Guía Cereza
Publicado hace 6 horas Categoría: Tríos 18 Vistas
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Todos los relatos que compartimos son recuerdos muy agradables de momentos muy eróticos que hemos compartido mi esposa y yo en estos años de vida swinger.

Hacía algún tiempo que no contábamos nuestras experiencias, de hecho, nos habíamos alejado por situaciones familiares. Hemos conocido a algunos amigos nuevos, pero pocos han cumplido con sus expectativas; los que lo han hecho son muy dubitativos o esperan a que nosotros llamemos, y la verdad, eso no pasa.

Pero siempre hay alguien decidido. A este amigo lo vamos a llamar Simón. Nos contactó por guía cereza, nos escribió un mensaje amable, respetuoso y bien redactado, algo que para ella es muy importante. En ese mensaje nos comentó que le gustaron nuestras fotos y que los relatos lo ponían a pensar en ser parte de uno de ellos. Él vive fuera del país, pero está pasando una temporada en su casa, nos contó que quiere vivir la experiencia de un mundial en Colombia. Por eso tiene tiempo para salir y hacer cosas.

El tiempo entre el primer contacto y la invitación a conocernos fue corto, sin prisa, pero con seguridad. Nos conocimos en un lugar muy bonito al que a mi esposa y a mí nos gusta ir porque la comida es buena, la atención es amable, se puede escuchar música para cenar y en el mismo lugar se puede bailar.

Esa noche, como en todas las primeras citas, conversamos de nuestros gustos, nuestros trabajos y de la experiencia swinger de cada uno. Nos contó que en Estados Unidos conoce varias parejas con las que sale con frecuencia, que aquí en Colombia tiene un par de amigas con las que viene a divertirse. También nos contó que por su salud estaba pasando varios días en el país. Su conversación fue amena y mostró mucho interés en saber lo que a ella le gustaba, lo que le había gustado de las experiencias que hemos publicado, y eso hizo que la conversación no fuera solo de sexo sino de preferencias y cosas divertidas.

Cenamos, conversamos y la música y el ambiente en el lado de rumba del restaurante sonaban muy alegres, por lo que nos propuso seguir el encuentro allá. Ella aceptó y fuimos a la disco. La música principal era salsa, había una mujer cantando de muy buena forma canciones que nos gustan mucho. Si han leído relatos anteriores, saben que para mi esposa bailar es la cuota inicial de un polvo. Simón fue muy amable y bailó con ella varios temas. Verla bailar con otro es algo que me parece muy erótico, sobre todo cuando sé que puede terminar en buen sexo. La conversación siguió amena y divertida, ya hacían planes del próximo encuentro, y de cómo sería volver a vernos. Simón nos contó que su hermano estaba llegando para irlo a buscar, que la había pasado muy rico y que le encantaría volver a vernos. Ella respondió que sí, que quedaba pendiente una buena bailada, nos despedimos amablemente y quedamos de seguir en contacto.

De regreso a casa no hablamos del encuentro, pensé que no le había gustado y que no pasaría nada más.

Durante varios días después Simón y yo seguimos conversando acerca del encuentro pasado, le compartí fotos casuales que le tomo a mi esposa cuando está distraída haciendo cosas y veo lo hermosa y provocativa que es. Le conté a ella que Simón le enviaba saludos y que quería volver a verla. Su respuesta me confirmó su interés, que podríamos volver a verlo.

Después de dos intentos fallidos de organizar la salida, logramos cuadrar para vernos un sábado, ese parece ser el día favorito de Simón. Nos invitó a cenar a una zona muy bonita de la ciudad, cerca de su Airbnb, y cerca de varios bares. Ella quiso usar un enterizo muy sensual, lo usa siempre sin ropa interior. Se organizó y salimos para el encuentro. Los ojos de Simón brillaron de sorpresa al ver cómo ella estaba vestida para ese encuentro.

La cena fue muy parecida al primer encuentro, conversamos de los tres, de lo que hicimos desde la última cita y de lo que esperábamos que pasara en el mundial de fútbol que estaba próximo a iniciar. Nos habló de un lugar para bailar y escuchar música que está cerca del restaurante, ella aceptó gustosa. Una vez en el lugar, el ambiente era alegre y divertido, conversamos, cantamos, ella nos bailó un poco, bailó con él varias canciones que grabé en mi cámara, fue erótico verlos bailar. El licor fue haciendo efecto y al final de la noche, cuando prendieron las luces, Simón le preguntó si quería seguir tomando en su apartamento. Que allá tenía más del licor que estábamos tomando y que sería rico poder desnudarla. Ella con una sonrisa pícara dijo que sí.

Continuara.......

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