Cuando era pequeña, mi mamá arrendaba habitaciones, por lo que de vez en cuando conocíamos una que otra persona nueva. En el conjunto en el que vivía había un hombre, Rodrigo, quien por aquella época tendría unos 21 años, supongo. Jugábamos parqués en el apto donde él vivía, así que íbamos seguido con mis amigos. Un día me quedé solo con él y me ofreció cinco mil pesos por chupar su verga. Tiempo después, Rodrigo se pasó a vivir a donde nosotros vivíamos. Mi mamá trabajaba, así que yo me podía quedar con él cuando llegaba del colegio, jugando, hablando, o mamándoselo. No recuerdo muy bien todo, pero sí que era muy grande y no me cabía todo en la boca.
Pasamos con el tiempo a buscar que me penetrara. Él me hacía mamárselo y luego intentabamos que me lo metiera. Se aplicaba vaselina, me aplicaba en el ano e intentaba metérmelo. Era difícil, dolía mucho. Sin embargo, recuerdo con algo de excitación la forma en la que nos besábamos, cómo se le paraba. Un día me subió en una mesa y me dijo "ojalá fueras niñita, con eso te podría coger aquí de una por tu vagina". A mí me quedó la duda durante años.
Seguí con mi vida, una vez que se fue de la casa. Algo más tímido con las mujeres luego de esa experiencia. Intenté tener novias, pero no sabía cómo hacer. Descubrí la masturbación, y empecé a jugar con mis dedos en mi ano. Plátanos, pepinos y uno que otro cepillo. Fantaseaba con estar sobre él, con que me metiera su verga grande y poder mostrarle que podía gozar y que me gustaba que me hiciera suya. Oh, qué orgasmos aquellos.
Luego entré a la universidad y con el internet descubrí el porno shemale. Descubrí que era posible hacer esas cosas. Compré algo de lencería, unas medias de liguero blancas, una tangas, una falda. Me masturbaba con ellas puestas y era delicioso. Pero quería a un hombre conmigo.
Un día me emborraché en la casa de un amigo de la u. Él vivía en una de esas piezas que le alquilan a los universitarios a bajo preio. Un tipo mayor, como de treinta y pico con el que hablábamos resto y resultamos hablando de sexo. Fumamos algo de marihuana y le propuse que viéramos algo de porno.
En medio de las faenas, hablando de las tetas, de cómo gemían, y con la cruzada que tenía, le dije que a mí me gustaba ver porno de travestis.
-No sé, mk, es que gimen una chimba. Y usted sabe que lo están gozando porque las ve erectas mientras se lo meten y ve cuando se vienen...
-Pues yo las he visto por la calle, pero me dan como cosa. Hagamosle a ver.
Entramos a una página en la que yo veía siempre porno. Buenos vídeos y gratuitos. Yo vi en la ventana de inicio uno de los vídeos que más me gustan, de una teen con un hombre calvo que se la coge en muchas posiciones. Un homemade. Y se me paró de una. Él lo notó.
-Jajajajaja mk, pero sí le gusta resto.
-Jajajajajaja es que esa nena está muy rica. ¿O no le parece?
-Pues sí. ¿Usted se ha metido con alguna?
-No. Aunque sí he tenido ganas (lo que es la combinación de trago y marihuana), pero me gustaría más probar siendo una.
El man se quedó pasmado mientras le toqué la verga. Pero no hizo nada, así que yo le bajé la cremallera del jean viejo que traía, halé su boxer hacia abajo y saqué su pene. No estaba parado, pero sí tenía algo de líquido preseminal. Yo ya conocía el sabor porque me había chupado el mío propio, así que sin pensarlo, y temiendo que me hubiera podido coger a pata ahí mismo, me agaché y me lo metí a la boca.
Me imaginaba el sabor del pene algo distinto. El líquido sí sabía que era delicioso. Salado. Y la marihuana hacía que lo sintiera más. Recordaba cómo hacía con Rodrigo, pero estaba feliz de que esta vez sí me lo pudiera meter todo a la boca.
Su pene empezó a crecer, y este hombre a respirar rápido. Yo lo metía todo en mi boca y giraba de la dicha. Quité la reata, abrí el botón que unía con la cremallera y bajé de un tirón los pantalones. Ahora podía chupar los testículos. Lástima que Omar no se depilara mucho, no me gustó del todo sentir tanto pelo en mi boca o tener que retirarme un poco para sacarme alguno de la garganta. Aun así yo estaba feliz, lo pajeaba, acariciaba su abdomen, algo gordito, sentía su glande tocar mi garganta.
Estaba demasiado excitada, sentía mi pantalón a estallar, así que lo miré para tratar de saber qué pasaba por su cabeza y sólo vi placer. Me levanté y me quité la ropa. Nada sexy, nada de baile. Lo único que sonaba de fondo era la música de la taberna que quedaba abajo y los gemidos de la chica tansexual mientras su amante se venía en su cara. Yo cambie el vídeo y volví a donde mi amigo. Quité su saco y su camisa, y listo, desnudos los dos! Empalmados los dos!
Me senté sobre él y ya con confianza, lo besé. Uh, qué beso, sentía que me iba a quitar el aliento. Metía su lengua en toda mi boca, tocaba mis dientes... yo tragaba su saliva. Ese aliento de hombre me ponía a volar. Y mientras tanto él me cogía la espalda y el culo y yo acariciaba su cabeza o metía mi mano entre mis piernas abiertas y lo pajeaba.
Me metió un dedo en el ano y me estremecí de placer. Pero ya sabía que un dedo no es nada en comparación a un pene y que para que algo del tamaño de una verga entre en mi hay que dilatar bien. No solo lubricar. Así que me escupí la mano izquierda, bajé, me metí su verga en la boca, lo miré, y empecé a untarme saliva en el ano. Metí un dedo y me masturbé un poco. Más saliva y va el segundo, el tercero, el cuarto. Abría mis dedos para dilatar más mi ano y que no me fuera a doler tanto. Su verga estaba empapada de mi saliva y mi ano temblaba por ser penetrado.
Me incorporé de nuevo, vi el vídeo. Patricia Araujo, con unas medias de leopardo, pidiéndole a un tipo musculoso, delicioso, que parara de chupársela mientras otro no la dejaba mover. Ese vídeo me encanta. Volvía poner mis piernas abiertas, de frente. Tomé con la mano derecha la verga de Omar, y no tenia cabeza para pensar en condón. La verdad me importó un culo en ese momento. Dirigí su glande a mi ano y empecé a sentarme. Wow, yo sabía que lo iba a disfrutar... su verga estaba caliente, deliciosa. Me agaché un poco y lo besé de nuevo.
El empujaba y empujaba y yo saltaba. Estaba en la gloria. Sin quererlo empecé a gemir, y él a responder.
-Ah, qué rico, bb!
-¿Te gusta?
-Me encanta tu verga, la tienes muy grande, muy rica.
-Es tuya.
-Cógeme las caderas, ábreme, mátame!
-Qué rico.
-Mira cómo rebota mi verga. Uh, estoy muy dura, jueputa. Métemela más.
Yo me cogía los pechos, sin hormonar ni nada, como si tuviera tetas como las chicas de los vídeos con los que me pajeaba. Le pedí que me cogiera en 4, así que nos volteamos. Me escupí de nuevo y acaricié mi ano, metiéndome un par de dedos. Le pedí que me escupiera el culo y él lo hizo. Al tiempo sentí un poco de olor a mierda, pero no pensé mucho en eso.
Puso su glande y esta vez la penetración la menejó él. Muy rápida, me dolió un poco, pero me gustó. Yo estaba lavada en sudor y le decía cosas.
-Cógeme más duro, eso, de las caderas, amor.
-Qué rico tu culo, te entra muy rico.
-Soy tu perra, tu puta. Uh, en esta posición también la tengo reparada, mk. Qué rico!
-Pajéate.
-Uh, sí, papi, lo que quieras. Quiero que me llenes el culo de semen, quiero venirme en esta posición.
Y empezó a darme más duro. Era un poco incómodo, pues senía como si tuviera ganas de ir al baño, pero me concentré en el placer. El culo me ardía delicioso. Lo sentía caliente. Empecé a sentir cómo venía el orgasmo y le dije "vente, quiero que nos vengamos los dos al tiempo" (no creía que se pudiera, pero la verdad luego de venirme la sensación de algo dentro no la dusfruto) y él empujó.
-Ah, sí, embarazame, soy tu perra!
-Qué rico, me vengo.
Y sentí cómo palpitaba su verga dentro de mi culo. Me vine también, a chorros. Venirse en esa posición es delicioso. Terminamos, no hubo palabras luego de eso, sólo me vesti y me fui, algo apenado. Pero con ganas de hacerlo de nuevo.







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login Entrarlastima que no tengas fotos en tu perfil, este relato hace dar ganas de verte