Un viernes en la noche después de la Universidad salí sin nada que hacer, desparchado, todos mis amigos y amigas sacaron el rabo para salir a bailar un rato y yo la verdad tenia muchas ganas de tomarme una cerveza y fumarme un cigarro.
Al ver que nadie quizo salir conmigo decidí irme sólo a un bar por chapinero, la verdad, era bonito y no le vi nada de raro. Al entrar note que habian muchos hombres, se me hizo raro hasta que vi varias mujeres muy hermosas, así que me sente en una mesa pequeña y pedi mi anhelada cerveza y el cigarro.
El ambiente estaba genial, todo normal, incluso al ver hombres bailando con otros hombres, no me molestaba ni me inquietaba ya que tolero mucho a los demás y tengo amigos gays, así que no me percate del bar en el que estaba.
Una mujer, alta, con unas piernas impresionantes, unas tetas increibles y una carita hermosa se me accerco, me dijo que si la invitaba algo de tomar, afanado pedi una botella de guaro, no iba a dejar perder ese bombon.
Hablamos delicioso, desde que nos vimos se notaba el deseo sexual emanando por cada poro de nuesra piel y cada vez que escuchaba su voz provocadora y cada vez más caliente y fogosa se me ponian los pelos de punta, además de un amigo que también andaba muy parado.
El trago nos calentó, cada vez más la conversación se convertía en libres expresiones de fantasias y deseos, nos besamos, era delicioso, besaba como las diosas, y nos tocabamos mucho y sus hermosas tetas no permitian que mis manos bajasen más.
Solo quedando el cuncho de aquella botella de guaro y con mis boxer mojados de lo excitado y caliente que estaba le dije a Vanesa que nos fueramos a un motel, a follar toda la noche, no me dijo nada, solo me cogió la mano y e saco del bar. Era muy alta, un cacao entero, salimos, cogimos un taxi y llegamos al sitio donde saciariamos esas ganas naturales de placer.
Yo la verdad no me la creia, las mujeres altas no gustan mucho de los bajitos, pero sólo pensé en que era mi noche de suerte. Entramos al cuarto y sin medir palabras nos empezamos a besar y a desnudar.
Que caliente estabamos, le quité la blusa y le chupe esas tetas tan deliciosas, me moria por hacerlo, mientras le cogia duro las nalgotas que tenia, era la chica perfecta, hasta que se quito la falda.
Ya lo deben haber adivinado, un transexual, quede frio, viendo su pene erecto y mojado como el mio. Con mi mirada le pregunté que habia pasado, solo se rio y se agacho a chuparme el pene, que era mucho más grande que el de ella.
En mi congelada existencia tan sólo pensé qué demonios hacia ahora, estaba muy arrecho, y a pesar de ser una transexual, era muy hermosa. Trate de respirar y pensar pero me di cuenta que la forma en que me chupaba el pene me fascinaba, jamás me habían chupado el pene hasta el fondo, pero esta mujer me tenia impresionado.
Me dejé llevar, me arreche, abrí mi mente, se levantó, me sonrió y se puso en cuatro sobre la cama. La follé con muchas ganas, le dí como si fuera una chica, incluso pensé en que merecía también sentir placer, le cogí el pene y empecé a masturbarla mientras la penetraba.
Se volteó y seguimos follando, me adapté a la imagen que tenia de aquel pene y le cogí las tetas con una mano mientras la masturbaba con la otra, hasta que se vino, mucho, y sus gemidos me hicieron venir también.
Nos acostamos a hablar, todo era normal, nada raro, fue delicioso, ya se me había olvidado que era trasnsexual, para mi era toda una mujer, la pasamos genial y volvimos a follar otra dos veces más en aquella noche en que aquel accidente se había convertido en una experiencia totalmente deliciosa.







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login EntrarSúper qué delicia nombre del bar?