Estaba tan emocionado por ver al Panameño que me desperté temprano, quería que todo saliera bien, por lo que a pesar de que el día anterior me había hecho un Enema Ana (no me gusta que hayan sorpresas ni inconvenientes y trato en lo posible estar supremamente limpio) así que me levante de la cama y me hice un Enema, que fue corto por lo que ya les había dicho.
Le escribí por WhatsApp para ver si estaba ya despierto
-Hola ¿Cómo estas bebe? Ya estoy listo-
Mientras tanto arme un porro y me puse a fumar, por lo que a los 20 minutos el me responde que se había despertado y que se empezaba a arreglar.
En el intercambio de fotos de la noche anterior, habíamos quedado en que lo esperaba en cuatro con unas tangas femeninas, de encaje rojo, en cuatro sobre la cama, y aunque me puse el hilo, me dio cosa dejar entre abierto y esperarlo así, estaba en un hotel me dio cierta incomodidad de pensar la posibilidad de que alguien de la limpieza o un huésped de las habitaciones cercanas se las diera de curioso.
El caso es que lo espere, y estaba además de trabado por la Weed – Cannabis – también ansioso. Escuche unos pasos que se acercaban a la puerta de mi habitación, y tocaron, abrí y ahí me encontré a ese portento de hombre, con sus 1.89 metros de altura, moreno, acuerpado y macizo por el ejercicio, y sus rizos bien cuidados, moreno como la canela y sus ojos verdes como el pasto fresco por el roció de la mañana, venia vestido de una camisa blanca y una pantaloneta que le daba hasta dos dedos bajo las rodillas, y unas patotas enfundada en unas medias blancas a media caña, me pareció muy sexy, digo, este personaje tenía un “sex appel” que escucharlo, sentirlo cerca, intimidaba y uno sentía ganas de que lo dominase, porque eso generaba: imponía con su sola presencia, sin embargo su personalidad no era de imponer.
Empezamos a hablar, a cruzar algunas palabras y nos arrunchamos, ya que como pueden imaginar, Bogotá a las 7 de la mañana, el frio es bastante. Así que se acostó y yo me recosté en su pecho, yo llevaba una camisa y una pantaloneta corta. El pasaba sus manos sobre mi espalda y hacia que me arquera, pues verán que mi espalda es uno de mis puntos más sensibles. Y lentamente me fue acercando a sus labios gruesos, que abrazaron con ternura y domino los míos, nuestras lenguas se cruzaron y me dijo: que hermoso eres y que labios tan ricos.







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