A Veces La Noche Manda Y Hay Que Dejarla
Relato de comunidad Gayschedule 5 min de lectura calendar_today Noviembre de 2016

A Veces La Noche Manda Y Hay Que Dejarla

La verdad no acostumbro a hacer público mis experiencias sexuales, pero justo hoy conté una que ha sido una de las más ricas que he tenido y me atreví a escribirla para tod@s ustedes. Para darle un contexto a la historia, he de explicar que siempre he sido muy inquieto en lo sexual, me ha....

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La verdad no acostumbro a hacer público mis experiencias sexuales, pero justo hoy conté una que ha sido una de las más ricas que he tenido y me atreví a escribirla para tod@s ustedes.

Para darle un contexto a la historia, he de explicar que siempre he sido muy inquieto en lo sexual, me ha gustado explorar y conocer nuevas formas para satisfacer mis propios impulsos, que a veces han estado tímidos, temerosos.

Una noche de tantas en Bogotá, tenía ganas de salir, de tomar algo, pero ninguno de mis amigos y amigas podían, así que decidí salir sólo y conocer nuevos bares. He de confesar que nunca me han gustado los bares gay, mucho tiene que ver con la música y el propio ambiente (sin ofender a nadie lógicamente, solo no me llaman la atención). Me gustan los buenos bares, los de sentarse en la barra y hablar, charlar de todo, dejar que la noche mande. Disfruto mucho de esos momentos.

Me metí en un bar que no conocía pero que sonaba muy buena música, a un volumen que se podía conversar. Tenía muy buenos tragos en la carta, pero me decidí por lo de siempre, por un buen Jack con un par de hielos. Al principio en la barra sólo estábamos tres personas, pero en media hora se llenó. El ambiente crecía y la gente estaba de muy buen ánimo.

Terminamos hablando casi todos los de la barra, todo por una canción que colocaron que a la mayoría de los que estábamos nos gustaba, eso abrió la conversación y terminamos compartiéndonos nuestros tragos entre tod@s. En uno de los extremos había un chico que estaba igual de sólo, pero que hacía parte de la conversación. Me pareció un chico pilo, muy amable y eso dio pié para que termináramos hablando. Al principio conversamos de cine, de música, algo de literatura, de las chicas que veíamos en el bar, pero después de un rato la charla pasó a otro tono.

Este chico me preguntó si en algún momento me había llamado la atención los hombres, si había tenido alguna curiosidad por estar con uno de ellos. La verdad me dejó un poco frío, no esperaba que me preguntara eso, pero me había generado tanta confianza y la pregunta la hizo con tanto respeto que le respondí sin miedo a ser juzgado.

Le dije que sí, que había tenido curiosidad e incluso le confesé que en mi vida sexual había estado con algunos chicos (en realidad habían sido dos). Me sorprendió mucho mis propios comentarios, ya que soy muy reservado, pero ese día y con este chico me sentía en confianza. Me agradeció por ser sincero y me contó que también le había despertado el gusto y que también había estado con algunos chicos.

Seguimos hablando un poco de todo, como si hubiera sido un comentario normal, pero a mí sí que me había dejado algo inquieto, hasta que le propuse comprar algo de tomar y seguir la charla en mi apartamento. Sin pensarlo me dijo que sí, que le parecía rico.

Al llegar me sentía muy nervioso, nunca había tenido una reacción de estas y mucho menos invitar a un chico a mi apartamento, pero ya estábamos ahí. Serví los tragos y me dispuse a poner música desde mi compu, sin antes quitarme la correa y los zapatos, costumbre que tengo cada vez que llego al apto (me gusta sentirme cómodo).

Noté inmediatamente la mirada de este chico, ya que al quitarme la correa siempre se me baja el pantalón un poco y deja ver una parte de mi bóxer. Eso me excitó muchísimo, notándose como mi bulto reaccionaba. Trataba de disimular pero era evidente mi excitación y más que el pantalón que llevaba ese día era de tela delgada y me quedaba un poco justo, así que se imaginarán como se me notaba.

Me dijo sin titubear que se me veía muy bien y que se me marcaba muy rico. Me puse súper rojo, pero sin medirlo le agarré la mano y la llevé hacia mi bulto y lo invité a que lo tocara. Lo hacía delicioso, lo sobaba, lo apretaba y eso me ponía mucho más excitado. Hice lo mismo con él, lo toqué por encima de su jean y la verdad se sentía muy rico, notar como crecía en mi mano.

Nos pegamos para que nuestros penes se tocaran, para que nuestros labios se encontraran y al hacerlo nos agarramos nuestras nalgas. Estuvimos así un buen rato hasta que las ganas me llevaron a bajarle el pantalón, me arrodillé y empecé a jugar con mil labios, con mi lengua. Recorría su pene por encima de su interior, no se imaginan como se sentía, era delicioso, suave.

Con mis manos empecé a bajar un poco su bóxer y con mi lengua recorría cada punto, hasta dejar totalmente descubierto su pene. Me encantaba verme así, no lo puedo negar. Lo agarré duro y me lo llevé a mi boca, lo hacía suave, jugaba con mi lengua, con mis labios, con mis dientes. Era una sensación increíble, realmente me encantaba ese pene (era tal cual me lo imaginaba). Él me paró y me dijo que quería hacerme lo mismo, así que me empujó contra la pared, se arrodilló, me bajó pantalón y bóxer a la vez y empezó a mamármela. Era lento pero firme, jugaba con mi cabeza, la mordía, la lamía y eso me ponía mucho más excitado.

Le dije que quería hacer algo, que era un sueño que tenía y que no había podido realizarlo y era continuar lo que estábamos haciendo pero en la ducha. Nos desnudamos, nos metimos en ella y empezamos a besarnos. Nuestros penes estaban juntos, a la misma altura. Como tengo manos grandes decidí agarrarlos para hacer una paja mutua, me encantaba sentir en mi mano ambos penes, me encantaba como sentía el suyo con el mío, era simplemente delicioso. Subí la intensidad, quería que ambos nos viniéramos de esa forma y así fue, aumenté el ritmo hasta que ambos logramos hacerlo.

Sin secarnos del todo salimos de la ducha hacia mi cuarto, lo empujé sobre la cama y me puse boca arriba, tratando de hacer un rico 69. No se imaginan la sensación tan deliciosa, nunca lo había hecho. Nos mamábamos fuerte, con ritmo, con nuestros penes en todo su esplendor. Agarrándonos las nalgas con fuerza, hasta el punto de venirnos de nuevo en la boca de cada uno. Nunca pensé que fuera capaz, pero esa noche así fue.

Creo que después de esa experiencia tan deliciosa aumentaron las ganas de volver a un bar y dejar que simplemente la noche mandaran...

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28 de noviembre de 2016

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Escrito por

5 seguidores ·Soy hombre bisexual

Comentarios

1 comentario

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  • colando
    colando · 28 de nov de 2016

    Que relato mas delis, se siente rico tener el pene de otro en las manos, acercar mis labios a los de otro y hacer un 69.  Todo eso me emncanta.  Besos.

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