Venía de regreso para la casa, en el transporte masivo de Cali que se llama MIO.
Para variar venía llenísimo el bus, casi que teníamos que respirar en la nuca al de adelante. Yo venía pendiente de qué no me fueran a robar la billetera por lo que mantenía una mano en el bolsillo del pantalón. Sin querer y sin darme cuenta, rocé la entrepierna del pasajero que venía al lado mío. Iba a disculparme por lo que me giré para mirarlo, y entonces vi que me sonrió. Era un caballero de unos 50 años, un poco más bajo que yo, usaba lentes y una barba tipo candado medio canoso. Finalmente no le dije nada pero sentí que me estaba arrimando otra vez su miembro a la mano, no sé si por mi roce o porque razón estaba erecto. Los que han leído mis otros relatos, saben que me encanta experimentar y vivir el día al máximo, así que sin pensarlo mucho empecé a masajear su miembro.
Por encima del pantalón que tenía se notaba bastante bien, no muy grueso pero sí largo y muy duro. Con el ajetreo del bus, las paradas y las aceleraciones estamos pasando un rato muy agradable, pero una vez pasado el centro, el bus se desocupó lo suficiente como para tener qué detenernos. Finalmente llegó mi parada y me tuve que bajar. Obviamente yo sabía que el señor se iba a trabajar conmigo porque no iba querer quedarse iniciado. En efecto cuando se fue el bus miré hacia atrás y lo vi caminando hacia mí con una sonrisa, eran cerca de las 8 de la noche de la estación estaba sola. Cuando llegó a mi lado me estiró la mano y me dijo:
- mucho gusto Soy Julián, encantada de conocerte.
- Hola soy Andrés
- tenés mucho afán?
-porque que me vas a proponer
-pues me encantaría que terminaras lo que empezaste en el bus
-y a dónde sería
-mi apartamento queda aquí cerca, tú me dices
-dale vamos
Salimos de la estación y tomamos un taxi. En realidad el departamento quedaba como a unas 10 cuadras de la estación, nos demoraríamos máximo 7 minutos en el taxi aunque ahí no pasó nada.
Llegamos a la unidad, el apartamento quedaba en el tercer piso. Entramos y sin prender las luces, cuál película romántica me giró y me puso contra la pared y me dio un beso. Tengo qué detenerme porque hay que darle mérito a lo que lo merece. Ese hombre tenía una forma de besar espectacular, los labios carnosos saboreaban los míos, un aliento delicioso saborizado con una menta que tenía en la boca, sabía cómo y cuándo morderme la boca y la lengua.
Ese beso me cortaba la respiración, mientras tanto con la mano me tocaba las nalgas y con la otra el pecho, yo simplemente me quedé quieto dejándolo hacer lo que estaba haciendo. Después de un par de minutos, se puso de rodillas, me aflojó el pantalón y me bajo el boxer, empezó a besarme la pelvis, mientras con su mano me empezó a masturbar. Cuando ya lo tenía a reventar, empezó a lamerlo, succionarlo, y a recorrerlo con la lengua.
Lo chupaba como si no hubiera mañana, eso me hizo garganta profunda, y mientras paraba para respirar me masturbaba. Yo sabía lo que estaba buscando y era hacerme venir rápido, pero la estaba pasando también y lo hacía tan rico que no me importó. Yo creo que por ahí se demoró unos 10 minutos en hacerme venir y lo hice en su boca. Me encantó que lo tragó sin problema. Pero yo sabía que era mi turno así que sin pensarlo mucho le empecé a quitar el pantalón. Él me detuvo y me llevó al cuarto, se desnudó y yo hice lo mismo, tenía un cuerpo muy atlético, pectorales firmes aunque no muy grandes, brazos y piernas musculosos pero no demasiado, el abdomen plano aunque no marcado, pero tenía un pene largo y delgado. Yo me senté en el borde de la cama y me puse entre las piernas de el, empecé a besarle el abdomen, y fui bajando, quería darle un poco de suspenso pero la verdad es que ese pene me llamaba a gritos, así que me lo metí a la boca de una vez, ya estaba lloroso y tenía un sabor delicioso. Yo intentaba metermelo completo pero no pude porque me generaba arcadas, pero si se lo chupé un buen rato. No sé cuánto tiempo pasó pero sentía que Julián quería otra cosa, porque detuvo sin decir nada y me besó de nuevo.
El beso fue igual de rico pero esta vez si me acoso en la cama, me empezó a tocar el pecho y con su mano se puso a buscar mis nalgas, yo me puse boca abajo y el se lanzó a darme un concierto de lengua en las nalgas, y a jugar con sus dedos delicadamente, cuando yo estaba hidratado, empezó a penetrando con locura, una delicia de penetración, delicado pero con fortaleza. Deja comentarios para la segunda parte







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