Era un jueves santo del 2013, yo estaba algo aburrido y un poco ganoso, no tenía pareja así que no tenía con quien hacer nada, decidí entonces entrar a una sala de chat y encontré allí a un soldado de 23 años que andaba de licencia, hablamos un rato y decidimos encontrarnos esa misma tarde.
Cuando llegué a la estación del metro en la que acordamos vernos lo vi, lo reconocí porque antes él se describió y por supuesto me dijo cómo iba a estar vestido; pantaloneta negra y camiseta blanca, 1,75 de estatura aproximadamente, calvo (me encantan calvos), contextura normal, tatuado (cosa que también me encanta) con rostro nada despreciable.
Nos saludamos con un fuerte apretón de manos, nos presentamos y me preguntó la edad (18 años) caminamos hacia una tienda en donde compramos unas polas hablamos un rato y bueno decidimos que ya era hora de ir a su apartamento. Una vez allí noté que había dos habitaciones y resulta que él vive con un compañero de piso que se había ido de vacaciones donde sus padres.
Entremos a su cuarto, nos empezamos a besar y a desnudar algo rápido entre jadeos y algo apasionados, nos desnudamos por completo, él se acostó en la cama con su miembro de 19 cm bastante duro así que decidí ir por ése manjar, lo comencé a chupar, a pasarle la lengua por todo el contorno, lo chupé como a una paleta y lo lamí como a un cono, estaba dichoso con eso falo para mí, lo chupé por varios minutos ya que dar sexo oral me encanta, creo que es lo que más me gusta del sexo, adoro sentir una verga en la boca. Procedí a besarlo, busqué sus labios carnosos y tibios, un beso apasionado fue lo que siguió, nos besábamos y hacíamos fricción con nuestros penes, era delicioso, ese cuerpo tatuado y grueso me encendía totalmente y pensar en que era un soldado y que además era un jueves santo me ponía a mil, era como una especie de rebelión a todo, estaba en total éxtasis, luego de los besos las fricciones y las caricias, él se levanta, busca un tarro del que consigue un condón, se lo pone, me chupa un rato las tetillas, me voltea boca abajo, me unta un poco de lubricante y mete su miembro duro y caliente, empieza despacio, con cuidado y luego acelera el ritmo y se vuelve salvaje, comienza una faena de penetraciones geniales, sentía cómo esa verga entraba y salía de mi ano, ese dolor placentero que me lleva al paraíso más endiablado y vivo, estaba en la gloria, cambiamos de pose y me senté sobre él y él se acostó boca arriba de modo que yo pudiera cabalgar encima, y eso hice, lo convertí y mi potro, sentía cómo ese pene llegaba hasta mis entrañas, yo sentía que iba a reventarme, y él con geminados y la expresión de su rostro mostraba todo el placer que sentía, me agarró de la cintura mientras yo seguía cabalgando en su poderosa herramienta , pasó de mi cintura a mis nalgas, la agarró con fuerza y oh gloria infinita, me vine a chorros en su pecho, a él eso le encantó y antes de venirse sacó su pene de mi ano, se quitó el condón y me echó su polvo en mi vientre, me encantó recibir esa leche caliente, sentirla sobre mí, suspiramos y nos acostamos, nos miramos y sonreímos, cómplices los dos, comencé a observarlo, miré su cuerpo, detallé sus tatuajes, hablamos un poco sobre su vida militar y sobre otras cosas, incluso me dijo que era algo creyente; no tengo nada en contra de eso, sólo que no soy muy religioso que digamos , pero bueno eso no fue problema para haber disfrutado un jueves santo. Pedimos algo de comer y me invitó a pasar toda la noche con él, así que llamé a mi casa y me quedé.
Hablamos mucho rato, nos reímos, digamos que hubo cierta conexión, cuando se hizo muy tarde volvimos al dormitorio, pero no a dormir precisamente, llegamos a su cama nos comenzamos a besar de nuevo, otra vez hubo fricción, sólo que con la ropa interior puesta, le metí las manos dentro del bóxer en busca de su pene, lo saqué y me lo metí en la boca der nievo, estaba delicioso, lo chupé bastante rato, él gemía de placer, me acariciaba, me agarraba el pelo, y yo segué atragantándome con su verga mientras me masturbaba y así hasta que me boté y él sacando su pene de mi boca hizo lo mismo, esta vez terminamos muy cansaditos así que nos quedamos dormidos.
Por supuesto dormí como un bebé…ah, y no nos quedamos pegados.








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar