Angelita
Relato de comunidad Voyerismoschedule 10 min de lectura calendar_today Enero de 2021

Angelita

Angela Rodriguez se sienta diagonal a mi en el salón. Yo le digo Angelita. Al menos en mi mente. Nunca hemos hablado, pero yo tengo conversaciones imaginarias con ella. No solo conversaciones. La verdad es que Angelita me encanta. Me ha gustado....

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Contenido adulto. Este relato fue escrito por un miembro de la comunidad. Léelo solo si tienes 18+ y mente abierta.

Angela Rodriguez se sienta diagonal a mi en el salón. Yo le digo Angelita. Al menos en mi mente. Nunca hemos hablado, pero yo tengo conversaciones imaginarias con ella. No solo conversaciones. La verdad es que Angelita me encanta. Me ha gustado desde hace años cuando quedamos en el mismo curso por primera vez. Ahora estamos a punto de acabar el instituto y aún no le he hablado ni confesado nada. A veces me doy pena, me insulto a mi mismo y me fuerzo a hablarle. Llego al salón por la mañana convencido de que este día si le voy a hablar pero al llegar, ella ya esta hablando con sus amigas o con Stiven. Stiven, así, mal escrito, es el bully del salón. Tiene un mullet mal cortado, ceja con una línea rapada en el medio, camiseta de Nacional bajo la camisa del uniforme del colegio y una cadena de oro con un crucifijo. El no va a misa, como yo cada domingo, pero si muestra el Cristo de oro orgulloso.

Angelita saca buenas notas. Yo no. No puedo concentrarme con ella en el mismo salón. Stiven tampoco saca buenas notas, pero no le va tan mal considerando que siempre está capando clase. Creo que Stiven le está cayendo a Angelita. Otras peladas del salón le quieren caer a Stiven, y se sabe que él se ha comido a un par de su conjunto, pero no se ha metido con nadie del instituto. Me da miedo que esté detrás de Angelita, y que este hampón le robe su futuro. Su futuro conmigo.

Faltan dos semanas y se acaba el año y cada quien coge por caminos distintos. Hay una salida recreativa. Una caminata para subir un cerro y llegar a la iglesia en la cima. Todos los cursos del último año van y a medida que la gente empieza a caminar entre los caminos y el bosque, los grupos se dispersan. Esta es mi oportunidad. Es cuestión de esperar a que los grupos se dispersen más y Angelita quede sola. Ahí podré hablarle, y si la cosa va bien me le declaro. Angelita va caminando, subiendo la montaña sin mucho esfuerzo, bamboleando la falda del uniforme. Una parte de mi quiere que ventee más para ver debajo de su falda, pero la otra parte me reprende por tener semejante pensamiento. Stiven ya empezó con la payasada y se quitó la camisa del uniforme para subir la montaña mostrando la camiseta de Nacional. Verde, blanca y Postobón con un Cristo dorado bamboleándose en el pecho a cada paso. Lo bueno es que el payaso este se adelanta mucho y deja a Angelita atrás. Pasa una hora y ahora casi no se ve a nadie cerca, a excepción de Angelita a quien he seguido conscientemente. Entramos en el bosque y siento los nervios bajo mi lengua, unas ligeras náuseas al imaginar hablarle. Plim. Le suena el celular. Angelita abre la notificación, se detiene por un segundo y mira alrededor como buscando algo. Yo estoy aún bastante atrás y no me ve. Entra en una parte más boscosa y la pierdo de vista. Me apresuro para alcanzarla y la escucho reírse detrás de unos árboles. Escucho también la voz de Stiven. En falso acento paisa le pregunta: “Vos te perdiste o que?” Angelita se ríe del comentario tan petardo y le dice “Tan bobo, mándeme una ubicación por whatsapp entonces, pero me manda fotos de donde esta, así como hago para saber”. Me asomo entre los árboles y se me arruga el estomago. Estos tienen algo y no ha empezado hoy. Angelita está super cerca de Stiven cogiéndolo por la cintura y el haragán este ni la ve, solo sigue diciendo tonterías. Ella se ríe de esas tonterías. Ella, ella misma, va y lo besa y a mi se me cae una lagrima. Angelita, la niña de las buenas notas, el uniforme limpio, la falda a la altura recomendada, las largas medias blancas, el largo pelo castaño bien recogido con un listón rojo, sin maquillaje, labios rojos puros ahora besa al payaso de la clase. Ella le toca las nalgas y el apenas se mosquea. Angelita es la que lleva las ganas y eso me hace sentir peor. “Uy, que es esto?” dice Angelita. Veo que lo está tocando sobre el pantalón. Angelita sonrie, esa misma sonrisa que veía desde hace años cuando izaba bandera en el pabellón del colegio, honor para los mejores académicamente. Ahora sonrie de una forma similar, mirando a Stiven a los ojos, mientras se arrodilla frente a el. “Que haces Angelita?!“ quiero gritar y parar este sin sentido pero sigo inmovil detrás de los arbustos. Angelita abre fácilmente los pantalones del cafre, se nota que ya conoce esa correa, y los deja caer. El hampón tiene unos calzoncillos negros. Se le ve el bulto inmenso al frente. Obviamente es inmenso, típico de un tipo que es mitad bestia. Pero a Angelita parece gustarle. Lo toca sobre la tela de un lado para el otro mientras se muerde los labios. Se acerca y le da una mordidita juguetona al paquete sobre la tela. El animal este se baja los calzoncillos de un tirón y le da un vergazo en la cara a Angelita cuando libera el pene erecto y este sale dando saltos. Angelita se ríe. Pero no por mucho. Rápidamente se mete ese pene en la boca y empieza a comerselo salivandolo todo. Ella está en cuclillas, con la falda del uniforme tocando el suelo lleno de ramitas de los arboles que los protegen de las miradas. O eso creen. Ahí estoy yo, con lagrimitas cayendo y mi pipicito poniéndose duro por el espectáculo. Angelita esta de espaldas a mi, lo cual lamento porque por la pose que tiene, en cuclillas, si la tuviese de frente podría por fin ver bajo su falda. Pero no puedo. Solo veo la cabeza moviéndose como loca, ay Angelita, donde aprendiste esto? El salvaje este solo atina a cerrar los ojos y decir de veces en cuando “eh ave Maria que rico”. Las babitas de Angelita se mezclan con los jugos de verga y le corren por la barbilla. No se incomoda y sigue metiéndose y sacándose de la boca ese pene que no es mio. Stiven acelera la respiración y suena como si fuera a llegar. Eso asusta a Angelita que para, se saca la verga babosa de la boca. Un líquido transparente y denso queda por un rato conectado como puente colgante uniendo sus labios al miembro erecto. “No te corras todavía, quiero que me la metas un ratico”. Quiero llorar, ahí escondido y parolo, mientras veo como Angelita se pone de pie, se limpia la boca brillante de saliva y sudor de verga, y sonriendo se pone las manos bajo la falta y comienza a bajarse lo que tiene puesto debajo. Es un bicicletero negro el que cae por sus piernas y sobre él una tanguita rosada. Se libera de esto y los hace a un lado con las piernas. Luego baja al suelo, se pone en 4 y se levanta la falda. No me lo creo, estoy viendo a Angelita desnuda. Estoy viendo el orto de Angelita entre sus nalguitas blancas. Abajo veo esa cuquita blanca y rosada, al aire, levantada ofrecida a Stiven. Angelita se la toca un poquito con los dedos que ha mojado antes con su lengua. ¿Es esta Angelita, la chica que se sienta diagonal a mi, tiene buenas notas y ahora se rinde en cuatro para recibir verga? Stiven se arrodilla tras de ella, como si ya fuera una costumbre y se miran sonriendo. Angelita tiene la cabeza contra el suelo pastoso y mira a Stiven y como se va acercando con ese trabuco que tiene por pene. Él coloca la punta del miembro tocando el orto de Angelita y ella da un respingo “Ay no, pongase serio Stiven, apurese y metamelo por donde es”. Stiven se rie y baja el pene. Ahora la cabeza toca la cuquita de Angelita. Si, cuquita, pequeña, suave, rosa, depilada. Empieza a juguetear, acariciando los labios vaginales de esa cuquita con la cabeza del pene. Angelita se mueve, intenta echar el culito para atrás para meterse el pene de una vez y Stiven tambien se echa para atrás, provocándola.

- Ay Stiven, porfa, metemelo ya.

- Que te meta que? - pregunta entre risas el imbécil.

- Ay tu sabes. Apurate antes de que nos pi…

Stiven de un golpe le da una estocada. Con fuerza entra el pene abriéndose camino por la resbalosa cuquita mojada de Angelita y ella suelta un gemido y cierra los ojos. Está consumado, Stiven está dentro de Angelita. Sus genitales húmedos se tocan, están unidos y chorrean sobre el pasto. Mi pipi está duro y entre lágrimas me lo saco y me toco. Me lo rodeo con mi mano. El pene de él está rodeado por Angelita. Veo como le entra y le sale. Me sorprende que le quepa todo. Angelita se despeluca, se le cae el listón de la cabeza pero ella ni se da cuenta. Solo cierra los ojos, con las manos aplasta ramitas del suelo y se mueve para atrás y para delante, con la falda sobre su espalda, sus genitales blancos al aire y penetrados, sus piernas blancas apoyadas en el suelo y sus medias blancas hasta la rodilla. Stiven se esfuerza en no correrse y en petarle esa cuca fuertemente con cada empujón. Se muerde los labios mientras se concentra. La camiseta de Nacional levantada hasta el ombligo y el Cristo dorado en primera fila moviéndose al son de estos dos culiando. “Estoy que me corro” admitió el bruto. “No, no, esperate” le suplicó Angelita. Quería aún más verga. Ella se separó de él. Vi el pene salir lentamente de esa cuquita salivante y hambrienta de verga, centimetro a centimetro, una larga tortura para mi, y finalmente saltar libre fuera. Angelita se volteó, lo beso mientras se dejaba caer de espaldas, abría las piernas y volvía a ofrecerle abiertos sus genitales goteantes. Stiven intentaba domar su propio pene y bajarlo hasta conectar con Angelita. En esas Angelita se abría los botones de la camisa y pude ver su brassier blanco con encaje. Ella se lo bajo y empezó a acariciarse un pezón. Oh, las teticas de Angelita, perfectas, no muy grandes, no muy pequeñas, con pezones rosad… Mi pipi vomitó mi semen inútil sobre las hojas del arbusto tras el que me escondía. Verle las tetas a Angelita me volcó sobre el orgasmo que quería retrasar, en competencia mental con Stiven. Veo mi mano cubierta en semen y una lágrima cae y se mezcla en la palma. Pero el pipi sigue duro y sin pensarlo mucho sigo tocándome porque ellos siguen. Veo los ojos de Angelita entornarse a medida que Stiven vuelve a penetrarla, ahora por delante. La teta que tiene al aire se mueve enloquecida por lo empujones genitales que Stiven le da a Angelita. Esa cuquita hambrienta se traga todo el pene una y otra vez y su dueña lanza silenciosos gemidos mientras mira a Stiven a los ojos, con la boca abierta y ceño fruncido. Sus piernas blanquitas están alrededor de la cintura del bully, acercándole las nalgas a su cuerpo. Stiven no aguanta más, se le ve en la cara, está agonizando el pobre animal. Angelita lo nota y se separa. Por un instante creo que se va a arrodillar y regarse el jugo de pene por la cara. Pero no, solo se separa pero se queda ahi, recostada contra el suelo con la camisa abierta y una teta afuera, las piernas abiertas, la falda subida sobre su estomago, con la cuca al aire dejando que el viento se la seque y esperando sonriendo, como si fuera costumbre. ¿Qué espera? Stiven coge su pene brillante que chorrea jugo de cuca y se pajea frente a una Angelita patiabierta. Ella se levanta un poco más la falda y la camisa y deja ver su ombligo. Ese ombligo con el que muchas veces me imaginé llegar a jugar. Ahora lo veo, esperando la leche de verga del cafre. La bestia esa se sigue masturbando, cierra los ojos y de repente empieza a llover leche sobre Angelita. Cae semen sobre sus piernas desnudas, inunda su ombligo, cae sobre la camisa, la falda, el cuello y ella sonrie satisfecha, aún patiabierta, con su rosada cuquita satisfecha al aire. Ella sin moverse se limpia usando la tanga rosa. El animal este la ayuda con la limpieza de su jugo genital. Se ponen de pie. Angelita se pone el bicicletero. Stiven guarda en su bolsillo la tanga rosa empapada de semen. Angelita empieza a caminar. Stiven la sigue. Yo sigo con mi pene en la mano tras los arbustos. No pude volver a llegar. Me quedé solo, pensando en esa cuquita.

— Arcantos1348

22 de enero de 2021

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Arcantos1348

Escrito por

Soy hombre heterosexual

Comentarios

2 comentarios

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  • isabelomadrid
    isabelomadrid · 26 de ene de 2021

    Super!..Gran escrito.

  • Darth_sexual
    Darth_sexual · 22 de ene de 2021

    Awesome!!!!! Ufff fue una lectura muy deliciosa desde el estilo narrativo, la descripción, la sintaxis y ortografía, por un momento odie al stiven, gracias por compartir el relato

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