Simón se acostó boca arriba, se puso el condón en su miembro erecto y la penetro lentamente. Son pocos los que aguantan una cabalgada de mi esposa, pensé que la noche terminaría rápido. Ella, como había pedido antes, lo cabalgó para llegar a su segundo orgasmo, mientras terminaba, Simón levantó un poco su cadera y la clavó rápida y ferozmente, lo que la hizo gritar de placer, ese orgasmo fue largo y ruidoso, ver su piel erizada de placer me puso a mil, así siguieron por varios minutos que mi cámara registraba con la emoción de un futuro video. Cuando ella le pidió a Simón una pausa para descansar sus caderas de ese viaje erótico, aproveché para ponerla en cuatro y con su vagina aún temblando de placer clavarla fuertemente.
Simón siguió tomando licor con ella, le dijo que quería verla totalmente desnuda y le quitó la malla que se quedó con todo el olor de su sexo explotado de placer. Ella se tumbó boca abajo, descansando un poco de esa faena. Su culo hermoso y redondo motivó a Simón a iniciar un masaje que ella reconoció con suaves gemidos de aceptación, acarició su espalda, sus nalgas, sus piernas y besó sus pies con pasión. Simón aún no se había venido y ella le preguntó si se iba a quedar así. Ella se sentó frente a él que estaba recuperando la erección, la besó, tomaron más licor, y ella le pidió que la clavara en cuatro. Simón se puso el condón, ella se acomodó, levantó su culo y él la clavo lentamente, me pidió que grabará ese momento, y yo, como buen camarógrafo, obedecí. Empezó lentamente; ella gimió de placer. Simón fue aumentando su ritmo y ella aumentó los gemidos. Eso nos arrechó a los dos. Ella le pedía que le diera más fuerte, que estaba muy grande, que le diera más. Simón la embestía con gran pasión y ella gemía satisfecha, unos minutos después llegó a otro orgasmo húmedo y caliente. Ella fue al baño. Mientras regresaba, Simón me dijo que estaba listo para venirse y me preguntó si podía hacerlo en sus tetas.
Continuara.........







