Era una tarde veraniega, calurosa casi sofocante, estaba chateando con algunos amigos hablando de cosas sin importancia, de pronto aparece en el chat alguien que se apodaba diablito, me llamo la atención, después de un rato me saludo, entablamos una entretenida conversación donde dejamos ver nuestros gustos, cuando le dije que era pasivo me pidió nos viéramos por cam, accedí, se veía borroso y solo mostraba su rostro, le pregunte si me veía bien y me dijo que perfectamente, me fue pidiendo que le fuera mostrando cosas hasta que me desnude frente a la cámara, me pidió que fuera a su casa para pasar un rato, acepte a regañadientes, no me encontraba muy convencido. Le pedí que me diera dos horas para llegar, me bañe, me cambie y me dirigí al sitio acordado. Estaba parado en la puerta de una casa antigua, tenía puesta una camisa y una pantaloneta, era acuerpado con una barriga prominente, me escondí para que no me viera, me iba a devolver pues me había intimidado un poco, cuando ya estaba por marcharme timbro el celular, conteste de inmediato y era el para preguntarme si ya había llegado, su vos me genero confianza así que tome valor y le dije que ya estaba allí, ya salgo dijo y yo corrí para llegar a la puerta, salió, se veía intimidante, en tipo de 49 años, pesa unos 90 kilos piernas grandes y brazos fuertes, me sentía frágil frente a él; pero ya no podía huir, extendió su mano y me saludo cordialmente, me fui tras él un poco de temor.
Atravesamos un patio que hay para llegar hasta su apartamento entramos, me pregunto a que me dedicaba y le conté algunas cosas, el me comento que es profesor en un colegio militar, se acostó bajo las cobijas y me invito a que hiciera lo mismo me quite los zapatos y me acosté a su lado aun vestido, me dio unos besitos tímidos y se puso mirar televisión, empecé a tocar su entrepierna buscando su paquete que aún estaba dormido, lo mire y lo pregunte -¿Qué hacemos?, -desnudémonos dijo de manera contundente- cada uno por un lado de la cama nos quitamos la ropa solo me deje el bóxer, se acostó en la cama y yo hice lo propio, nos besamos un poco ya para entonces el miedo había desaparecido, recorrí su cuerpo con mis manos, tiene su piel templada y tersa sin un solo vello, sus tetillas grandes fueron mi delate, las bese, las chupe, cogió mi cabeza y la empujo hasta ponerla sobre su pene, era mediano estaba erecto movió su pelvis para ponerlo en mi cara, tenía un olor a macho y se movía por toda mi cara, sentí sus testículos grandes, torpemente abrí la boca que fue de inmediato invadida por su verga húmeda de líquido pre seminal. Calientito, salado su pene se paseaba en mi boca, lastimando mi garganta mientras el presiona mi cabeza contra su miembro hasta casi ahogarme.
Se la chupe cuanto quiso, después se acostó sobre mí, su peso me sofocaba un poco pero sus besos y su pene chocando con el mío me hacían olvidarlo, acto seguido se levantó agarro mi verga con rabia y la tiraba como si quisiera arrancarla, después levanto mis piernas dejando mi ano expuesto, me besaba con pasión mientras su pene merodeaba entre mis nalgas buscando mi culo con frenesí. Estaba disfrutando el momento, pero ya estaba listo quería ser penetrado y por más que se lo pedía el me callaba con un beso y continuaba calentándome, por momentos su pene encontraba mi culo haciéndome gemir, pero no entraba por falta de lubricación. Se levantó y lubrico mi ano con saliva, metió sus dedos haciendo ceder mi esfínter y dejando mi culo listo para su verga. Coloco su verga en la entrada y de un solo empujón me la metió, grite de dolor, pero sonó mas como un gemido pues su peso me tenía sin aire, me fui acostumbrando y empecé a sentirme hembra, su pene entraba y salía, yo gemía de placer. Después me volteo metiéndomela de nuevo, su barriga presionaba mi espalda haciendo que se arqueara dejando mis nalgas levantadas favoreciendo la penetración, me pedía que me moviera; yo lo hacía gustoso. Yo parecía un juguete el me movía a su antojo, me coloco en cuatro frente al espejo para que me viera, baje los brazos colocando mi cara sobre la cama, vi en el espejo como me lo metía otra vez, mi cara sonrojada de excitación esbozo una sonrisa de felicidad al sentir que tenía su verga adentro, el gemía y se aferraba a mi cintura penetrando de manera violenta haciéndome ver borroso el espejo cogí mi pene para masturbarlo, me cogió por un buen rato hasta que me sentó en la cama se masturbo hasta venirse en mi tetilla y yo al sentir el calor de su semen recorriendo mi piel me vine también.
Espero sea de su agrado el relato, si les gusta comenten y den su calificación. Gracias por su lectura.







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