En algunos relatos habìa leído sobre experiencias muy morbosas de personas que habìan estado en cyber cabinas o cafés internet del centro de Medellín, traté de experimentar yo mismo para descubrir este mundo.
Un día sin dinero y con bastante arrechura, decidí hacer una búsqueda de cabinas privadas en el internet. Encontré algunas como las Orange, cabinas del Centro Comercial Orquídea Plaza, las de San Ignacio y las Torres de Bomboná, tomando la dirección ingresé a Google Maps y evalué los sitios, para saber cómo llegar, revisando cuáles se prestaban a una verdadera privacidad y seguridad.
Primero fuí al Orquidea Plaza y oh sorpresa, el local está vacío, lo cerraron, con ésta decepción me dirigí al Orange y no encontré nada de acción, un sitio nada privado, me dirigía a Cabinas San Ignacio y lo mismo, una sala pequeña, nada de privacidad, caminé a las torres de Bomboná y solo encontré dos sitios, supremamente pequeños, mal ventilados, no inspiraban nada bueno.
Aburrido, decidí renunciar, luego en casa, entré nuevamente a un Chat llamado cabinasonline.com y encontré a una persona que se encontraba en las cabinas de Maracaibo. El hombrecito me describió el sitio como supremamente reservado, con mucha acción y muy buenos elementos, totalmente diferente a lo que había visto.
Decidí ir a las cabinas de Maracaibo a eso de las 11:00 AM, interesante funcionan 24 horas, seguí al pie de la letra las instrucciones que me habían dado, subí las escalas, en la recepción dije que era para usar las cabinas privadas, me entregaron un ficho con el número del computador, a todo el frente de la recepción ingresé por una puerta que es exclusiva para entrar a estas cabinas.
Al ingresar, veo a tres tipos que se encontraban de pie, algunos en su cubículo y otro caminando, la mayoría entre 20 y 40 años, 2 bien pintas. El otro igual aguantaba, pero más bien cuarentón.
Me dirijo a mi cabina y veo que a los lados está cubiero desde el piso hasta casi 1.60 mt, pero al frente hay espacio para ver que hace la persona que se sienta al frente de ti por debajo de la mesa y una parte bajo la pantalla. En tu espalda está descubierto, no hay cortina y en el techo en las esquinas hay espejos que te permiten ver qué està pasando en el interior de los cubículos.
No pasaron 2 minutos y comienzo a ver tipos que pasan caminando detrás de los cubículos, esperando que alguien los mire a los ojos para establecer alguna conexión visual o insinuación.
De pronto el chico que estaba al frente de mi, veo que comienza a apretarse su pene sobre el pantalón, me comencé a poner arrecho, pero tenía demasiados nervios, porque hasta el momento no había visto que en algún cubículo hubiera ocurrido algo y no quería iniciar situaciones, que pudieran invitar personas no deseadas.
De un momento a otro veo que el chico se levanta y camina hacia otro lado de las cabinas, pero alcanzo a ver a la distancia que llega a la cabina de otro pasillo y veo que se agacha donde el tipo cuarentón.
Me armo de valor y salgo a caminar, veo una cantidad de sujetos, muy buenos, en realidad pocas locas, todos viendo morbo en las pantallas, no me había dado cuenta de la cantidad de cabinas que hay y la cantidad de personas, conté al rededor de 12, llego y veo al chico dándole una mamada al hombre, fue cuando me animé, volví a mi cabina y cuando regresó el muchacho, al rededor de 19 años, cara bonita, delgado, ojos café. Le toqué la pierna y sentí que él tambien lo hacía. Me levanté fui hasta donde él y me senté en la cabina del lado, le pregunté si quería darme una mamada, él asintió, desabroché mi pantalón, él me agarró el pene y comenzó a masturbarlo, ya erecto, le dije si quería mamarlo, él me pidió que me hiciera a su lado, de inmediato lo hice, me quedé de pie y él puso mi pene en su boca, comenzó a succionar, con una experiencia asombrosa, literalmente se lo tragó completamente, mi pene es muy grueso, bien cabezón, hasta el momento nadie había sido capaz de tragarlo completamente, comencé a acariciar su cabeza, mientras me lo seguía mamando, bajé y apreté sus tetillas, sentía sus pectorales, firmes y la espalda bien definida. Comenzó a sacar y a entrar mi pene en su boca, lamiendo la cabeza, la cual estaba bien roja y muy hinchada, succionando como loco, sin importar si alguien me estaba viendo o no, estaba a punto de venirme y le pregunté si lo sacaba o se lo iba a tragar, él no dijo absolutamente nada y siguió chupando, no aguanté más y eyaculé en su boca, tengo fama de ser demasiado lechero y el chico no fue capaz de contener todo mi semen en su boca, sacó mi pene y vi como se le regaba mi leche por la comisura de su boca, le ofrecí un pañito para que se secara, el devolvió parte del semen, se limpió las manos y boca. Me organicé el pantalón y salí, no sin antes señalarle con mi mano empuñada y un pulgar arriba, lo feliz que me había hecho.
Procedí a retirarme del sitio y mientras salía ingresaba un tipazo, acuerpado, de unos 33 años, que se me quedó mirando, un tipo perfecto, casi de me devuevo, pero ya se me hacía tarde.
Toda la faena duró una hora y media, el morbo es altísimo, la privacidad es adecuada, el sitio es ventilado y las personas que se encontraban allí, de todo mi gusto. No hay discriminación alguna y la gente sabe a lo que va, tu puedes ir simplemente a mirar y te respetan si no quieres invitar a nadie a tu cabina.
Salí y pagué 2.500 pesos, el sexo más descomplicado y económico que he tenido en mi vida.








Comentarios
1 comentario
Inicia sesión para dejar un comentario.
login EntrarBienvenido al mundo de las cabinas, una vez se vencen los nervios, es solo disfrute lo que hay.