Hola este es mi primer relato, espero les guste, paso cuando tenia 16 años, acababa de salir del colegio y entre al primer semestre de la universidad, siempre me he considerado hetero, tenía novia y me encantaba las mujeres, pero siempre he sido muy morboso y ese morbo me llevo a mirar a algunos hombres de otra forma, pero no a cualquiera, a los maduros, me encantan y me producen mucho morbo ver a uno e imaginarme cómo sería su verga. Así pasó un tiempo y un día entre a un centro comercial cerca a mi casa llamado Metrópolis, al baño y lo que me encontré nunca lo esperaría, había un ambiente muy tenso cuando entre y me dije a mi mismo acá está pasando algo, habían tres hombres en los orinales y se miraban unos a otros, yo al darme cuenta caí en ese juego de miradas cuando vieron que yo también los miraba uno sin ninguna pena se saco su pene y en empezó a masturbar y los otros empezaron a tocarlo y a intentar mamarsela, yo estaba demasiado excitado, me temblaban las manos y todo el cuerpo, ellos me invitaban pero yo estaba frío por lo que estaba viendo y no podría dejar de mirar, hasta que entro un guardia de seguridad y todos se dispersaron.
Eso generó en mi mucho morbo y un deseo inexplicable de ver nuevamente eso, y así seguí yendo muy seguido a aquellos baños y seguían pasando ese tipo de situaciones excitantes, así hace como un mes, un día un maduro de unos 65 años estaba en los baños y al vernos solos se bajo los pantalones y se empezó a masturbar, yo no podía dejar de mirarlo, me excitaba demasiado verlo y el se daba cuenta de eso, y aprovechando la soledad de los baños se empezó a acercar al orinal hasta que llegó a mi lado, yo temblaba de la excitación, no podía dejar de temblar mientras miraba su pene, era grande o bueno más que el mío si, pero lo que más me sorprendió fue lo grueso, debido a que el llego al lado mío y con varios movimientos de cadera insinuaba que se lo cogiera, eso me animo y por primera ves cogi una verga de no fuera mía, la sensación era inexplicable, estaba muy dura y caliente, sin dudarlo empecé a mastúrbarlo y el sin dudarlo me agarró las nalgas, siempre me han dicho que tengo muy buena cola, desde mis novias hasta mi familia, era algo que me avergonzaba pero en este momento era algo que me hacía sentir deseado por aquel maduro, me hacía sentir como nunca me había sentido, me temblaba las piernas y el viendo eso introdujo su mano debajo de mis pantalones, sentir sus manos grandes y velludas tocándome mis nalgas fue algo delicioso, hasta que llegó otra persona y de ahí salí espantado con el corazón acelerado, pensado que ya había acabado aquel momento tan excitante y de un momento a otro el maduro me acompaño afuera, se presentó y se llamaba Carlos, me dijo que le había gustado mucho y que quería conocerme mejor, yo apenas podía hablar y hablaba trabado, el me pregunto preguntas como a qué me dedicaba y ese tipo de cosas, charlamos durante unos minutos y me pregunto mi edad, le dije que tenia 16 y me sorprendió saber que le gustaba aún más, le pregunté si no le importaba que fuera menor de edad y el me contestó que no, que todo lo contrario, eso le excitaba demasiado y sin pensarlo me convido al carro, yo no dejaba de temblar del morbo y me dijo que era para charlar mejor y que el hacia morbo así, que le gustaba pajerase en frente de los colegios y su carro era ideal por lo que tenía vidrios polarizados, yo no me animaba, me daba miedo dar ese gran paso, pero no dejaba de pensar en esa verga tan maravillosa, hasta que me convenció a acompañarlo, subimos al elevador para ir al sótano y ahí nuevamente se lo saco, estaba a estallar esa verga y tenía la cabeza demasiado inflamada eso me excito demasiado, me dijo “mira como me tienes” y cuando abrió el ascensor se lo guardo y me llevo directamente al carro, lo tenía en último sótano y en una esquina oscura del parqueadero, yo entré y no podría dejar de temblar el me dijo que estuviera tranquilo que me iba a gustar.
En ese momento entramos y se bajo los pantalones y me dijo “mira, tócalo y siéntelo que yo sé que te gusta” yo le conté que era la primera vez que hacía algo así y eso le gusto, me dijo “que quieres hacer con ella” y yo pues tocártela respondí a lo que él me dijo “quieres que te haga sentir como una perra” y yo no supe que responder pero en mi mente si quería, me dijo “chúpamelo, cométela toda, quiero volverte mi perra, quiero que me la mames y te tragues toda mi leche” y yo dudé, el sin dudarlo me agarro por la cabeza y me hizo mamarselo, yo no podría creer lo que estaba pasando, se lo mamaba y el me forzaba a llegar cada vez más al fondo, hasta el momento que ya no me tuvo que forzar yo lo hacía porque lo disfrutaba, lo succionaba con mucha fuerza y desesperado por más y llego el momento que me dijo me voy a venir, yo no podía dejar de chuparsela era una sensación deliciosa hasta que se vino y salió todo su semen, era muy caliente y espeso, yo me atraganté pero no paré de mamarsela hasta que no dejo de escurrir hasta la última gota, yo me lo trague todo, luego paramos y me limpie el dijo que me quería hacer su perra y me quería clavar después, que se tenía que ir, así intercámbiamos números y me baje del carro, tembloroso y con muchas ganas de finalizar lo que empezamos con Carlos, el se alejó en su carro y yo salí del centro comercial sin creer lo que había vivido en la última hora y preguntándome todo lo qué hay que vivir en la sexualidad y lo que me falta por explorar.







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1 comentario
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login EntrarQue delicia de relato, quien pudiera ser ese maduro que te haga bn perra.