Exvoto. La entrega
Relato de comunidad Transexualesschedule 6 min de lectura calendar_today Febrero de 2025

Exvoto. La entrega

Andrea da un paso importante en su transformación al decidir comprar una peluca, un símbolo de su feminidad. Con la guía de Carlos, un hombre maduro y dominante, enfrenta la ansiedad de salir en público y confiar en alguien c...

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Su cabello no era solo un velo, sino una ofrenda; una corona que la marcaba como posesión, un misterio que solo la entrega absoluta podía desvelar.

Desde ese momento, la idea de comprar la peluca juntos no dejó de rondar en su cabeza. Era un paso que había estado considerando durante semanas, algo que la emocionaba pero que también la llenaba de ansiedad, no solo por el hecho de salir en público y comprar algo tan íntimo, sino porque significaba confiar en alguien de una manera que nunca antes lo había hecho. Fue durante una de sus conversaciones por WhatsApp, mientras Andrea estaba sentada en su habitación, envuelta en la seguridad de la oscuridad, que él le reveló: "Quiero que sepas que mi nombre real es Carlos, no es necesario que me llames Maduro50 si no quieres". Andrea se quedó mirando la pantalla, sintiendo cómo esas palabras la hacían sentir más cerca de él. Carlos, el nombre le sonaba real, tangible, ya no era solo un alias en una pantalla, era una persona de carne y hueso que estaba dispuesta a acompañarla en este viaje. "Gracias por confiar en mí, Carlos", escribió finalmente, sintiendo cómo una sonrisa se dibujaba en su rostro. "El sábado nos vemos".

El día llegó, y Andrea se miró en el espejo del baño, ajustando la camiseta blanca y el pantalón negro que había elegido para la ocasión. No era su estilo habitual, pero hoy no podía permitirse ser ella misma, hoy tenía que ser Andrés. El nombre le sonaba extraño en su mente, como si perteneciera a otra persona, pero era necesario. No estaba lista para mostrarse como Andrea, no todavía, no en público. Se pasó una mano por el cabello corto y sin gracia, y suspiró. Aunque su apariencia era masculina, sus gestos seguían siendo delicados, casi femeninos, era algo que no podía evitar, algo que la delataba si alguien se fijaba demasiado, pero hoy no importaba. Hoy no era Andrea, era Andrés, y Andrés tenía una cita con Carlos.

El lugar de encuentro era una cafetería discreta en el norte de Bogotá, lejos de los lugares que frecuentaba. Andrea llegó unos minutos antes, con el corazón latiendo con fuerza. Llevaba una chaqueta ligera que ocultaba su figura, y sus manos temblaban ligeramente mientras jugueteaba con las llaves en el bolsillo. Cuando vio a Carlos sentado en una mesa cerca de la ventana, sintió un nudo en el estómago. Carlos no era muy alto, pero su presencia era inconfundible. Tenía un aspecto fuerte, con un cuerpo grueso y velludo que denotaba firmeza. Sus ojos, sin embargo, eran lo que más llamaban la atención: profundos, observadores, como si pudieran ver más allá de lo que ella mostraba. Se levantó al verla acercarse y le sonrió con una calma que la tranquilizó un poco.

"Hola, Andrés", dijo Carlos, extendiendo una mano. "Me alegra que hayas venido". Andrea tomó su mano, sintiendo cómo la firmeza de su apretón la hacía sentir más segura. Aunque era más bajo que ella, Carlos irradiaba una autoridad que la hacía sentir pequeña en el mejor sentido posible. "Hola, Carlos", respondió, con una voz más grave de lo habitual, intentando sonar convincente.

Se sentaron y comenzaron a hablar. Carlos no hizo ningún comentario sobre su apariencia, ni pareció incómodo con la situación. En cambio, habló con naturalidad, como si esto fuera algo completamente normal. Andrea se sintió agradecida por eso. Carlos no la presionaba, no la juzgaba, simplemente estaba allí, presente, como si entendiera que este era un paso importante para ella. "Hoy es el día", dijo Carlos después de un rato, mientras tomaban un café. "Hoy cumplimos esa promesa que hicimos, vamos a comprar tu peluca". Andrea asintió, sintiendo cómo el corazón le latía con fuerza. La compra de la peluca no era una sorpresa, era algo que habían planeado juntos, una promesa que Carlos le había hecho semanas atrás. Era el primer paso hacia su transformación, hacia la libertad de ser Andrea en público. Aunque la idea la emocionaba, también la aterrorizaba. "Sí", dijo finalmente, con una voz que apenas lograba mantener firme. "Estoy lista".

La tienda a la que la llevó Carlos era pequeña y discreta, ubicada en un barrio que Andrea no conocía. El lugar estaba lleno de pelucas de todos los estilos y colores, colgadas en maniquíes que parecían observarla con curiosidad. Andrea se sintió abrumada por la cantidad de opciones, pero Carlos la guió con paciencia. "Elige algo que te haga sentir poderosa", le dijo, mientras observaban las pelucas. "Algo que te haga sentir como la mujer que eres". Andrea se detuvo frente a una peluca negra y ondulada, con mechones largos que caían en cascada sobre los hombros. La tocó con delicadeza, sintiendo cómo la textura suave se deslizaba entre sus dedos. "Esta", dijo finalmente, con una voz casi susurrante. "Me gusta esta". Carlos sonrió, satisfecho. "Es perfecta, te verás increíble con ella".

Mientras pagaban, Carlos le entregó una bolsa pequeña. "Esto es para ti", dijo, con una sonrisa enigmática. "Dos conjuntos de lencería que elegí pensando en ti, uno negro y elegante, y otro rojo y provocativo, para cuando estés lista". Andrea tomó la bolsa, sintiendo cómo el calor le subía a las mejillas. La idea de usar esas prendas la excitaba, pero también la hacía sentir vulnerable. Sin embargo, sabía que Carlos no la presionaría, todo sería a su ritmo.

Mientras caminaban de regreso a la cafetería, Andrea sintió que era el momento de revelar su propia sorpresa. Había estado guardando un secreto, algo que habían discutido por WhatsApp en sus conversaciones más íntimas. Con un suspiro, se detuvo y miró a Carlos. "Tengo algo que decirte", dijo, con una voz temblorosa pero decidida. Carlos la miró con curiosidad, esperando a que continuara. "Llevo puesto un plug", confesó, bajando la voz para que nadie más pudiera escuchar. "Y la jaula de castidad de la que hablamos, quería que supieras que estoy lista para esto, para ti". Carlos la miró con una mezcla de sorpresa y admiración. No había esperado esa revelación, pero claramente le agradaba. "Andrea", dijo, con una voz suave pero firme. "Eso es... impresionante. No tienes idea de lo mucho que significa para mí que hayas dado este paso, pero recuerda, esto es sobre ti, sobre lo que tú quieres". Andrea asintió, sintiendo cómo el peso de sus miedos comenzaba a disiparse. Sabía que Carlos no la juzgaría, que estaría allí para guiarla en este viaje.

—Está bien. Estoy lista.

Carlos sonrió, una sonrisa que transmitía confianza y complicidad. En ese momento, Andrea supo que había cruzado un punto de no retorno. No había vuelta atrás, pero tampoco la deseaba. Estaba lista para enfrentar lo que viniera, para seguir descubriéndose a sí misma en ese espacio seguro que Carlos le ofrecía. Era el comienzo de algo nuevo, algo que, aunque incierto, prometía ser liberador.

— AndreaSissyCol

28 de febrero de 2025

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AndreaSissyCol

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AndreaSissyCol verified

75 seguidores ·Soy transexual, transito por el género

Comentarios

1 comentario

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  • pipo29
    pipo29 · 30 de ene de 2026

    Me encanta tu relato ... Ame a Carlos

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