Esta mujer hermosa le gustaba mucho ponerse lencería femenina de diferentes colores y texturas. Los ligueros, las medias, falditas, tacones fueron parte habitual de nuestras faenas amorosas y de alguna manera me sentí atraido y fascinado por dichas texturas, sabores y colores. Con esa ropa ella se transformaba de ser una apacible ama de casa amargada a ser una mujer multiorgasmica.
Fueron innumerables las veces que consientemente le contaba los orgasmos que ella tenía: se derramaba por chorros, a borbotones salía su semén y yo extasiado con esa maravilla de la naturaleza femenina. Ella muy inteligente percibió mi fascinación por la lencería femenina y me pedía que la acompañara a ver ropa sexi para lucirla en nuestra intimidad y los cajones del closet donde ella guardaba su hermosa lencería estaban a reventar.
Tangas y cacheteros, leggins, medias de ligueros, medias de malla, perfumes, cremas, faldas de colegiala y muchaaaas cosas siempre estaban disponibles en la casa de la señora M. además el olor de su ropa interior usada llenaba todo mi ser...y con mucho morbo y pasión encontré otro delicioso placer: la señora M. tenía un clitoris grande y se derretía de pasión cuando se lo chupaba.







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