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Relatos y Experiencias

Bueno debo empezar diciendo que nunca había tenido una experiencia gay, ni consideraba que tenía algún interés en los hombres, pero siempre había tenido un gusto por las prendas fememinas, principalmente usarlas. En mi casa me ponía tangas de mi hermana en la intimidad y me gustaba mucho. Me encantaba ver mi cola al descubierto y sentir que sólo unos hilos me tapaban. Lo hacía constantemente sin que nadie supiera y me encantaba. Después de un rato empecé a comprar ropa interior femenina para mi, incluyendo medias y ligueros. Ponérmelos era muy excitante. Sin embargo, sentía que ponérmelos sólo para mi no era suficiente, que alguien más debería verme en ropa interior femenina, en tanga, que vieran mi cola lo bien que se veía y pensar en qué otro hombre me viera era emocionante. Así que un día decidí ser un poco arriesgado... y me salió un poco caro.

Con cierta frecuencia me reunía con un amigo a hacer ejercicio en el gimnasio de su casa, casual, todo muy normal. Pero en este día en específico decidí hacer algo diferente. Decidí ponerme una tanga de las que me había comprado debajo de mi pantaloneta, no con el fin de que alguien me la viera, porque no tenía pensado quitarme la pantaloneta en público, pero con el morbo del riesgo de que alguien pudiera darse cuenta. Era la primera vez que salía con una tanga puesta y sólo con una pantaloneta. Así que salí de mi casa y me fui caminando, no quedaba muy lejos la casa de mi amigo. Ése trayecto se me hizo eterno y sentía que todos me miraban, aunque seguro eran sólo mis nervios. Me sentía bastante expuesto teniendo sólo mi pantaloneta cubriendo la tanga que llevaba puesta. Pero en fin, llegué a su casa, me encontré con él y fuimos al gimnasio. La verdad no me concentre mucho en el ejercicio, estaba pendiente de que no se fuera a notar mi tanga con algún movimiento abrupto, era muy excitante e incómodo a la vez, no era fácil hacer ejercico así, sentía que la pantaloneta se me metía entre las nalgas cada rato y que se iba a notar mucho, pero lo logré. Terminamos la rutina, fuimos a su casa para tomar algo después del ejercicio, pensé que ya había superado lo más difícil. Pero lo que pasó a continuación no me lo esperaba.

Subimos al apto, no había nadie de su familia en casa, hablamos un rato, fuimos a la cocina y él saca una jarra de limonada de la nevera, me pide el favor que le alcance unos vasos de la despensa superior, y lo hice. Sin darme cuenta me estiré por los vasos y accidentalmente este movimiento hizo que mi camiseta se subiera un poco y dejara al descubierto un lazo de la tanga que llevaba puesta y que se me había salido por arriba de la pantaloneta. No me había dado cuenta, pero cuando me voltie y lo miré, supe de mi error. Él tenia cara de sorpresa, me estaba viendo mi pantaloneta y así sin querer me preguntó "tienes puesta una tanga?". No super que responderle, estaba paniquiado y muy nervioso. Sin yo responder nada me dijo "acabo de verte una tira rosada arriba de la pantaloneta, tienes puesta una tanga?". Me levantó la camiseta un poco y claro, ahí también la vi yo. Se me había salido una tirita rosada. Le quité la mano de la camiseta para cubrirme y sin más que decir, le dije que "sí, y qué, que tenía puesta una." Se rie y quedamos en silencio un rato, después llega y me dice, "deja ver", yo estaba muy nervioso y no sabía que hacer, yo no hacía nada, me volvío a decir "si ya se la puso deje ver". Y bueno ya en esa situación no vi más que hacer, me voltie y me bajé la pantaloneta, le mostré todo mi culo en tanga. Yo estaba de para atrás, así que no veía su reacción, pero al rato empezó a tocarme las nalgas y eso ya empezó a excitarme. No podía creer lo que estaba pasando, de repente miré hacia abajo y veo que en su pantaloneta tenía un bulto gigante. La tenía muy parada, ya ahí no dudé más y me dejé llevar, me agaché y le bajé su pantaloneta y cuando vi esa verga ya afuera y tan grande, de una me la metí a la boca y empecé a mamársela. Sin haberlo previsto me encontraba en la cocina de mi amigo, arrodillado, ya sin pantaloneta, sólo en tanga y chupándole la verga. No podía creer en lo que se había convertido mi día, era la primera vez que probaba una verga y que estaba en tanga con alguien más. El caso fue que me estaba gustando mucho sentir su verga en mi boca, no me la sacaba y el gemia de placer, me excitaba mucho, seguí así, me la estaba gozando y aunque era mi primera vez sentía que lo estaba haciendo bien, el gemía hasta que al rato siento un chorrazo de leche caliente en mi boca. Se había venido dentro de mi boca, yo no lo creía, ése día me puse una tanga de inocente y había terminado mamando verga  y con un poco de semen en mi boca, el cual me pasé... desde ahí supe que ése sabor me gustaba.


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