Imposible De Olvidar
Relato de comunidad Hetero: Primera vezschedule 8 min de lectura calendar_today Marzo de 2015

Imposible De Olvidar

No soy de Colombia, y esta es mi historia, solo los nombres están cambiados: I Natividad y yo éramos vecinos, ella vivía en la parcela contigua a la de mis padres en Cielo Azul, no obstante no nos habíamos visto en años. Por algún motivo que no recuerdo, ella llegó a mi casa un sábado por....

18_up_rating

Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

No soy de Colombia, y esta es mi historia, solo los nombres están cambiados:

I

Natividad y yo éramos vecinos, ella vivía en la parcela contigua a la de mis padres en Cielo Azul, no obstante no nos habíamos visto en años. Por algún motivo que no recuerdo, ella llegó a mi casa un sábado por la tarde para hablar con mi madre. Adicionalmente y casi por casualidad, mi madre le ofreció que se fuera con nosotros hasta el metro, ya que cada mañana mi madre nos llevaba a mi padre y a mí al metro, para ir a Ciudad Capital, mi padre a su trabajo y yo a la Universidad. Por aquella época, yo estaba de novio con Andrea, y no me interesaba mayormente meterme con otras mujeres, y menos con una vecina, ya que podía ser complejo estar todo el día cerca de la pareja. Andrea era una joven un par de años mayor de que yo, de clase alta, muy bonita, blanca de pelo castaño claro y ojos verdes, delgada y como de un metro setenta aunque que con poco busto, lo que suplía con unas caderas de infarto y un trasero especialmente hecho para el sexo anal. Lo disfrutaba y lo pedía cada vez que teníamos sexo, de hecho se mojaba tanto cada vez que se lo hacía, que mi pene se introducía indistintamente por su ano y por su depilada vagina. Natividad por su parte, era una morena como de un metro sesenta, con una deliciosa cintura, nalgas de acero y pechos proporcionados, si bien ya había sido madre, se conservaba estupenda a sus veintitantos. Natividad era muy simpática, de fácil conversación, y muy grata para compartir en los viajes, en los que, por cosas del destino, mi padre dejó de compartir, por lo que nos íbamos solos los dos conversando. No tengo muy claro el minuto, pero en algún momento empezamos a gustarnos. Ya en el invierno de 2.005 empezamos a tomarnos de las manos y a seducirnos mutuamente. Aunque no me hacía feliz engañar de esa forma a Andrea, aún cuando nunca siquiera besé a Natividad mientras estuve de novio con la primera.

El caso es que para Septiembre del 2005 Andrea estaba fuera de Ciudad Capital y salimos con Natividad. Ese día ella vestía una polera apretada que resaltaba sus pechos y cintura y con una minifalda de jeans con la que me lucía sus piernas morenas, firmes y contorneadas. Al subir al auto, no pude evitar preguntarle “¿puedo tocarlas?” nuestra inocente salida fue a un museo, y luego fuimos a un bar popular del centro en el que nos tomamos un par de copas y volvimos a nuestras respectivas casas. Al llegar, mi madre, molesta, me comenta, que Andrea me estuvo llamando toda la tarde, la llamé de vuelta y le di alguna excusa que la conformó. Al poco rato me llamó Natividad preguntándome si podíamos fumar un cigarrillo afuera en la calle, a lo que respondí que sí. Al salir, estaba con un vestido cotidiano, de una sola pieza, sin maña ni arte. Al terminar de fumar, me pregunta si quiero entrar un minuto, a lo que respondo que sí, una vez en el interior de la casa, me toma de la camiseta y me da un beso descomunal, el que respondo con lujuria, y en el acto le saco su vestido, dejando su cuerpo bronceado a la vista… ella se arrodilla y saca mi pantalón y mi pene aparece fláccido… la culpa por engañar a Andrea no me permitió continuar, tomé mis cosas y partí.

II

Dejé de ver a Natividad por unos meses, que coincidió con un cambio en mi horario en la Universidad y una práctica profesional. Sin embargo, las cosas con Andrea ya no andaban bien, y en el verano de 2006, con mucho dolor, terminé con ella. En el intertanto, habiendo terminado el año lectivo, volví a contactarme con Natividad, y al terminar con Andrea, decidí entregarme de lleno a esta mujer… aún recuerdo con excitación la primera vez que lo hicimos: yo estaba solo en mi casa y ella me preguntó si podía pasar a tomarse un café mientras esperaba a un amigo que la pasaba a buscar para ir a trabajar. Le dije que ningún problema, y preparé las tazas mientras ella entraba a mi casa. Por supuesto que no recuerdo la conversación, pero recuerdo vívidamente como fue que nos paramos de la mesa y nos fundimos en un apasionado beso por el corredor de la casa, hasta llegar a mi habitación – la última del fondo.- Recuerdo que nos desnudamos, y estaba ese cuerpo exquisito en mi cama… esta vez, ya sin culpa, mi pene estaba que reventaba y caliente como estaba, me acerqué a hacerle sexo oral, su vagina, deliciosa, sin depilar, estaba increíblemente húmeda, pero al meter mis dedos, los saque con restos de sangre… con toda calma le consulté si estaba con su período, pero según ella no lo estaba. Con esta pequeña conmoción nos levantamos de la cama y la acompañé a la sala de baño. Tal era su deseo que en el baño se volteó para besarme. Desnudos como estábamos, frente al espejo de la sala de baño, la di vuelta, y sin más, metí mi verga endurecida como roca por su vagina húmeda. Ella, un poco más baja que yo, se empinaba en puntas de pie para que la penetrara con comodidad, recuerdo haber visto el reflejo de su cara en el espejo, su cara de placer, sus ojos entreabiertos, su boca jadeando bajo ese lunar tipo Marilyn que tenía en el labio superior, su pelo húmedo de transpiración al tiempo que se condensaba el vapor de nuestra calentura en el espejo de la sala…. Estuvimos así por largos minutos, hasta que su vagina, estrecha, apretó fuertemente mi pene, de forma que al entender que se venía, no puede evitar eyacularle con potencia dentro de su cuerpo, un minuto después yo cargado contra su espalda, clavado aun dentro de su vagina, sonó su teléfono, y ella tuvo que vestirse para salir porque había llegado su amigo a buscarla para el trabajo, otro beso apasionado, y adiós. Eso fue el lunes de la última semana de febrero de 2006, lo recuerdo porque ese día, iba a iniciar mis estudios para mi grado académico. Respecto de su sangrado, me llamó más tarde y me comentó que fue a su doctor a consultarle, y le dijo que se debía simplemente a un tema hormonal, por lo que me dijo: “tienes mis hormonas revueltas”.

III

Acá no están para leer relatos de amor y desilusión, están para leer relatos de sexo… y sexo fue lo que más tuve con Natividad. Al poco andar la convencí que rasurara su vagina, lo que me excitaba mucho ya que con ese lindo cuerpo y su vagina depilada, parecía una actriz porno. La vagina de Natividad era muy linda, sus labios carnosos y apretados la hacían muy estrecha y por tanto muy placentera, su clítoris, más bien grande, provocaba que cada vez que le daba placer oral tuviera múltiples orgasmos, su ano, apretado y virgen, no lo tomé sino hasta el final de nuestros encuentros, pero le excitaba que le metiera mi lengua al hacerle sexo oral, o mis dedos mientras fornicábamos, y eran la estrella de unas nalgas redondas, firmes, y grandes pero muy bien proporcionadas. Por su parte, a Natividad le gustaba comerse mi verga, lo hacía a toda hora, en el auto, incluso en la calle, y al poco tiempo ya se tragaba mi semen, lo que me volvía realmente loco. A medida que pasaban las semanas, fui moldeando a Natividad a mis gustos más pervertidos. La pasaba a buscar para ir al motel, y ella, con su concha rasurada, me esperaba además con sus minifaldas, zapatos de tacón, colaless y medias con ligas… me gustaba follarla apenas entrabamos a la habitación con la ropa puesta, le corría su pequeño calzón y la clavaba hasta las entrañas, una vez que ella tenía su primer orgasmo, el que yo notaba por como chorreaba y se apretaba su vagina, terminábamos de llegar, pero siempre, tenía que estar con las ligas y los zapatos puestos. Como les anticipé, Natividad me chupaba la verga muy bien (no es la mejor mamada que me han dado en la vida, pero lo hacía bien) y gustaba de tragarse mi semen… me recuerdo follarla durante casi una hora, luego pedirle que se arrodillara y que me chupara el pene hasta eyacular, la segunda y tercera vez ya era para llenarle la concha con mi leche.- A ella además le gustaba que le tirara el semen en la cara o en las tetas… era una maravilla, a mis (y sus) veintitantos años, lo hacíamos casi todos los días, y los fines de semana nos arrancábamos a un motel para follar con tranquilidad. Luego, yo la dejé, volvimos, ella me dejó y tuvo un hijo de otro, en fin… casi tres años después del amargo final, nos pusimos en contacto, y nos follamos un par de veces más… recuerdo el reencuentro, fuimos a un motel, ella andaba con lencería muy puta, ligas, medias, colaless, corset con encajes, etc… entramos a la habitación, y le empiezo a dar con toda la calentura y el enojo que tenía acumulado, y en eso, le voy lubricando el culo con mi saliva, le saco el pene de la vagina estilando en sus jugos, y se lo entierro en el ano hasta el fondo, recuerdo que llegó a aullar, recuerdo que le dije “para que te duela como a mí me dolió”, recuerdo que ella tuvo un orgasmo tan grande mientras se lo metía por el culo, que se llegó a chorrear por las piernas hacia abajo…

Hoy estamos en paz, ella tiene su familia, y yo tengo a mi mujer y mi hijo, pero esta es mi historia y hasta hoy es imposible de olvidar… Saludos y gracias por leer.

— hans-chinasky

4 de marzo de 2015

visibility 1.9k lecturas chat_bubble0
hans-chinasky

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

0 comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario.

login Entrar
Sé el primero en comentar.

Sigue leyendo

Otros relatos hetero: primera vez

Soy bastante Cute

Hetero: Primera vez

Soy bastante Cute

Emmy_is_cuteEmmy_is_cute·hace 4 días
schedule 1 min
visibility 742favorite 0chat_bubble 0

Lo más reciente

Recién publicados por la comunidad

Ella es Mía

Sexo con maduras

Ella es Mía

Frank0922Frank0922·hace 10 horas
schedule 7 min
visibility 126favorite 0chat_bubble 0