué al conductor y le dije adonde íbamos, le pasé un billete y le pregunté si le molestaría que durante el recorrido nos pusiéramos muy cariñosos en la silla de atrás, con mirada cómplice me dijo que no había problema, entonces subimos y tan pronto arrancó empecé a besarla, ella me respondía de forma apasionada, desabroché su blusa y quedó a la vista su sexy atuendo de esa noche, en ese momento nos detuvimos en un semáforo, con la luz de afuera se veían espectaculares sus piernas, ella las cruzó y yo empecé a acariciarlas desde la rodilla hasta debajo de su falda en la entrepierna, el taxista se había girado y nos miraba descaradamente, como la noté algo nerviosa, tomé su cara en mis manos y la volví a besar para que distrajera su atención de nuestro espectador, ella me respondió el beso, sentimos como el auto reiniciaba su marcha y ahora le solté el brasier, lo abrí y empecé a acariciar sus senos, noté como se endurecían sus pezones y como ella se estremecía, el auto se detuvo nuevamente y me separé de ella para mirarla bien, nuestro conductor también se giró a mirarla.

En ese momento ella trató de cubrir sus atributos, pero le tomé la mano y volví a descubrir sus senos para mi deleite y de nuestro improvisado espectador, con un suspiro ella echó su cabeza hacia atrás y se rindió ante el placer de sentirse bella, sensual y deseada.

El taxista me dijo en voz baja que conocía un lugar donde podía detenerse un rato para que pudiéramos disfrutar tranquilos y el mirar sin distracciones de tráfico, asentí y me acerqué a Lucía para abrazarla y besarla, aproveché su cuello que se encontraba expuesto y de allí fui hasta sus senos, me entretuve con sus pezones que estaban duros y sensibles, luego empecé a acariciar sus piernas, aún las tenía cruzadas en un último intento de proteger su intimidad, mientras tanto nuestro conductor nos llevó al lugar que conocía, estábamos bajo un potente chorro de luz en medio de una calle vacía y tranquila.

Cuando sentí que detuvo el auto y apagó el motor, envolví a Lucía con mis brazos alrededor de su cintura y suavemente la corrí hacia adelante al extremo del asiento, luego metí mi mano entre sus piernas y ella las descruzó, pero las dejó cerradas. Me di mañas para avanzar con mis caricias hacia su entrepierna, llegué al final de sus medias y al espacio de piel que queda antes de su ropa interior, pero no podía avanzar más, entonces me separo un poco de ella, la miro a los ojos y mientras tanto con mi mano hago presión para que abra el compás de sus piernas, ella me mira, luego mira al taxista que ávido no le quita un ojo de encima, vuelve a mirarme y lentamente pero con decisión va abriendo sus piernas, coloca un pié sobre el espaldar del asiento del copiloto y flexiona sus rodillas para aumentar el espacio entre ellas en una clara invitación a disponer de sus zonas íntimas. La tela del tanga que llevaba puesto se veía mojada y al pasar mis dedos suavemente sobre su sexo ella empujó su pelvis hacia arriba pidiendo más contacto.

Como ella estaba casi acostada sobre el asiento, sus piernas pasaban a la parte de adelante sobre el espaldar de la silla del copiloto que se encontraba abatido, su zona genital estaba a escasos centímetros de nuestro casual espectador y con un gesto lo invité a que tocara el sexo de Lucía sobre su panty, que se ofrecía deseoso con movimientos circulares, mientras tanto para que ella no se diera cuenta la besé y me dediqué a acariciar sus senos.

La suerte estaba echada, le susurré al oído preguntando si le gustaba lo que estaba sintiendo, su respuesta fue estirar sus brazos delante de su cuerpo, con una mano tomó la del taxista y con la otra corrió su tanga, ahora ella quería ser manoseada, dedeada, acariciada por el desconocido que se había unido al juego, ella me miraba, sus ojos brillaban de deseo, se veía algo de desesperación en su rostro. Tomó dos dedos del taxista y los introdujo en su sexo, luego me pidió que le ayudara a acercarse más y tomando la otra mano del extraño, buscó sus dedos y los guió a su ano. Una vez que sintió movimiento en sus agujeros empezó a moverse de manera descontrolada hasta llegar a un fuerte orgasmo con gritos y expulsando copiosos jugos por su vagina.

Allí nos quedamos un rato, ella recuperó el sentido, el ritmo de respiración y poco a poco la compostura, le dije, ahora nos toca gozar a nosotros y la puse en cuatro, la penetré desde atrás y su tronco y cabeza quedaron en el puesto de adelante, no demoró en pedirle al taxista su pene para darle una profunda mamada mostrando sus finas habilidades como garganta profunda, allí estuvimos unos minutos hasta que la llenamos con nuestras cargas de semen y una vez satisfechos continuamos nuestro camino.

Aprendí desde ese momento que para lograr tener sexo compartiéndola debo darle ante todo un sentimiento de seguridad y protección, lo demás surge espontáneamente gracias a la puta que lleva adentro.

— manchon48

22 de enero de 2015

visibility 1.9k lecturas chat_bubble1
manchon48

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

1 comentario

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
  • soler2315
    soler2315 · 23 de ene de 2015

    Que. Relato tan excitante  me hizo poner caliente 

Sigue leyendo

Otros relatos voyerismo

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0