Viene de parte 01...
Yo no pude disimular la erección que tenía y me giré a continuar en la computadora, con mi cara roja de pena, pero también de la excitación que me daba y con la verga dura y desbordada de lo lubricada que estaba, esa imagen me tenía más que caliente, sorpresa tan grata fue cuando me pidió le llevara unos documentos que tenía pendientes de firmar, los tomo y me giro para levantarme y veo que aún sigue solo con el bikini y nada más, sentado en su escritorio, yo temblando del deseo y los nervios fui a llevárselos y el gira su silla para dejarme verlo en ropa interior, me pregunta algunas cosas y yo sin poder apartarle la vista de la verga que poco a poco veo que comienza a crecer a la par que la mía ya no cabe en el pantalón.
Me dice – Te conté esa experiencia porque quería repetirla contigo, notaba desde antes cómo me veías y quiero saber si te gustaría experimentar conmigo - yo no lo dude pues no dejaría que nuevamente el miedo me quitará esa oportunidad que podía ser la última, así que me le acerque y le empecé a frotar la verga así por encima de la ropa interior que llevaba, me tomo y me dio un beso mientras el tocaba mi verga y mis nalgas con fuerza, yo empecé a acariciar su pecho duro y fuerte, a sentir entre mis dedos ese pelo en pecho que me tenía jadeando, mientras mi otra mano se metía entre el bikini y por fin tocaba la verga de otro hombre, si bien su verga era más bien pequeña de unos 13 cm para mí era la gloría y más porque era gruesa, mientras yo tocaba y sentía cómo estaba con la cabeza húmeda, fui sacándola suavemente mientras tocaba sus huevos, él hacía lo propio bajándome el pantalón y dejando mi verga a su disposición.
Me empezó a masturbar sin dejar de besarme y tocarme el trasero con la otra mano, yo seguía tocando su verga y sus huevos, quería disfrutar cada milímetro de su verga en mis manos, poco a poco intente meter mi mano detrás de los huevos para tocar su trasero, él lo noto y sin decir nada se puso de pie, eso sin dejar de besarme el cuello que más que besos eran lengüetazos pues su boca estaba igual de lubricada que su verga.
Sin darme cuenta bajo hasta mi verga y la empezó a chupar – todo esto tienes y no me lo querías dar- fue lo que me dijo y empezó a mamar (Mi verga es más grande que la de él), fue alucinante para mí, dolía por momentos pues ahora me doy cuenta que tampoco lo sabía hacer y me rosaba con sus dientes jajaja, pero para mí era una delicia, él estaba inclinado y eso me permitió tocarle el trasero, ese culo tan sabroso que era algo que yo quería besar, lamer y por supuesto clavar, el no decía nada seguía pegado cual becerro y yo aproveche para tocarle el hoyo, era delicioso, calientito y apretado, no me atrevía a meterle dedo cómo yo lo había hecho antes con él mío, pues no sabía hasta dónde podía llegar esto, pero sin importar cómo fuera no quería que acabará.
-Es tu turno, chúpale cabrón- Se paró y me agarro la cabeza para mamarle la verga yo me arrodille para empezar a mamar, algo que nunca había hecho y que con esa verga pude descubrir las delicias de la humedad propia de la lubricación, él me dirigía al principio, tomando mi cabeza con fuerza y metiendo y sacando su verga de mi boca a voluntad, pero cuando tome el ritmo, lo agarre de las nalgas y empecé yo a marcar cómo quería disfrutarlo, me quite de tapujos y le metí un dedo en el hoyo, solo sentí en mi boca cómo su pene reaccionaba teniendo mi dedo en el culo, al mismo tiempo él ahogaba un gemido que para mí era la aprobación de que le gusto, yo me masturbaba pero quería por lo menos rozar mi pene con sus nalgas, morderlas y chuparlas, ahogarme en medio de ese enorme culo que tenía.
Seguí mamando y le pedí si podía lamerle el culo pero él no quiso, no me inmute y seguí con el dedo dentro sintiendo cómo me lo apretaba con su culo, ambos estábamos muy excitados y no tardamos mucho en venirnos, primero él, sacándome la verga de la boca y derramándose sobre el escritorio, y casi al tiempo lo hice yo y derrame el semen sobre el piso mientras mi mano seguía acariciando su trasero.
Sin más nos vestimos, no hablamos nada después de eso, no fuimos a la supuesta compra de materiales jaja, solamente nos cambiamos, cerramos la oficina y nos fuimos cada quien por nuestro rumbo, jamás volvió a repetirse pues creo que le dio algo de cargo de conciencia por su familia pues aunque de repente aun hacíamos comentarios en tono sexual, él jamás volvió a insinuarse o a captar cuando yo lo hacía, me quede con ganas de clavarlo y meterle la verga hasta hacerlo gemir pero nunca paso, aun así fue una gran experiencia para mí, pues afirmaba que me encantaban los hombres y sobre todo tocar y sentir un buen culo de macho, apretadito y redondito.







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