Este es un relato de algo que me sucedió hace apenas unas semanas, espero les agrade.
Llevaba un tiempo sin charlar con un viejo amigo, con quien además de conservar una buena amistad, hemos también tenido algunos acercamientos, producto de tragos o charlas que se tornan calientes, en fin, todo lo que se espera de un buen amigo.
Fuimos a tomar unas cervezas el sábado en la tarde en el C.C. Palmetto (en la ciudad de Cali), lo divertido es rápidamente la charla se tornó bastante intima, recuerdos mutuos y aventuras individuales, el caso fue, que producto de las cervezas y la charla tuvimos una arrechera incontrolable, para lo cual le propuse que arrimáramos un momento a mi apartamento muy cerca de allí, donde podríamos estar mejor, claro está, tenía la esperanza de que hubiera solo.
Estando ya en el apartamento, que afortunadamente estaba solo, nos ubicamos en la sala, de frente a la ventana, con una excelente vista de la ciudad desde el piso 11, sin edificios aledaños y en la penumbra de las 7 pm, tomé la iniciativa haciendo que se sentara en un cómodo sillón, me arrodille frente a él, desabroché torpemente su cinturón y su jean, no sé si estaba ansioso o nervioso, tomé en mis manos su deliciosa verga y comencé a masajearla, ufff, hacía mucho no tenía una verga en mis manos, así que comencé a disfrutarla de todas las formas posibles, con mi legua comencé e recorrerla, desde la base hasta la cabeza, rodeándola con mis labios y comenzando a introducirla, saboreándola; con mis labios comencé a dar un masaje en sus testículos, los introducía delicadamente en mi boca, llenándolos de saliva, para luego volver a introducir su verga en mi boca hasta bien al fondo, sentía arcadas, pero trataba nuevamente de acostumbrarme dejándola adentro, veía como su rostro se transformaba de placer, al tiempo que las luces de la ciudad servían como telón de esta escena. Me levanté de allí, desabroche mi pantalón y coloque mi verga frente a su cara, su boca hambrienta se apoderó de ella, lamiéndola y succionándola desesperadamente, luego cambiamos de posición, ahora yo estaba en el sofá sentado y con los pantalones debajo de las rodillas, era un espectáculo verle arrodillado frente a mí, con su boca aferrada a mi verga, sus manos masajeaban mi cadera y mis piernas y ocasionalmente jugaban con mis testículos, cada vez que sentía que no podía contener mi eyaculación, le pedía que cambiáramos de posición.
Con mi amigo relajado en ese sillón, y yo, arrodillado de frente a él, su verga erecta entraba y salía de mi boca, que complementaba jugando con mi dedos, haciendo círculos alrededor de la entrada de su ano y que poco a poco comencé a deslizarlos hacia adentro, lo que produjo que su verga se colocara cada vez más dura, podía escuchar algunos gemidos de placer, los que me hacían prever que pronto estallaría, era algo que no me quería perder, quería disfrutar ese momento, con el que había fantaseado antes, mis dedos entraban y salían de su jugoso culo, con mi otra mano agarraba con fuerza esa rica verga y con mi labios aprisionaba su glande, permitiendo que entrara y saliera con buen ritmo, hasta que pude sentir una serie de espasmos que inundaron de cálido semen mi boca, mis dedos en su ano sintieron con fuerza esos espasmos, que aproveché para moverlos con más fuerza en su interior, sus gemidos me producían placer, no me quería detener allí, seguí con su verga en mi boca, con mi lengua palpaba lo espeso y un poco dulce de su sabor, dejando resbalar su semen de mis labios, una y otra vez seguía introduciéndola y sacándola, lamia sus testículos , recogía lo que quedaba en su pubis y volvía a introducir esa deliciosa verga en mi boca, mi amigo se retorcía de placer, sobé su húmeda verga por mis mejillas, por mi barbilla, fue una sensación muy placentera y difícil de describir.
Llegué a pensar que todo quedaría allí, pero apenas me acomodé en el sillón, él tomó el control, mi verga estaba muy húmeda por la excitación, su boca aprovechó todos esos líquidos para apoderarse y saborearla con desespero, ya nada importaba, la tenía en su boca y me estaba dando una deliciosa mamada, me relajé, cerré mis ojos y me dejé llevar por el placer, por debajo de mi camisa sus manos apretaban mis tetillas, su boca dejaba que mi verga entrara y saliera, me besaba los testículos, mordía suavemente mi pubis, su lengua recorría mi verga de arriba abajo, la introducía y sacaba de su boca, logré decirle que se detuviera, pero apenas logró sacarla, alcanzó a derramar un par de grandes chorros de leche, que salieron sin mucha fuerza pero si muy abundante, deslizándose hasta el pubis y los testículos, con su lengua recogió toda esa leche, la saboreó y nuevamente introdujo mi verga en su boca que seguía erecta y mi excitación intacta, de hecho esa leche solo fue un aviso, aún faltaba por terminar, con su boca inundada de mi semen, sus manos recorriendo mi torso, su boca seguía aprisionado mi verga, sacándola y metiéndola, paraba y luego seguía sin compasión, mientras yo me retorcía, le pedía que se detuviera, aunque no quisiera, hasta que no pude aguantar más caricias y esta vez sí eyaculé con fuerza dentro de su boca, el siguió dándome más placer, ufff, ese fue un espectáculo que recuerdo con una erección, para luego cerrar ese momento con un beso blanco que me tomó por sorpresa y que nos hizo sentir la mezcla de nuestros propios sabores, y allí ambos recostados en el sillón, con los pantalones abajo, impregnados mutuamente de nuestro semen, nos quedamos un rato en silencio cómplice, para luego arreglarnos y fingir que nada había pasado, bueno, hasta la próxima vez que nos viéramos, probablemente la próxima vez exploremos o recordemos otros lugares más profundos y no menos deliciosos.
Espero les guste, no olviden hacer sus comentarios.
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1 comentario
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