Hola a todos, hace varios meses que no escribo un relato ya que estuve algo ocupado, aún lo estoy, la universidad exige un poco pero sacaré unos minutos para compartir el siguiente relato.
Yo soy un Joven de 20 años, contextura delgada, pero no flaco, ni tampoco marcado o atlético, de piel clara pero no pálida, velludo, con barba que mantengo arreglada, 1,65 de estatura y 58k.
Cuando estaba 10º de bachillerato (tenía 18 años entonces) conocí a un hombre por una famosa página de chat paisa y por skype nos vimos y nos dimos una cita para conocernos. Él es un hombre de 35 años; en ese entonces tenía 33, es de contextura gruesa, no es feo, aproximadamente 1,70 de estatura, piel un poco más oscura que la mía, piernas gruesas, pues le gusta mucho el futbol.
El día que nos conocimos yo lo esperé en una estación del metro en donde me dijo que me recogería, eran exactamente las 6pm y yo estaba muerto de los nervios, al cabo de unos minutos lo veo llegar y me pongo más nervioso todavía, me subo a su carro y hablamos, mientras conducía hacia los molinos, ahí comimos y seguimos la charla acerca de si trabajo y mi estudio, osea el colegio. Luego de una amena charla volvemos a su auto y esta vez vamos a su casa.
Cuando entramos a su casa lo primero que éste hombre hace es acercarse hacia mí por detrás, pone sus manos en mi cintura y me da un beso en el cuello, sentí que lentamente me consumía; doy la vuelta y busco sus labios, nos perdemos en un beso lleno de pasión, entre el beso vamos caminando hasta su cuarto, allí me tira a la cama (literalmente me tira) se lanza sobre mí y comienza la lujuria, nos desvestimos y nos besamos, nos acariciamos, me quita los bóxer y me dice lo mucho que le gusta mi cuerpo joven pero velludo y yo le respondo que me encanta el suyo de hombre adulto y fuerte, me encantaban sus piernas, tan gruesas, tan firmes y tan velludas, su espalda ancha y su pecho velludo y vigoroso y ni cómo olvidar esas manos grandes y masculinas, me tocaban por completo, agarraba mis nalgas como si fuese a morir, me besaba, me mordía, me hacía sentir la gloria, las ganas se apoderaron de mí y busqué su pene, un miembro de unos 18cm, firme y palpitante que me meto a la boca lleno de frenética lascivia, me lo meto hasta donde llegue, sí, me atraganto con él, lo chupo hasta donde más pueda y me encanta, él se retuerce de placer y gime suplicando que no pare, chupo su verga y agarro sus piernas deliciosas y velludas, ese pene en mi boca me hacía ver estrellas. Dejo que se ponga el condón y que me lubrique un poco, entonces procedo a sentarme en su potente miembro que palpitaba suplicante por mi culo; me la introduce, siento un poco de dolor, pero eso no impide que siga. Ahora estoy sentado encima de él que está boca arriba con su verga incrustada en mí que lo miro a los ojos, comienzo entonces a “cabalgar” doy unos brinquitos sobre si pene, lo siento duro dentro de mi culo, luego de un rato él pone sus manos en mi trasero y controla mis movimientos, me fascinaba estar siendo penetrado por este macho, cambiamos de posición, me pone en cuatro y empieza a darme duro y sin piedad, yo dichoso recibo sus violentos movimientos, por un momento pensé que mi culo se reventaría pero no quería que parase, estaña muriéndome del placer y entre sus movimientos tan bruscos llegó el orgasmo, me vine mientras era penetrado aún.. qué rico!, él mermó sus movimientos mientras yo eyaculaba, cuando terminé, le pedí que siguiera y así lo hizo hasta que él emitió un gemido de placer definitivo, sacó el pene y se retiró el condón lleno de semen, caímos rendidos a su cama y luego de unos segundos nos fuimos a duchar. En la ducha nos estregamos los cuerpos mutuamente, nos pasamos el jabón por nuestra piel, nos besamos, y noto que su pene se comienza a parar de nuevo, así que me agacho y lo chupo, me encantaba la forma en que el agua entraba por mi boca en su pene, el sabor del agua combinada con el pene de mi macho me fascinó, se lo mamé hasta que me dijo que quería venirse, así que lo sacó y me lo echó en la espalda. La ducha finalizó luego de limpiarnos bien. Nos vestimos, me dio un poco de jugo y hablamos un rato, cómo ya de hacía tarde le pedí que me llevara a la estación del metro más próxima, en el carro me dijo que si pasaba la noche con él, pero prefería ir a casa a descansar.
Con este hombre me pasa algo extraño, llevamos casi tres años teniendo estos encuentros, nos conocemos un poco ya, pero nunca hemos tenido nada porque no siento que me haya enamorado, pero luego de uno o dos meses de no verlo siento la necesidad de él. Nos vemos, tenemos sexo y luego ya quiero estar solo hasta uno o dos meses después, y así como un círculo vicioso, es como si él fuera una droga, una droga de la que no me canso.








Comentarios
0 comentarios
Inicia sesión para dejar un comentario.
login Entrar