Hace días no escribo, pero el trabajo no me deja tiempo.
Bueno, sigo con Fabián. Luego del último relato, hemos estado teniendo sexo constantemente. No pude más con la culpa de hacerle eso a mi ex, así que terminamos y por suerte ella me dejó todas las cosas que teníamos. El estar sola me permitió empezar a depilarme todo el cuerpo, aunque no es que yo sea particularmente velluda.
El primer día que me depilé las piernas, tuve que masturbarme porque la sensación me puso a volar de la excitación. Habría dado lo que fuera por tener a mi hombre conmigo, pero no se me ocurrió hacerlo en su apartamento. Ni modo, ya habría tiempo para eso. Me pude depilar el pecho y las axilas y hemos comprado algo más de lencería. Los encajes me encantan.
Un día nos ibamos a ver, así que fui a su apartamento, esta vez en bus, porque quería beber algo y fumar marihuana. No me había visto depilada y ya me habían crecido un poco los vellos, así que le dije que le tenía una sorpresa y entré al baño con la lencería a ponerme, además de una falda hermosa que compré hace pocos días, y lo que necesitaba para depilarme. Además ahora tengo splash... esos perfumes fuertes de señora no me gustan.
Me bañé, me depilé con cuidado y volví a pasar mis manos por mis piernas, lo cual me causó una erección increíble inmediatamente. Esta vez no quiero mi pene completamente depilado. Por el contrario, me he dejado una linea vertical sobre el tallo de mi pene, lo cual me hace ver muy coqueta.
Sin embargo, quiero venirme con él dentro mío, así que no me toco. Me pongo las medias de malla y el liguero. Encima de éste, una tanga rosada, clara, de encaje. Pero mi pene está demasiado parado, así que debo dejarlo sujeto con el elástico de la tanga. Sigue la falda... me miro al espejo y veo cómo tiene un efecto de levante de la cola y vuelvo a sentir un corrientazo de placer. Por último, un top blanco (empiezo a sentir ganas de que me crezcan las tetas) y un cobatín rojo.
Por último, he visto algunos tutoriales en youtube sobre cómo maquillarse y he comprado algo de sombras, base y polvo, así como un brillo suave. Termino con una peluca rubia. Rubia una se ve muy puta. Deliciosa.
Salgo y Fabián está en boxer. Ha puesto una película porno de las que más disfruto. Una orgía en Brasil protagonizada por Agata Lopez y otras dos chicas. Ella siempre me ha excitado demasiado.
Yo: ¿Qué te parece, mi amor?
Él: Qué rica te ves (noto sus pupilas dilatadas)
Yo: Sólo para ti.
Nos besamos. Bajo mi mano y siento su verga erecta, grande. Se empieza a mojar con líquido preseminal.
YO: Bebé: quiero hacerlo medio borracha y trabada. Venirme así es delicioso y quiero sentirlo todo. Mira cómo se siente mi culo depiladito.
Él me toca, introduce un dedo el muy tramposo y hace que lo chupe luego de que lo sacó. Luego empezamos a beber aguardiente y prendemos un porro de cripy que yo ya tenía listo.
Yo: Uy, amor, me empezó a coger. Tócame las piernas, eso me encanta.
Él: A mí también me está cogiendo. El cripy coge una chimba.
Yo: Tú me coges muy rico... mi vida, nunca pensé disfrutar tanto la verga. Nada comparado con el consolador que me metía antes.
Y él toca mis rodillas. Empieza a subir y llega al final de las medias. Yo lo siento todo y estoy erecta.
Yo: No aguanto. Sácala.
Saco su verga del boxer y bajo para chuparla. Me he acostumbrado completamente a su sabor y su olor. Pero trabada la siento mucho más grande. Mojo mi garganta con un aguardiente, lo esparzo por su pene y me lo chupo así. Él ya está acariciando mis tetas suavemente. Toca mi espalda y baja la mano. Sube un poco la falda, quita la mano, me retira la boca de su verga y me hace chuparle un dedo. Regresa a mi culo y lo mete. Placer puro.
Últimamente he empezado a tener la sensación de que mi culo exige tener una verga dentro. A veces estoy haciendo algo del trabajo y siento la necesidad de tener mi culo lleno. Por suerte he comprado un plug anal un poco grande, así que cuando no puedo resistir, entro al baño de la oficina, enjuago mis manos con agua y jabón, impregno el plug y lo introduzco. Así trabajo más cómoda, así tenga ropa de niño.
Eso empiezo a sentir cuando siento sus manos en mis nalgas.
Yo: mete el dedo hasta el fondo papi
Él: Gonorrea, me encanta que me digas papi.
Yo: Tú eres mi papi, amor. Y yo tu mami puta.
Así que mete el dedo completo y siento cómo juega con él dentro de mí. Yo me incorporo un poco y lo beso. Siento su lengua contra la mía, su barba picando en mi cara. Es un beso largo, lento, intenso. Nos comemos en él y sin darme cuenta, ya no tengo sus dedos dentro mío sino su mano en mi pene subiendo y bajando... subiendo y bajando mientras nos besamos.
Yo acaricio sus pectorales, su espalda, su cabeza. Quiero toda su lengua dentro mío... pero es hora de un 69, que es la excusa perfecta para empezar a dilatar mi ano para el placer de mi hombre. Cada vez disfruto más la forma en la que me chupa este hombre. Y tener la boca llena de él mientras lo hace es mucho mejor. Me la meto toda, ya el reflejo de las arcadas ha disminuido y casi nunca me da, así que siento cómo toca mi garganta. Él introduce uno a uno sus dedos impregnados en saliva en mí, los abre, juega dentro mío y yo sólo gimo.
No puedo más, lo necesito dentro. Ya no usamos condón. Ambos nos hicimos exámenes y nos conocemos hace demasiado tiempo. Además, el calor de una verga a pelo es mucho más rico. Me quito la tanga y me siento sobre él, mientras pienso en lo curioso que es poder estar completamente erecta y tener una verga dentro, una termina por acostumbrarse a la sensación en la cola y disfrutarla. Me acaricio toda mientras va entrando en mí. Cómo disfruto hacerlo con marihuana, me siento volar. Me inclino y lo beso mientras subo y bajo por su tronco con un movimiento de cadera. Me he vuelto una experta ahora.
Ya no es indispensable que me pajee, la sola sensación de tenerlo dentro y de sus embestidas es suficiente para mantenerme dura. Y siento cómo mi pene golpea en su pancita y en la mía con cada movimiento. Fabián me da bofetadas y me dice lo rico que es tener una perra como yo, que soy toda una mujer, su mujer. Yo sólo gimo y le digo que em encanta, que no pare.
Yo: dame nalgadas, amor. Déjame roja la piel que eso me encanta!
Él: Así te gusta, mi puta? Qué rico culo, perra!
Yo: Ay, amor, quiero que me llenes. Quiero que me embaraces!
Él: Te voy a embarazar por ese culo rico de puta que tienes.
Yo: Síííí, por favor. Soy toda tuya, bebé.
Cambiamos de posición. Es hora de que me coja como perra, en 4. Me hago al borde de la cama para que él pueda estar de pie y me dé duro, como le gusta. A mí me encanta mirar hacia atrás y ver cómo me coge las caderas para entrar con fuerza, la cara de sexo que pone, concentrado en cómo su herramienta penetra mi ano. Él suda, y las gotas de sudor caen sobre mis nalgas. Estoy en el paraiso. Entierro mi cabeza en las sábanas, paso mi mano bajo mi pene y acaricio sus testículos mientras me penetra. Las aprieto un poco, lo suficiente para que me sienta pero sin lastimarlo y él aumenta el ritmo.
Fabián sabe que mi posición favorita para terminar es en misionero, con él pajeándome. Aún no lo hemos logrado, pero me encantaría poder sincronizarnos y llegar al tiempo. Me pongo una almohada bajo las caderas, él se situa, escupe su mano, enjuaga su verga en ella y me la mete suave, como me gusta. Se tumba un momento sobre mí y nos besamos mientras entra y sale y yo hago lo propio a su ritmo. No soy ninguna vaca muerta. Así estamos unos minutos, mientras nos besamos siento su espalda lavada en sudor y cojo sus nalgas para llevar mejor el ritmo de la penetración. Mi pene tiene una capa de líquido preseminal que llevo a mi boca con la punta de mis dedos.
Nos besamos y él me entiende el beso, así que se levanta un poco, toma mi pene con su mano derecha. Yo estiro mis brazos y me sostengo de la cabecera de la cama para que pueda tocar mis tetas con libertad. Contraigo un poco mi ano para que me sienta más, y para yo sentir más también. Me toca con fuerza y suena su mano subiendo y bajando, además de su pelvis tocando mis nalgas, acelera el ritmo... él sabe que así me puede hacer venir muy rápido y yo no puedo más de las ganas. Me concentro en la sensación, siento cada movimiento de su mano y de su verga dentro mío. La electricidad sube por mi estómago, mis piernas se tensionan, mi ano empieza a contraerse alrededor de esa verga delciosa y mi pene palpita entre su mano. Tenemos sexo demasiado seguido, así que no sale mucha cantidad de semen, pero igual es delicioso verlo en sus dedos. Los acerca a mi boca y se los chupo para dejarlos limpios. Él hace un ademán de retirarse para vernirse sobre mí, pero no lo dejo.
Yo: No, amor, quiero que me llenes. Embarázame.
Él: No sabes cómo me arrecha que me digas eso.
Yo: Eso quiero. Que me crezcan las tetas así bien rico para que me las cojas todas llenitas de leche. Dame, dame duro, amor.
No aguanta más. Siento cómo se tensiona, respira más duro. Siento cómo su semen me empieza llenar, caliente. Es indescriptible lo que es tener un pene palpitando dentro de una.
Yo: Te amo, me encanta que te vengas dentro mío, que me dejes llenita.
Él se tumba sobre mí, está exhausto. Nos besamos y su pene se va haciendo pequeño, aún dentro mío, hasta que sale. Yo lo acaricio, lo miro y me encanta. Nunca pensé que me llegaran a gustar tanto los penes. Ponemos algo de tv, dormimos un poco y cuando despertamos, nos besamos un rato, entrepiernados. Le cuento que quiero seguir avanzando, quiero un trío y me dice que hay que buscar con quien, algún amigo suyo y yo acepto. Le pido que se lave la verga, porque no se la voy a chupar con restos de mi ano... soy sucia, pero tampoco (al inicio sí, pero es que un dedo no llega tan profundo como una verga). Y la faena sigue. La pasión nos desborda.
Espero que les haya gustado. Besos.







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