Todo comenzó una noche de fiesta.
Una amiga pasó a buscarme para salir, pero me llevé una sorpresa cuando vi que quien conducía era un vecino de ella que trabajaba como Uber. Yo ya lo había visto varias veces de lejos y siempre me había parecido un hombre muy atractivo: alto, rubio, de contextura grande, con ese físico robusto que impone presencia.
Nos saludamos y, durante el trayecto, la conversación fluyó con total naturalidad. Hablamos de cualquier cosa, de la fiesta, del trabajo y de la vida. No hubo insinuaciones ni dobles sentidos. Antes de bajarnos, me dijo que anotara su número por si alguna vez necesitaba un servicio de transporte. Lo hice y ahí quedó todo.
Pasaron algunos días hasta que decidí escribirle porque quería ir a comprar unas hamburguesas. Me confirmó que estaba trabajando y aceptó llevarme. Fuimos, compré la comida e incluso le invité una hamburguesa como agradecimiento. Todo seguía siendo completamente normal.
Fue durante el camino de regreso cuando el ambiente cambió por completo.
De reojo noté que empezaba a acariciarse por encima de la ropa. Al principio pensé que estaba acomodándose, pero enseguida me di cuenta de que era algo más. El short dejaba asomar parte de su pene por el costado de la pierna. Me sorprendió tanto que lo único que hice fue darle un pequeño toque en la pierna y preguntarle qué estaba haciendo.
Con toda la tranquilidad del mundo me respondió que era una costumbre suya y que conmigo se sentía en confianza, recuerdo que me dijo que hasta lo hacía en el gimnasio. Me llamó mucho la atención su naturalidad. Seguimos hablando del tema mientras el seguía tocando dose y, entre una pregunta y otra, terminó preguntándome si me gustaba lo que veía.
No tenía sentido mentir.
Le respondí que sí.
Entonces me preguntó si quería tocarlo.
Acepté.
El resto del trayecto transcurrió entre el silencio y los nervios. Yo no dejaba de pensar en lo inesperado de la situación y en lo atractivo que me parecía. Cuando finalmente llegamos a mi destino, la historia dio un giro que jamás habría imaginado aquella noche.
Y hasta aquí voy a dejar esta primera parte.
Si quieren saber cómo continuó esta historia, déjenmelo en los comentarios y con gusto les cuento la segunda parte.







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