Le dije a mi mamá que un compañero de la universidad vendría a hacer un trabajo, y que por favor no nos molestara pues queríamos estar muy concentrados, la verdad era que no era un compañero, era un chico con el que andaba saliendo desde hace unos días y quería que conociera mi casa.
A eso de las 3 pm llegó; él es un joven de 20 años de 1,80 de estatura (yo tengo 1,65) y de piel un poco morena, lo saludé y se lo presenté a mi madre, le di una “guía” por mi casa le mostré las habitaciones, la cocina, el baño, etc. Mo madre se quedó viendo la tele en su cuarto, mientras mi amigo y yo “estudiábamos”… La verdad es que “Diego” y yo estábamos comiéndonos a besos, él tenía una lengua muy talentosa que recorría cada rincón de mi boca, la movía como ningún tipo lo hacía, sus besos me volvían loco; con sus manos me agarraba de la cintura y muy suavemente las metía debajo de mi camiseta, muy sutilmente empezó a desabrocharme la correa , estábamos apoyados en la puerta de mi habitación, así que él me puso de espaldas , es decir, yo le daba la espalda y él con sus manos me quitaba los pantalones, quedé con ellos en los tobillos, ´le se quitó los suyos quedándole también en los tobillos, cogió el condón que le pasé y se lo puse, en ese momento comencé a aterrarme por lo que estaba ocurriendo, pensé en mi mamá que estaba a dos habitaciones, aunque la casa es muy larga y no tendía porqué escucharnos, pero la sola imagen di mi mamá descubriéndonos me llenaba de miedo, pero también de mucho más morbo, así que dejé que pasara lo que tenía que pasar, Diego se puso el condón y con mi saliva me lubricó, cómo estábamos algo apurados, la metió casi de una sola embestida, fue doloroso, tanto que me hizo enderezar, mientras el se agarraba de mi camiseta me penetraba una y otra vez, uff qué delicia, qué gloria, estaba disfrutando demasiado, sentía esa verga adentro de mí, y además su estatura era lo que más me ponía loco, me encantan los hombres más altos, sus piernas gruesas le daban más poder a sus penetraciones, yo gemía lo más silencioso posible, y é, bueno, él hacía sonidos de placer exquisitos, todo durante este acto sexual me gustaba; el riesgo a ser descubiertos, estar teniendo sexo de pie contra la puerta, tener ambos los pantalones en los tobillos y con nuestras camisetas puestas, ser el pasivo de éste chico alto y trozo , y cómo no, tener su pene buen cabezón dentro de mi ano que ya a ese punto debía estar dilatado y palpitante. Sus embestidas seguían y yo aguantaba y disfrutaba, luego de un buen rato, sentí que sus penetraciones se hacían más lentas pero más fuertes, sí, la señal de su orgasmos, se vino mientras tenía su pene adentro y yo me vina mientras me masturbaba y era empotrado (los mejores orgasmos se dan cuando tienes un pene adentro) descansamos unos segundos y nos subimos los pantalones, salí al baño a botar el condón lleno de su líquido. Cuando salía del baño me encontré a mi mamá, me preguntó que si ya le había ofrecido algo a mi amigo y, bueno, pues claro que le dije que sí.








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