UNA SALA DE CHAT ESPECIAL
Relato de comunidad Transexualesschedule 8 min de lectura calendar_today Marzo de 2017

UNA SALA DE CHAT ESPECIAL

Todo empezó hace mucho tiempo. Desde que era adolecente. Recuerdo como al acostarme me desnudaba en la cama y descubría y acariciaba mis nalguitas imaginándome que llegaba un hombre y me poseía. Más adelante, cuando estaba solo en la casa, me ponía unos ligueros antiguos que descubrí y los....

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Todo empezó hace mucho tiempo. Desde que era adolecente. Recuerdo como al acostarme me desnudaba en la cama y descubría y acariciaba mis nalguitas imaginándome que llegaba un hombre y me poseía. Más adelante, cuando estaba solo en la casa, me ponía unos ligueros antiguos que descubrí y los zapatos altos de una tía, para luego masturbarme frenético mientras me miraba en el espejo, complacido de mis rasgos femeninos. Las vueltas y revueltas de la vida me llevaron a ocultar estos deseos por años. Hace unos meses, me propuse hacer realidad lo que siempre había querido y ocultado. La tecnología facilita hoy en día tomarse fotos con privacidad. Me vinculé entonces a la página de Guía, lugar donde podía lograr lo que quería. Entre los contactos establecidos apareció el hombre que también es protagonista de este relato. Él me escribía refiriéndose a mi como una mujercita excitándome con sus palabras. Esto me animó. Con tacto me fue conduciendo a un encuentro a través de los correos que cruzamos. Sin duda comprendió mi ansiedad. Yo estaba decidida. Me propuso entonces encontrarnos en una sala de chat diciéndome que era muy discreta y que allí podíamos realizar nuestro encuentro. Me dijo que llevara una maletica con “mis cositas” pues allí había un lugar para cambiarme. Además, que llevara puesto debajo de mi ropa “normal” todo lo que pudiera para facilitar todo. Dijo que el mejor momento era hacia el mediodía, pues casi no había gente en la sala.

La noche anterior a la cita casi no pude dormir pues la ansiedad me consumía. Rogaba para que el tiempo pasara rápido. El corazón no dejaba de latirme acelerado. Soy delgada y el ejercicio disciplinado me hacía ver muy apetecible. Hablamos por correo como a las diez am y acordamos encontrarnos hacia las 11:30. Llegué con bastante antelación al sitio de encuentro pero el hombre no llegó. Frustrada y con rabia me fui al trabajo y al acceder a mi correo había un mensaje que me informaba que él había cambiado la hora para treinta minutos después y me enviaba su número de móvil. Lo llamé inmediatamente. Me dijo que saliera para allá y me dio el número de la cabina donde estaba. La sala de internet era muy cerca de donde estaba. Alisté todo y salí a su encuentro. Al llegar al lugar pagué el importe y me dieron una llave con un número que correspondía a la cabina que me habían asignado. Adentro del lugar había música del estilo de los shows de estríper y unos cubículos en los que hay un computador para acceder a internet. También había dos salas con sillas y televisores grandes en los que pasaban cine de sexo gay. El lugar estaba vació y las luces eran discretas, casi en penumbras, e invitaban al desmadre. Un empleado aseaba rutinariamente el piso del lugar.

Busque al tipo en su cabina y me dijo susurrando que me hiciera en la mía que él me llamaba. Una vez ubicado sonó mi celular. Me indicó donde estaba el cubículo en el que podía cambiarme. Prácticamente, por la oscuridad, llegué a tientas hasta allí. Era un cuartico estrecho en el que cabían con dificultad dos personas. Empecé a cambiarme en medio de la oscuridad y la incomodad del lugar. Llevaba bajo mi ropa puestas medias negras de maya hasta la mitad de mis muslos, una blusita transparente de tiritas que me llegaba hasta un poquito más arriba del ombligo y una tanguita negra. Mi cuerpo estaba totalmente depilado. Estando es esas llegó el hombre y entró. Le dije que no estaba lista, entonces salió diciendo que ya volvía, recomendándome hacer todo en silencio. No era tan fácil alistarme para él en un espacio tan estrecho. Pero estaba tan excitada que no me importaba. Logré hacerlo dejando para el final los zapatos. Los saqué y me los puse y quedé lista para mi nuevo amigo. Los segundos de espera fueron eternos. Llegó, entró, y como la puerta no tenía seguro usamos la maleta que había llevado para mantenerla cerrada. El cubículo se hizo más estrecho con su presencia. El hombre respiraba agitado y me decía que estaba muy rica mientras me auscultaba todo el cuerpo con la linterna encendida de su celular. El tipo me tomó de frente por la cintura y me atrajo hacia él. Me dijo que le encantaban mis tanguitas, que me veía muy sexi. En principio yo no sabía cómo actuar pues también estaba nerviosa y todo era nuevo para mi. Él me tomó más fuerte por la cintura y yo puse mis manos en su pecho. Sentí su respiración y me percaté de lo alto y corpulento que era. Me subió mis manos para que lo abrazara por el cuello y me apretó más fuerte. Yo obedecía a todo lo que él me indicaba. Entonces bajo sus manos hasta mis nalguitas y me atrajo más fuerte y yo hice lo mismo pegándome a su cuerpo empujando con mi cadera hacia él. Sus manos recorrían y abrían mis nalguitas. El tipo me decía lo putica que era, lo que hacía que me apretara más a él rodeándolo con mis brazos por su espalda y cuello. La sensación era increíble. Se separó un poco, hurgó entre sus pantalones y llevó mi mano hasta su miembro erecto. Era un pene de mediano tamaño que sentí duro y vigoroso. Lo tomé en mis manos y empecé a acariciarlo como había visto en tantas imágenes y videos en Internet. Tome la iniciativa y me arrodillé así que mi boca quedó a la altura de su miembro. La abrí y empecé a chupar la cabeza de su verga pasando mi lengua por su borde inferior. El tipo deliraba. Percibía un olor a líquido seminal que por primera vez sentía en mi boca. Mi pene también lo manaba mojando mis muslos. Intenté introducir toda su miembro en mi boquita pero me produjo nauseas. Era evidente que todavía había cosas que tenía que aprender. Lo intenté sin embargo varias veces, pues la sensación de tener llena mi boca con la verga poderosa de un hombre lo había imaginado muchas veces…

…Luego el tipo me hizo poner de pie y darle la espalda. Y ahí estaba yo, encaramada en unos altos zapatos negros, prácticamente desnuda, ataviada solo con una diminuta tanguita y blusita transparentes de color negro, apoyada sobre la pared con mis manos y por primera vez exhibiéndole mi colita a un hombre negro corpulento que en aquel cubículo oscuro me miraba con deseo y tocaba lascivo y agitado mi cuerpo iluminado con su teléfono celular. Era como estar en el paraíso; la situación era muy morbosa. Seguramente afuera del cuartico en que estábamos había gente en los cubículos y un poco más allá estaba una transitada avenida llena de vehículos y gente afanada y nosotros dos allí, generándonos placer mutuamente. El hombre me bajó las tanguitas hasta las rodillas. Yo me recosté en la pared, abrí las piernas y paré la colita con picardía para facilitarle todo. Me abrió las nalgas y empezó a pasar sus dedos por mi culito que se contraía apretando sus dedos cuando intentaba introducirlos. Así me tuvo un buen rato. Luego me volteó y nos abrazamos nuevamente. Entonces acomodó su verga en medio de mis muslos y empezó a moverse hacia atrás y hacia adelante. Automáticamente cerré mis muslos y apreté mis nalguitas para sentir su miembro. La crema que había esparcido previamente sobre todo mi cuerpo hacia que su pene se deslizarla con facilidad en medio de mis muslos. Sentía el contacto de su verga con mi pene erecto y testículos, y como llegaba hasta mis nalguitas que yo contraía para que sintiéramos más placer. El hombre negro me decía “uff mamita que rico, que rico, sigue así, sigue así”, mientras nos apretábamos mutuamente. Yo lo complacía obediente. Luego me volteó de nuevo contra la pared para penetrarme…

Entonces paré la colita nuevamente y me recosté más sobre la pared. Él enfilo su verga hacia la entrada de mi culito después de ponerse un preservativo. Pero empezó muy rápido y como era la primera vez, me produjo un dolor intenso. Le dije que esperara y el me hizo caso. Luego intentamos de nuevo pero el dolor volvió. Intentamos con una crema que había llevado pero tampoco pudimos. Además la erección de hombre había disminuido. Me propuso que nos masturbáramos mientras el alumbraba con el celular. Me colocó a su lado y puso su mano en mi colita. Y mientras me acariciaba por mis nalgas y culito, empezó a masturbarse. Yo me pegué a él y lo acariciaba por su vientre. El tipo fue subiendo la respiración y poco a poco fue llegando al clímax, hasta que tuvo una abundante eyaculación que alcancé a sentir en mi mano, en medio de sus gemidos contenidos y contracciones.

Como estaba tan excitada le dije que me ayudara a venirme. Saqué un juguetico muy suave que empapé en la crema que había llevado. Embadurné también mi culito generosamente con la misma crema. Me lo introduje fácilmente, me pegue al tipo y empecé a masturbarme mientras hacía que el consolador entrara y saliera de mi sensible orificio. Le dije que pusiera su mano en la base del consolador y lo empujara hacia dentro cada vez que se saliera por la presión. Me hizo caso. El hombre empujaba con fuerza el consolador que se deslizaba sin dificultad dentro de mi culito haciéndome casi desvanecer. El seguía las señales de mi cuerpo que se contorsionaba. Controlaba o sostenía el aparatico bien adentro de mi. Lo introducía hasta la base con fuerza. Yo le decía lo rico que me hacía. En el momento cumbre le dije que lo sostuviera con fuerza bien adentro, lo que me provocó uno de los orgasmos más intensos que haya tenido en mi vida. Quedamos de comunicarnos para planear otro encuentro. El salió primero y luego yo. Y todo volvió a la “normalidad”… Sin embargo, las sensaciones vividas, aun me excitan e invitan a continuar explorando este maravillo mundo que existe detrás de la puerta que crucé ese día. Al recordarlas en este relato, los deseos se reafirman. No obstante, también es cierto que encontrar hombres especiales que entiendan con precisión este increíble mundo, no es tan fácil.

— alexaimagine5

27 de marzo de 2017

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4 seguidores ·Soy transexual, transito por el género

Comentarios

5 comentarios

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  • solitari
    solitari · 31 de may de 2017

    Buen relato, aunque no me gustan las cabinas lograste contar tu experiencia de forma chevere.

  • elmassabroso
    elmassabroso · 28 de abr de 2017

    me encantaria tener esa experiencia con tigo

  • rafikii
    rafikii · 18 de abr de 2017

    Buen relate. Tienes el dato exacto del video? Quiero un encuentro así

  • manguis
    manguis · 2 de abr de 2017

    me encanto tu relato si quieres podemos vernos tu dices dejame u mensaje y acordamos asi como lo hicieros casi como novios

    forum 1 respuesta
    • alexaimagine5
      alexaimagine5 · 1 de jun de 2017

      Hola, sí me gustaría conocerte. Pero faltan dos cosas: ver tus fotos así como has visto las mías; y tu estás en maizales y en Cali. ¿Vendrás a coger esta linda caleñita a mi ciudad?

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