Tenía un amigo y empezamos a hacer camping. Ibamos a una laguna que queda cerca de Bogotá (el Neusa) espectacular! carpas, fogatas, música, traguito, y cuando alguna nena arrancaba nos la cargábamos..... muy rico.
En la oficina empezó a despertarse algo de envidia, y la gente empezaba a querer que los ivitáramos y tal. No nos incomodaba, por lo que hacíamos turnos y cada fin de semana nos llevábamos a alguien que nos acompañara (obviamente tenía que pagar el trago -brandy, por el frio- y llevar algunas cosas y por supuesto la gasolina del JEEP, que era mío). Era chévere.
Los paseos eran de fin de semana: salíamos el viernes en la tarde de la oficina, y hágale. La noche anterior el campero ya estaba cargado con leña y equipaje (ah, y el bote de inflar). Pasábamos la noche del viernes y la del sábado y regresábamos el domingo tipo medio día, pare descansar y el lunes otra vez.......a trabajar. Era un despelote, porque llevábamos 8 o 10 botellas de brandy, cigarros, y algo de comer. Pero nunca hubo una discordia ni nada raro. Simplemente el guayabo del otro día (nos asábamos una carnesita fresca y listo). Igual era muy bueno, navegar y remar, si hacía sol buenísimo, si llovía, otro cuento pero igual sabroso. Un día el "gorila" quien era mi parce, me contó que en el barrio había un vecino que se había enterado de los paseos que hacíamos y que quería ir. No llevábamos a más de dos porque el jeep iba cargado casi todo de leña (el sitio era reserva y no se podían cortar árboles) y para ese viaje estábamos solo "el gorila" y yo. A lo que le dije que listo. Y nos fuimos. El tipo buena gente. Llanero, tocaba capachos y yo con mi guitarra, hicimos un buen duo.
Yo en el Neusa ando sin tapujos, tengo un sitio que es totalmente solo, y a unos 50 mts una isla. Es rico navegar hasta allí, desembarcar y asolearse desnudo.....UF!!! o caminar descalzo por entre el bosque solo con una tanguita. Sentir el frío de la brisa, y si se ha mojado, mejor (porque aunque el agua es helada, a veces no aguanta uno tanta belleza, y se mete). Y como con mi amigo no había ningún problema, pues siempre lo hacía, no importara quien iba, pues finalmente era el dueño del paseo, y simplemente nos reíamos y nos burlábamos, pero nada mas. Y en el bote (es de dos personas, de remos), tengo musiquita, el brandicito, y navega uno con los salvavidas, gorrito y guantes de lana por el frio. Pero generalmente subo en pantaloneta, y bien cortica para que me deje maniobrar y no me estorbe.
Pues yo estuve toda la tarde en mi salsa. Anocheció, ya con traguitos, igual uno por la noche y desafiando el clima también se desnuda y hace locuras, como desfilar en ropa de mujer y demás......
El "gorila" me comentó que pilas con "el aleman" -así le decíamos al invitado-. Que por ahí le había dicho cosas de mí, que tan bueno, que las piernas, que la cola, etc. Yo con mi locura y con traguitos, ningún rollo. Salí corriendo hacia el bosque de pinos y me perdí. Lejos del campamento, me tiré boca arriba a ver estrellas y a oscuras. Apenas supe que de un tirón me colocaron boca abajo, en fracciones de segundo un guante de lana estaba en mi boca impidiéndome gritar y mis dos manos arribas sujetadas con fuerza contra el piso; y como allá se anda en pantalón de sudadera y botas de caucho, el pantalón ya lo tenía en las rodillas y de una sola embestida me lo metieron..... y a palo seco. Fué terrible. Sentí que me "ahogomoría": sin poder respirar por el guante y por ese dolor tan HP en el culo. Se meció encima mío unas 10 veces lentas, pero hasta el fondo (lo tenía grande). No supe a qué horas quedé patiabierto dándole mi culo adolorido al sereno y al bosque. Me relajé un rato, y como pude me paré, subí el pantalón, prendí la linterna y me habían dejado un poco de papel higiénico. Lo cogí me limpié.... mitad mierda, mitad sangre.....que dolor!. Y me fuí caminando despacio al campamento. Sin lugar a dudas tenía que ser el marica del amigo del "gorila".
Pero llegué al campamento y estaban fundidos, rascados, tirados al lado de la fogata. No dije nada, solo medio me acariciaba para que pasara el dolor. Y la incertidumbre de quién había sido (de pronto un guardia del parque, o un campesino de los alrededores... que se yo)
No sé a qué horas nos dormimos en la carpa. Al día siguiente, todo como si nada. Hablamos, molestamos. Estaba haciendo algo de sol y entonces nos turnamos después del desayuno, para ir en el bote a la isla. Los mandé a los dos primero, para quedarme solo haciendo aseo, y poder caminar hasta el sitio a ver si veía alguna huella que me diera alguna pista y hasta pensaba que había podido ser un caballo. Igual me coloqué mi tanguita, me coloqué cremita para el ardor, y me asoleé durante la hora y pico que estuvieron navegando. Dejé a un lado lo sucedido y me puse a tono con unos tragos de brandy.Cuando llegaron, tomé el bote y me fui solo (yo soy el que más conoce el bote y el que mejor rema -modestia aparte-). Sin embargo me dio vainita irme solo, y regresé apenas había arrancado, por alguno. "el alemán" vino corriendo, con botella de brandy en mano.
Salimos en una algarabía chévere. De verracos nos fuimos a darle la vuelta a la isla. No sé el tamaño, pero es grandecita. Dando la vuelta, nos cogió viento en contra y no podíamos remar. La corriente nos estaba sacando lago adentro. Con un esfuerzo el tenaz, pudimos arrimar a la orilla y desembarcar mientras pasaba la brisa. Era de lluvia, y empezaba a lloviznar, cosa que no nos importaba porque teníamos el brandy. Bajamos, tomamos, exploramos la isla..... tiene un medio monte, que subimos en medio de caídas, por lo resbaloso y por los tragos... yo, feliz con mi mini pantaloneta y mi tanga debajo.
Nos rodamos por una lomita (pendiente suave) en medio de las risas y al llegar abajo, estaba todo con neblina (del carajo: un paisaje único) y cuando yo llegué, las piernas aruñadas y llenas de tierra, "el aleman" me estaba esperando con una verga por ahí de unos 25 cms. si no les digo que más (la erección no la podía tener parada) saliendo de sú sudadera. No lo podía creer -lo grande, y lo frentero-
Nos sentamos en el pasto, estaba empezando como a lloviznar, y nos pusimos a hablar. Me contó cómo se fue la noche anterior al bosque, cómo me encontró en la oscuridad, y cómo me lo metió. Que había estado toda esa tarde queriéndose insinuar pero que yo con mi molestadera no le había puesto atención. Que no aguantaba la arrechera que se lo diera como Dios manda. Yo medio me tapé con lo que tenía al lado: hojas, pasto, qué se yo. Apenas se rió. Me dijo que no podía gritar porque nadie oiría: estábamos algo retirados..... que fuera hacia el bote y vería que no había remos.... que no me quedaba más salida.... y que con "el gorila" no podía contar ni hacer nada porque el tenía no sé que cosas con su familia.... me levanté y me fuí caminando hacia el bote reprochando. El no hizo nada... tan solo me siguió. Efectivamente no había remos: el HP los había escondido, a qué horas?... no sé. Me traté de lanzar al agua para nadar.... pero a dónde? estábamos al otro lado.
Solo le dije que no me hiciera tan duro. El sonrió y me dijo que dependía de mí, que en la noche como tocó a la fuerza, tenía que doler, pero que ahora, no....
Sabiendo lo que había que hacer, me arrodille y le coloqué mis nalgas a su disposición, sabiendo que podía gritar tranquilo ya que nadie me oiría. Me dijo que así no. Que primero se lo mamara hasta llegar la primera vez en mi boca. Me arrodillé y obedecí.
Era muy grande y me atragantaba. Igual, tenía una forma agradable y un sabor rico. No llegó, tal vez por el frío o la llovizna, pero menos mal, porque ya me dolían las comisuras de los labios.
Luego, me colocó de pié y me hizo coger con mis manos los tobillos. Ahí me las amarró -o sea las muñecas a los tobillos- y colocó un palo de unos 80 cms. de largo, también amarrado a la misma altura separándome las piernas (hagan la prueba y verán lo incómodo y lo indefenso que uno queda). Seguido, sacó una crema, creo que a base de mentol, porque olía y me la untó en el culo dándome dedo poco a poco. Ardía al comienzo pero para qué, me relajó bastante.
Mientras todo ese proceso, me iba dando nalgadas y me iba dando brandy con un pitillo que no sé de donde diablos sacó, ya que por la posición yo estaba mirando hacia el piso. Chorreaba mis nalgas de brandy y luego las lamía, aprovechando para morderlas de paso. Se untaba de brandy los dedos y con crema y todo me los metía lentamente por el ojete. Se arrodillaba y me restregaba la vergota en la cara y abriendo mi boca yo se la chupaba de nuevo. Y así sucesivamente se deleitaba y se saciaba. Yo me la empecé a gozar también. Las sensaciones eran agradables.
Después de un buen rato, me dijo que me poseería, pero que me relajara y gozara. Y comenzó un jugueteo en el que se confundían los dedos, el brandy, la verga, la crema… yo no sabía qué era lo que entraba, hasta que empezó la embestida final: muy lento, muy suave y apenas sentí como entró toda la herramienta hasta el fondo, pero casi sin dolor. En esa posición y con todo esa mano de cosas, me imagino que el ojete estaba bien dilatado y además bastante lubricado, porque por la parte interna de mis muslos sentía como chorreaban líquidos.
Comenzó a mecerse lento, después rápido, bajaba la intensidad otra vez, luego lo hacía con mucha fuerza como si me quisiera romper… lo sacaba, lo volvía a meter, lo volvía a sacar… al rato me dijo que me quitaba los amarres, pero que colaborara y hacíamos varias posiciones. Accedí, porque realmente estaba incomodísimo, algo mareado y las cuerdas me lastimaban. Sin embargo antes de soltarme, me tumbó al piso boca arriba. Las piernas quedaron abiertas y hacia arriba y se vino a darme otra vez. Estaba enorme esa vaina y bien derecha. Ahí estuvo encima mío un rato hasta que estaba a punto de venirse.
Me quitó las cuerdas………… las piernas casi no las puedo colocar en su posición natural. Tomamos brandy, y empezó hacer cuanto malabar se le ocurrió. Hijuepucha!! Maneras que yo no tenía ni contempladas en lo más remoto. Mejor dicho jugó conmigo.
Me colocó boca abajo y me dijo que se iba a venir en mis nalgas pero que no me enderezara hasta que se secara el semen en ellas. Gimió y llegaron las descargas (porque fueron varias), calientes y en bastante cantidad. Tenaz, yo no sé cuánto tenía ese man fabricando esperma. Yo solo sentía como caía y la distribuía por ambas nalgas, y seguía cayendo.
Se tumbó al lado mío, tomamos un poco de brandy y comenzamos a hablar. El tipo en medio de todo muy correcto: me dijo que no le interesaba besarme (cosa buena porque a mí tampoco es que me plazca), ni consentirme, ni nada de esas cosas. Que lo único que si le gustaba era tocar las nalgas suaves y verlas separadas por su vergota, y que le gustaba más el culo que las cucas porque al ser mas estrecho, apretaba más y se sentía más rico. Y me dijo las medidas: 27 cms. De larga y 4 cms de diámetro en la punta y en el tronco 6 cms. Se paraba me miraba, me daba brandycito, y de pronto se carcajeó y me dijo que el ojete estaba dilatado todavía……
La lluvia, yo no sé a que horas había pasado, pero estaba haciendo algo de sol, por lo que ya estábamos secos. Al buen rato me dijo que fuéramos. Me levanté y tenía las nalgas tiesas, como si tuviera encima una capa de parafina, me toqué y estaba duro. Me dijo que me dejara así. Fue y sacó los remos de su escondite (debajo del bote) cogió mi pantaloneta y me pidió que me fuera solo con el. Que quería seguir mirándome y provocándose. Y como ya he contado, me gusta que me miren y que me deseen, no le puse reparo, mucho menos después de lo hecho. Entonces remaba de pie, o bocabajo, y me movía…. Me coloqué la tanga por si pasaba alguna lancha no vieran que estaba en bola, y fue la locura, se arrechó otra vez y me dijo que quería remar pero conmigo sentado encima. Lo convencí que no, porque me dolía y me le comprometí para hacerlo el día siguiente.







Comentarios
1 comentario
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login EntrarMe alegra mucho que los hallas publicado, demoraste un poco pero me diste gusto. te acordas que algun dia te dije que tarde que temprano los ivas a publicar. te felicito y adelante espero leer mas.